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Opel Combo Life Innovation 1.5D

Doble vida

La entrada de Opel/Vauxhall en el grupo PSA Peugeot-Citroën ha hecho posible que la sinergia entre marcas haya dado vida al nuevo Combo Life, un vehículo que representa la máxima expresión de la versatilidad, como sus parientes franceses, Berlingo Multispace y Rifter.

Fueron los norteamericanos los primeros en transformar las «vans», sus furgonetas, en lo que en Europa fue una moda, los monovolúmenes para transporte de pasajeros. Era allá por los años 70. En el Viejo Continente ya teníamos un símil, el Volkswagen T2, un microbús derivado del Escarabajo. Había nacido en la postguerra y tuvo derivados como ambulancia y hasta coche de bomberos, pero no fue hasta 1952 cuando se le dio un punto más de versatilidad cuando una de sus versiones , el Kombi, era un vehículo para fin de semana, dotado incluso de cocina, pero su uso mixto no estaba entre sus cualidades.


Con el paso del tiempo, las dimensiones de los monovolúmenes casi los han borrado del mapa. Han cedido el paso a los SUV’s, pero para quienes siguen necesitando un vehículo de uso mixto – trabajo+ocio – los derivados de turismo son la fórmula más económica para esa doble vida de nuestra movilidad cotidiana.

El Combo Life se mueve así en esa órbita de sus parientes del grupo PSA y rivales como el Renault Kangoo y el VW Caddy, tanto por concepto como por precio. Ofrece, como Berlingo y Rifter, dos longitudes de carrocería. En este caso, nos hemos decantado por la denominada L, de 4,4 metros de largo. La XL mide 35 centímetros más de largo y cuenta con siete plazas. La elección puede ir en función de la numerosidad de la familia.

La versatilidad del formato del Opel Combo Life radica no solo en su maletero que va de 597 a 2.126 litros si abatimos las plazas traseras –si plegamos el respaldo del acompañante, caben objetos de hasta tres metros de largo-. Se accede mediante un portón de apertura vertical, pero si aparcamos cerca de una pared, la luneta es abrible, lo que nos permite cargar objetos de poco peso/tamaño. La bandeja cubreequipajes tiene dos posiciones, la clásica al ras de los respaldos u otra más baja para emplearla como separador de carga. Soporta hasta 25 kilos de peso.

Una de las ventajas de estos vehículos de uso mixto es el diseño vertical de los laterales, a diferencia de los curvados todo camino, permite que la anchura sea casi idéntica a la altura de las caderas, hombros y cabeza. Tanto es así, que realmente caben cinco adultos, y corpulentos. En función del grado de equipamiento, las plazas traseras pueden estar configuradas como 2+1 o tres individuales, como en el caso de la unidad probada, que son abatibles y extraíbles, pero no tienen un reglaje longitudinal para ganar espacio para la carga ocasionalmente. En cuanto a la accesibilidad, mejor imposible gracias a las dos puertas correderas. Desafortunadamente, no hay opción para sean motorizadas; el portón tampoco.


Las plazas posteriores se benefician en este acabado de elevalunas eléctricos, tomas USB y salidas específicas del sistema de climatización que van ligadas a un «extra» que detallamos ahora. La versatilidad también se cuantifica en los espacios disponibles en todo el perímetro de interior. Con el acabado Innovation es de serie el techo panorámico, con una cortinilla eléctrica, complementado por una agradable luz ambiental de leds y espacios para pequeños. objetos en toda su longitud, con pequeños tabiques para que los objetos no se muevan, y dos cajones con puertas correderas a los que se accede tanto desde el habitáculo como desde la zona de carga y que suman 36 litros de volumen aprovechable. A ello hay que sumar dos bandejas sobre los parasoles de las plazas delanteras. Además, a los pies de las plazas traseras hay trampillas que dan acceso a dos cajones portaobjetos también.

La calidad de fabricación nada tiene que envidiar a la de un turismo de Opel, aunque sí es cierto que la gran mayoría de los plásticos son duros al tacto, aunque muy bien ensamblados, lo que nos lleva a pensar en que a lo largo de su uso, no van a envejecer haciendo crujidos o vibraciones.

Ya si nos atenemos al hábitat del conductor, apenas hechos unos kilómetros, podemos estar perfectamente familiarizados con todos los mandos. Destaca, como viene siendo ya casi norma, la gran pantalla del sistema multimedia que el grupo PSA utiliza en otros modelos. Es táctil, de lo que no presumen incluso turismos de mayor rango, pero su procesador es algo lento. Es compatible con las plataformas Apple CarPlay y Android Auto. Además, es de agradecer que los mandos de climatización sean convencionales y ajenos a sistema de infoentretenimiento, como sucede en modelos de Opel de nivel superior.


La posición de conducción es muy parecida a la de una furgoneta tipo Opel Vivaro, como si estuviéramos en una silla de comedor. Así, las piernas no van extendidas, lo que resulta más cómodo en largos desplazamientos, pues apoyan los muslos completamente. El dominio del entorno es perfecto, tanto por el gran parabrisas, hecha la salvedad de la ancha base del pilar de éste, como por los grandes espejos exteriores. La ergonomía es más que correcta, pues además el volante es regulable en altura y profundidad.

Desde el punto de vista de la conducción hay que tener en cuenta un matiz fundamental: no es un turismo; tampoco un SUV. La suspensión hace muy bien su cometido, pero no debemos pretender que la amortiguación contenga como en aquéllos las oscilaciones de la carrocería en curva. Eso sí, a poco que cojamos confianza, podremos sacarle el máximo provecho al motor y dejar a más de uno perplejo. No es un vehículo torpe en absoluto. Quizás deberíamos reprochar que la dirección servoeléctrica está demasiado asistida: cómodo para maniobrar, pero que filtra demasiado en carretera.


La gama ofrece dos motores tricilíndricos de gasolina, de 110 y 130 caballos y tres turbodiésel, de 75, 100 y 130. Éste último es el que movía al modelo probado, con caja de cambios manual de seis relaciones. Es opcional la automática de ocho. Ese caballaje mueve con soltura de sobra al Combo Life incluso con cuatro adultos, pero lo mejor, más allá de las prestaciones, que pueden estar en la línea de un 3008 con esa potencia, es que los consumos son muy contenidos. La caja de cambios también contribuye. Los las marchas están muy bien escalonadas y la 6ª recibe más uso del esperado, ya que su desarrollo no es, como suele ser habitual, de desahogo para el motor, y nos permite afrontar repechos o hacer algún adelantamiento en autovía sin tener que bajar una o dos marchas. Durante nuestra prueba el resultado ha sido de 6,2 litros cada 100 kilómetros en ciclo mixto, lo que certifica que puede recorrer hasta 800 kilómetros con los 50 litros de su depósito, lo que no está nada mal.

Dese luego, por relación valor/coste, si tenemos en cuenta que la cuota mensual puede rondar los 300 euros, en función del kilometraje y opciones seleccionadas, es una interesante alternativa para quienes están abocados a tener un vehículo para todo, para trabajar y para un uso en tiempo de ocio para el cual hasta pueden tener cabida un par de bicicletas.

José Luis Páder