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Santa María de Siones. La Iglesia maravillosa

Rutas Sagradas. Lugares míticos y mistéricos de España

Si hablábamos hace un mes del Valle de Losa, uno de los que forman parte de Las Merindades de Burgos, y de su maravilloso templo de San Pantaleón, nuestra cita actual, referida al capítulo 23 de Rutas Sagradas, es para un templo muy singular de la misma región, concretamente del inmediato Valle de Mena. Se trata de Santa María de Siones, otra de las joyas románicas que atesora esta impresionante comarca del norte burgalés.

Para entender la proverbial belleza del entorno y la curiosidad del monumento, no hace falta más que leer las siguientes líneas (P. Félix López del Vallado. Santa María de Siones. Estudio Crítico de este monumento. Bilbao, 1914): «En un rincón amenísimo de este valle, en el lugar de Siones, al pie de la fuente del Río, existe el templo de Santa María, de no grandes proporciones, pero aún con eso, tan singular, tan lleno de riquezas, que tengo para mí, que una vez conocido, habrá de colocarse en primera fila entre las preciosidades arqueológicas del siglo XII que guarda nuestra tierra».


Lo cierto es que Santa María de Siones es un templo que alimenta la curiosidad del visitante desde antes de llegar a conocerlo. Declarado Monumento Nacional en 1931, se encuentra sobre un promontorio, rodeado de praderas y teniendo como telón de fondo sierras rematadas en desafiantes crestas calizas. Por lo que respecta a la obra, y a pesar de las reformas y restauraciones que ha vivido, es románica y de finales del siglo XII. Su sobriedad exterior, apenas quebrada por las fachadas, nada tiene que ver con el interior, pues su decoración hace de ella uno de los más curiosos y bellos templos del románico burgalés. Como curiosidad, citamos el texto de la enciclopedia Ars Hispaniae (Enciclopedia Ars Hispaniae. Vol. V: Arquitectura y Esculturas Románicas. José Gudiol Ricart y Juan Antonio Gaya Nuño. Editorial Plus Ultra. Madrid, 1948): «No es posible hallar trozo escultórico más castizo, espontáneo, brioso y ajeno a estatuarias extrañas que la plástica de estos relieves y la suntuosa serie de capiteles de esta iglesia».


Iconografía

Esta iglesia es todo un «libro» de simbología medieval. De simbología esotérica e iniciática. Al entrar en este pequeño templo románico, el viajero percibe que está ante una construcción que «trata de hablarle», que trata de transmitirle un mensaje. Un mensaje que lleva allí casi mil años. Está situada a las faldas de la sierra de la Magdalena, en la comarca de las Merindades. La evocación de la Magdalena, el discípulo número trece, nos ofrece ya perspectivas heterodoxas. La primera singularidad de este templo es que tuvo un origen «privado». No perteneció a ningún monasterio ni su edificación dependió de obispado alguno. Solo perteneció a la iglesia desde finales del siglo XIV, siendo su construcción de finales del XII, como veíamos. Dos siglos en manos privadas y sin control eclesiástico. Su fábrica se debe a la familia Salazar -castellanización de San Lázaro- que costeó la obra. Vamos a sugerir la «lectura» de algunas imágenes de este templo sin par:

– Calavera y tibias (fuera). Es muy importante porque indica que su interior solo es accesible a los iniciados. A los que han pasado por «la calavera y las tibias». Aun hoy en la Masonería, en la cámara de reflexión donde se introduce al candidato antes del rito de iniciación está presente una calavera.

– Cara bestial por cuya boca sale una serpiente (arquería ciega a la izquierda). Habla de la sabiduría. De la palabra de conocimiento representado por la serpiente. El rostro monstruoso muestra que el conocimiento no estaba del lado «previsto», sino que se ha de ver detrás del disfraz de las apariencias.

– Símbolos zodiacales y constelaciones. En Siones hay un gran muestrario de constelaciones que invitamos al viajero a identificar. Desde las zodiacales de Aries, Tauro, Escorpio (el águila), Leo, Piscis, Virgo o Géminis hasta otras como la de la Liebre, Orión o Can Menor.


– Lucha de caballero lanza en ristre contra ave monstruosa con cola de serpiente (capitel lateral). Es una representación de San Jorge, que sólo matando al dragón podrá liberar a la princesa. Esa princesa representa el amor. Todo caballero que había recibido la iniciación estaba bajo la advocación de San Jorge, el «maestro secreto» que le señalaría la vía del amor, griálica, una vez completada la vía del guerrero, la de la espada.

– Perro (capitel bajo del ábside). Son numerosas las veces que aparece en Siones el perro cazador. Este perro es la estrella Sirio de la constelación del Can Menor, que acompaña siempre al cazador Orión vecino en el cielo. Tanto Orión como Sirio señalan con su posición en la bóveda celeste la fecha en la que se celebraban los misterios iniciáticos más importantes. Entre el 17 y el 20 de enero. Las orejas de este perro recuerdan mucho al dios Anubis egipcio.

– Caras que se asoman como desde una ventana en la piedra o cabezas sueltas (arco bajo del ábside) y cabezas apiñadas (capitel arquería de la derecha). La presencia de estas imágenes muestra que «la piedra está viva». Una de las afirmaciones más espectaculares de los canteros medievales era el que eran capaces de construir «templo vivos». Esa misma afirmación la hacían los antiguos egipcios. Esas caras quieren decir que las piedras «te hablan», que están vivas y que, por tanto, cumplen un propósito y una función.

– Mujer que mete a su hijo en unas aguas en forma de serpientes (en la parte alta del arco de medio punto). Representa la inmersión o bautismo ceremonial en las «aguas del conocimiento».

Quedan más, mucho más. Siones es sorprendente, inacabable, mágica y enigmática. Un manuscrito pétreo que, como pocas veces, nos habla en un lenguaje casi perdido pero elocuente y hermoso. Seguro que volveremos a escuchar su susurro milenario.

Esther de Aragón

www.damadelsur.com

  • Ficha técnica de Rutas Sagradas
  • Título: Rutas Sagradas. Lugares Míticos y Mistéricos de España
  • Sebastián Vázquez y Esther de Aragón
  • Ed.: La Esfera de los Libros, Col. Palmyra. Madrid, 2015