José Luis PaderAuthor website

PRUEBA Subaru Impreza 1.6 S CVT ECO Bi-fuel Executive

Las trabas a los coches de combustión convencionales nos están derivando a alternativas como el GLP. Subaru se ha sumado a esa apuesta bi-fuel para toda su gama, empezando por el Impreza

La presión que se está haciendo desde la Unión Europea a sus socios en términos medioambientales se traslada a sus grandes ciudades en forma de restricciones al acceso a las ciudades de los coches menos eficientes, no solo en episodios de alta contaminación, sino también de modo cotidiano. En el caso de España, las nuevas etiquetas de la D.G.T. hacen la selección en términos de acceso a áreas como Madrid Central, beneficiando a las Cero, para híbridos enchufables y eléctricos,  y ECO, para híbridos, híbridos enchufables de autonomía eléctrica inferior a 40 kms y vehículos propulsados por gas (GNL o GLP). Es en éste apartado en el que encaja Subaru con su Impreza ECO Bi-fuel.

La marca japonesa ha tenido en cuenta que más de 15 millones de coches circulan por Europa alimentados por GLP -60.000 ya en España-, por lo que ha incorporado a su gama motores aptos para funcionar con gasolina o gas licuado indistintamente con solo pulsar un botón en el salpicadero. La adaptación se “come” el hueco de la rueda de repuesto, que es donde se aloja el depósito de 62 litros de GLP, que se recarga mediante una toma ubicada en junto al tapón del depósito de gasolina, que mantiene sus 50 litros de capacidad. El coste adicional es de solo 1.750 euros, amortizable en un periodo relativamente corto de tiempo, ya que el precio del litro de GLP es en la actualidad de 0,78 euros.

DOBLE VENTAJA

Usando el Impreza con GLP (Autogas) el consumo es sólo ligeramente superior a si lo usamos con gasolina: hablamos de 8,3 litros cada 100 kilómetros contra 8 a lo largo de nuestra prueba. La diferencia del uso de uno u otro combustible es casi inapreciable en cuanto a entrega de fuerza y rumorosidad; además, las transiciones, en segundos, son inapreciables. Pero lo positivo es que al contar con esos dos depósitos tenemos una autonomía no extendida, sino casi duplicada. No es descabellado pensar en hacer más de 800 kilómetros en una conducción “ágil” y hasta más de 1.000 si vamos en modo “Eco”, siendo muy cuidadosos con el acelerador.

SI nos centramos en el grupo propulsor, el motor bóxer 1,6 de 114 caballos no está enfocado a quienes son fieles de los Impreza WRX. Es un coche absolutamente burgués en lo que concierne a prestaciones. Corre lo justo. Solo está penalizado por la caja de cambios de variador continuo CVT. Es un cambio automático barato y efectivo si el conductor tiene el perfil de tranquilo. A velocidades sostenidas siempre va buscando que el motor gire al régimen más bajo posible, pero si queremos sacar provecho a esos modestos 114 caballos nos vamos a encontrar con dos “peros”: por un lado, que si buscamos una mayor aceleración, el cambio es lento; por otro, que el motor parece girar a un régimen exageradamente alto, porque la rumorosidad llega a  los ocupantes casi de forma incómoda y no se corresponde con el aumento de la velocidad.

NO TODO SON “PEROS”

Muchas son las cualidades de este Impreza. Para empezar, la nueva plataforma global de Subaru sobre la que se ha desarrollado, más rígida y menos sensible a las flexiones que podrían generarse en curvas o sobre pisos muy rotos. Por otro, la tracción total, de serie, y con un reparto vectorial de fuerza entre ruedas para garantizar siempre la máxima motricidad, agarre.

La amortiguación es benévola con los pasajeros, absorbe muy bien la mala calidad de las carreteras españolas, pero sujetando, simultáneamente, muy bien la carrocería, conteniendo sus movimientos en curva. Eso, unido a la tracción integral que Subaru denomina simétrica, hace que el Impreza vaya siempre sobre raíles, siempre por la trayectoria marcada desde una dirección de asistencia eléctrica muy bien calibrada: suficientemente cómoda en maniobras y a la vez con la sensibilidad necesaria para saber por dónde va el eje delantero si conducimos con la “alegría” que nos permiten esos modestos 114 caballos.

EL ENCANTO DE LO DISCRETO

Los adeptos de Subaru echarán de menos en esta quinta generación el ADN del WRX del mundial de rallies; este es mucho más discreto, pero no convencional. Su diseño nada tiene que ver ni con el de otros compactos japoneses ni europeos. Líneas bien definidas, faros rasgados, pero nada de estridencias, como en el actual WRX, para un coche que mide casi 4,5 metros de largo.

Comparte plataforma con el Subaru XV y, por consiguiente, se beneficia casi al 100% de su buena habitabilidad. Las plazas traseras son de las más anchas de su categoría. No como para albergar a tres adultos, cosa que no hace ni una berlina de representación, pero sí para dos adultos y un niño en la plaza central, ya que el túnel de la transmisión obligaría a uno más alto a llevar los pies a cada lado de éste. En lo que sí gana a casi todos sus oponentes es en espacio para las piernas. Solo el Honda Civic le gana. Y en cuanto al maletero, el hecho de llevar ese depósito adicional para el GLP sólo resta tres centímetros aproximadamente desde el piso a la bandeja cubreequipajes. Sigue siendo capaz para hasta cuatro maletas de cabina de avión.

A bordo del Impreza lo primero que salta a la vista es la calidad percibida. Buenos ajustes; plásticos y tejidos de muy buena calidad y hasta flancos de cuero en los asientos del acabado Executive. El salpicadero, protagonista siempre de un coche, es suficientemente ergonómico para el conductor y llama la atención por las tres pantallas de informaciones que ofrece. Una de TFT entre las esferas del tablero de instrumentos, otra en la zona central de la base del parabrisas, con hasta 7 visualizaciones distintas, y la del sistema de infoentretenimiento, táctil, con un procesador más rápido, pero que tiene un defecto: carece de navegador, hay que encomendarse a la conexión de nuestro móvil para acceder a los datos de la ruta a realizar. Otro de los defectos, que no son muchos, es la profusión y dispersión de pulsadores, siempre más accesibles que mediante múltiples iconos en la pantalla táctil, pero que requieren bastante tiempo para adaptarnos a su uso “de memoria”.

No todo iban a ser pegas. La gama Impreza incluye de serie para todas las versiones el EyeSight, un sistema de seguridad activa basado en dos cámaras y un radar, ubicados en el bloque del espejo retrovisor interior que se encarga de activar la alerta y frenada de pre-colisión, el control de crucero adaptativo, la alerta de cambio involuntario de carril y mantenimiento en éste, reconocimiento de señales de tráfico, aviso de avance del coche que nos precede, alerta de alcance posterior, etc.   Además, el equipamiento en este grado más alto incluye faros de leds adaptativos, control automático de haz (cortas/largas), cámara de retrovisión, cuatro puertos USB, espejos exteriores plegables automáticamente, climatizador dual con control por voz, llantas de aleación de 17 pulgadas, etc.

Si tenemos en cuenta que el precio recomendado es de 25.100 euros, muy pocos dan lo que este Impreza 1.6 S CVT ECO Bi-fuel Executive, sobre todo teniendo en cuenta que a su favor juega que en España ya hay más de 600 estaciones de servicio con GLP (Autogas), en tanto que las de GNC (cas natural comprimido) apenas llegan al 10% de esa cifra, y la mayor parte, concentradas en Cataluña-