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Kia Sportage 2.0 Mild Hybrid 185 CV 4×4 automático

Con las pilas puestas

Kia no arrecia en el segmento todocamino y, para no ceder ni un milímetro frente a sus rivales, le pone las pilas al Sportage, que recibe un ligero rediseño interior y exterior, actualiza tecnologías de seguridad y conectividad e incorpora a la gama un nuevo sistema de propulsión EcoDynamics+, diésel híbrido ligero de 48V, que combina un motor turbodiésel 2.0 de 185 CV con un eléctrico de 16 CV.

El modelo más vendido de la marca coreana en España y en Europa amplía horizontes con la incorporación de una nueva versión, la 2.0 Mild Hybrid 185 CV 4×4 automático a la que se refiere esta prueba. Su nombre puede dar lugar a equívocos, por lo de Mild Hybrid, si bien no se trata de un híbrido tradicional, sino de un diésel híbrido ligero con batería de 48V, el primero que la marca presenta dentro de su estrategia global de electrificación y que contempla, hasta 2025, el lanzamiento de 16 vehículos con sistemas de propulsión avanzados: 5 híbridos, 5 híbridos enchufables, 5 eléctricos y, en 2020, un nuevo eléctrico con pila de combustible.


Denominado EcoDynamics+, integra junto al motor turbodiésel un nuevo conjunto de alternador y motor de arranque MHSG (Mild-Hybrid Starter-Generator MHSG), que eroga 16 CV y se conecta directamente al cigüeñal mediante una correa. El conjunto se completa con una batería de iones de litio con 0,44 kWh de capacidad y 48V, situada bajo el piso del maletero. Mediante la electricidad del acumulador, el Sportage incrementa su rendimiento, acelerando mejor, apagando el motor térmico en frenada y retención y volviéndolo a activar en cuanto se pisa el acelerador e incrementado sus paradas cuando está detenido, siempre y cuando la batería disponga de suficiente carga.

El sistema, que integra una unidad electrónica de control para calcular la forma más eficiente de usar la energía del acumulador en cada momento, cambia automáticamente de modo motor a generador sin que el conductor lo perciba. En el primero, la batería suministra hasta 12 kW de potencia eléctrica en aceleración, reduciendo el nivel de carga y, por tanto, de emisiones, del motor de combustión. El MHSG pasa a modo generador al frenar o al utilizar el freno motor, recuperando energía desde el cigüeñal y almacenándola en la batería. Asimismo, el sistema de propulsión EcoDynamics+ incluye sistema activo de control de emisiones, con un catalizador selectivo de reducción, que reduce las emisiones de CO2 hasta en el 4% (según medición WLTP).

Mayor aceleración y menor gasto

Junto al sistema híbrido ligero del Sportage trabaja una caja de cambios automático-secuencial de 8 marchas, accionables éstas –si así se desea– desde la palanca o desde las levas situadas tras el cambio, que se acopla perfectamente a su filosofía eficiente, al recurrir a un desarrollo final largo, lo que permite rodar a bajas revoluciones con velocidades largas. No hay traqueteo del motor por hacerle trabajar a pocas vueltas, ya que el cambio, bien en automático, bien en manual, recurre a una velocidad inferior cuando es necesario. Segundo, porque el motor eléctrico se encarga de añadir par desde apenas superado el régimen de ralentí. Y como es sabido, el par de un motor eléctrico es prácticamente instantáneo. De esta manera, el Sportage mejora su aceleración, que en el 0 a 100 km/h es de 9,5 segundos. La parte eléctrica también entra en funcionamiento cuando pisamos a fondo el acelerador en busca de empuje máximo o realizamos una conducción deportiva, pero sin sumar más caballos a los 185 del todocamino coreano, sino asistiendo con los 16 CV eléctricos el trabajo, que los transmite al conjunto propulsor a través del cigüeñal, lo que se traduce en mejor eficiencia y, por tanto, menor gasto de combustible. Dicho de otra forma, es como si a un levantador de pesas le ayudaras en la arrancada a subir la barra. No por ello tiene más fuerza, pero le cuenta menos alzarla y ahorra energía para mantener el peso durante más tiempo arriba, sobre todo, si seguimos ayudándole.


Esa eficiencia, por tanto, se traslada a la aceleración, en el primer momento, y al ahorro de combustible, en el segundo. Oficialmente, la marca homologa una media de 5,7 l/100 km, pero durante nuestra medición se fue a 7,0 l/100 km, buen guarismo para un todocamino de 185 CV, tracción a las cuatro ruedas, cambio automático y peso superior a los 1.700 kilos.

En marcha, el conductor no nota la adición de la fuerza de manera alguna y el empuje del Sportage es en todo momento lineal y muy progresivo. No la percibe pero puede comprobarla fácilmente a través de la pantalla central de 4,2″ de la instrumentación, donde se indica el flujo de energía, y también cuando el sistema Start&Stop para el motor diésel por debajo de unos 20 km/h antes de detener el coche por completo, por ejemplo.

La agilidad y elasticidad del Sportage es una constante que, en ciudad, se complementa con un puesto de conducción elevado, que ofrece buena visibilidad hacia todos los ángulos, con gran destreza para el callejeo, amparada por la correcta asistencia de la dirección, y con unos asistentes a la conducción, como el testigo de vehículo en ángulo muerto, el sistema de mantenimiento de carril, el control de crucero adaptativo con función Stop&Go o el asistente a la frenada de emergencia con detección de peatones (algunos de ellos opciones contempladas en el Pack Premium), que hacen más relajada la conducción y la vida a bordo. Un confort de marcha que, asimismo, se refleja en la facilidad para aparcar, gracias a los sensores delanteros y traseros y al conjunto de cámaras que conforman la visión de 360º, en las suaves transiciones de la caja de cambios y en el magnífico trabajo, por rapidez y sedosidad, del sistema de arranque y parada automático, que contribuye a rebajar ligeramente el gasto de combustible. Y mencionado el gasto de carburante, señalar que el consumo urbano rondó los 7,8 l/100 km siguiendo las pautas de la eficiencia; es decir, pisando suavemente el acelerador y dejando que el cambio seleccionase automáticamente la marcha idónea.

Por autopistas y autovías, más de lo mismo, con especial mención, de nuevo, al control de crucero adaptativo, al mantenimiento de carril y al detector de vehículos en ángulo muerto, que hacen mucho más segura y descansada la conducción, equiparando el manejo del Sportage prácticamente al de un vehículo semi-autónomo. Por este tipo de trazados, el equilibrio entre estabilidad y confort de las suspensiones, junto a la tracción a total, implican un agarre excepcional tanto de las ruedas como de las inercias, que en caso alguno derivan en balanceos ostensibles y coadyuvan en el confort. Las curvas abiertas las traza con un ligero movimiento de volante, mientras el motor se muestra siempre cargado de potencia para seguir acelerando si es preciso. En este sentido, el cambio automático reduce tantas marchas como sean menester para efectuar adelantamientos veloces en cuanto aumentamos la presión sobre el acelerador.


En carreteras de montaña, con curvas mucho más cerradas y firme más irregular, muelles y amortiguadores dulcifican los baches, la dirección se muestra precisa y las cuatro ruedas se aferran al asfalto con aplomo, bien es cierto que el ajuste de suspensiones de la versión GT Line (la nuestra) presenta un ajuste de suspensiones más firme, que le dotan de reacciones más ágiles pero que en absoluto comprometen el confort. Y si entremos un poco «colados», los controles de tracción y estabilidad devuelven sin brusquedades al Sportage al buen camino.

Sin llegar a ser un todoterreno, el Sportage presenta también un esmerado comportamiento fuera de la carretera, con ángulos de ataque, salida y ventral, así como de altura libre al suelo, correctos para aventurarse por pistas no muy complicadas, gracias a la tracción a las cuatro ruedas con bloqueo de diferencial central y a la ayuda en descensos, de manera que su versatilidad de uso amplia su campo de acción más allá de la de algunos rivales del segmento. Sólo un consejo, el que tenga intención de hacer una conducción «off-road» es mejor que opte por unos neumáticos M+S, más apropiados para este tipo de terrenos que los de carretera.

Amplio y equipado

Estéticamente, los cambios en el nuevo Sportage no son radicales, pues ya fue la cuarta generación, «dibujada» en el centro de diseño europeo de Kia en Fráncfort, con aportaciones de los centros de Namyang (Corea), e Irvine (California), la que rompió con el molde anterior. En el frontal, estrena paragolpes, parrilla y grupos ópticos, estos con luces diurnas LED de cuatro puntos y nuevos antiniebla. El acabado GT Line suma parrilla negra brillante con faldones plateados y distintos cromados en paragolpes, molduras laterales y portón trasero, así como llantas de 19″ exclusivas. La zaga redefine las ópticas e integra las luces de marcha atrás y los reflectores en el nuevo paragolpes. Las medidas no varían, salvo en el GT Line, que crece 10 mm al incorporar un paragolpes específico.


El interior presenta buena calidad de materiales y ajustes. Volante y salpicadero han sido rediseñados, lo mismo que los mandos de la ventilación y el aire acondicionado, que cuentan con nuevos biseles para mayor claridad del salpicadero. Asimismo, la versión GT Line recibe de serie asientos negros con costuras rojas y, opcionalmente (Pack Premium), pueden disponer de calefacción. Dicho paquete de equipamiento, que cuesta 3.500 euros, contempla también reglaje eléctrico y ventilación para los asientos delanteros, volante calefactado, portón trasero manos libres y cargador inalámbrico para smartphone, así como diversos sistemas de asistencia a la conducción, tales como alerta de tráfico trasero, asistencia a la frenada de emergencia con detección de peatones, control de crucero adaptativo con función Stop&Go, cámara de visión de 360º y detector de vehículos en ángulo muerto, por lo que resulta muy recomendable.

Con el reglaje eléctrico del asiento del conductor en altura, profundidad y lumbar y los ajustes en altura y extensión del volante, es muy sencillo encontrar acomodo en el puesto de conducción, que además es holgado, agrupa los mandos al alcance del conductor con buena lógica e intuición y dispone de suficientes huecos portaobjetos. Por supuesto, no olvida el Sportage el Drive Mode, botón situado junto al cambio que nos permite elegir el modo de conducción entre Normal, Eco y Sport. Junto a éste, encontramos el del bloqueo del diferencial, el asistente de descenso, el freno de mano eléctrico, el de ayuda a la salida en pendiente, el del monitor del entorno, que facilita las maniobras de aparcamiento, y el de ayuda al estacionamiento.


En materia de conectividad, nuestra unidad de pruebas equipaba navegador TomTom con actualizaciones de tráfico en tiempo real, localización y alertas de cámaras de seguridad, búsquedas locales… así como el nuevo sistema de Servicios Conectados de Kia, que presenta al conductor el precio del carburante en estaciones de servicio cercanas y localización de aparcamientos en tiempo real. Todo ello agrupado bajo el monitor de 8″ a color y táctil situado en la parte superior de la consola frontal, en una buena ubicación, tanto para verlo como para manejarlo. Bajo el mismo se sitúan botones de acceso directo a las distintas funciones que ofrece (radio, media, navegador, etc.), los mandos del climatizador y los asientos ventilados y calefactables, del volante calefactado, puerto USB y toma de 12V, mientras que a la izquierda del conductor se encuentran los de testigo de vehículo en ángulo muerto, alerta de cambios involuntario de carril, Start&Stop y apertura del maletero, entre otros. Desde el volante se manejan el manos libres del teléfono, el equipo de audio JBL de 8 altavoces, con amplificador externo y sistema Clari-Fi de recuperación del sonido, sencillamente, soberbio; el control de crucero adaptativo, el ordenador de viaje… En fin, el equipamiento de serie del Sportage es completísimo, incluye hasta el techo solar panorámico, y sólo deja como opción el mencionado Pack Premium.


En cuanto a las plazas traseras, las laterales son más amplias y ergonómicas que la central, pero todas utilizables por espacio para las piernas, caderas y altura. Las laterales, como he señalado, son calefactadas y, para mayor comodidad de todos los pasajeros, cuentan con doble salida del climatizador, puerto USB y toma de 12V. Asimismo, los respaldos pueden inclinarse en 17 posiciones, de 23 a 37º, para mayor confort, y se abaten por partes asimétricas, ampliando la capacidad del maletero de 439 litros a 1.428, con un piso prácticamente plano. La boca de carga es amplia, el umbral está a nivel del piso y dispone de ganchos de amarre. Por debajo del piso se ubica la batería de 48V, por eso el volumen del maletero del Mild Hybrid es 41 litros más pequeño que el diésel 1.6; el kit reparapinchazos, los triángulos de emergencias y un alojamiento específico para la red de sujeción de la carga.

Con una notable relación entre precio (38.386 euros), equipamiento, tecnología, versatilidad de uso y calidad general, un excelente comportamiento dinámico, una buena habitabilidad y modularidad interior y un consumo adecuado, está claro que Kia se ha puesto las pilas para que el nuevo Sportage siga siendo el todocamino más emblemático de la marca y su modelo de mayores ventas en Europa.

Juan Luis Franco

FICHA TÉCNICA

Datos del fabricante

MOTOR DIÉSEL

  • Disposición: Delantero transversal
  • Nº cilindros: 4, en línea
  • Cilindrada (c.c.): 1.995
  • Nº válvulas por cilindro: 4
  • Alimentación: Inyección directa por conducto común, turbo de geometría variable e intercooler
  • Potencia máxima/rpm: 185 CV/4.000
  • Par máximo/rpm: 40,8 mkg/1.750-2.750

MOTOR ELÉCTRICO

  • Disposición: Delantero transversal
  • Función: Generar corriente eléctrica
  • Potencia máxima: 16 CV
  • Tensión nominal: 48V

BATERÍA

  • Tipo: Iones de litio
  • Ubicación: Trasera
  • Capacidad: 0,44 kWh

TRANSMISIÓN, DIRECCIÓN Y FRENOS

  • Tracción: A las cuatro ruedas
  • Caja de cambios: Automática, 8 velocidades
  • Dirección: Cremallera con asistencia eléctrica
  • Diámetro de giro: 11 metros
  • Frenos delanteros: Discos ventilados
  • Frenos traseros: Discos

SUSPENSIÓN

  • Delantera: Independiente en subchasis McPherson, muelles helicoidales, amortiguadores de gas y barra estabilizadora
  • Trasera: Independiente en subchasis de paralelogramo deformable, muelles helicoidales, amortiguadores de gas y barra estabilizadora
  • Neumáticos: 245/45 R19

COTAS TODOTERRENO

  • Ángulo de entrada: 16,8º
  • Ángulo de salida: 26,1º
  • Ángulo ventral: 17,3º
  • Altura libre: 172 mm

PESOS Y MEDIDAS

  • Peso en orden de marcha: 1.747 kilos
  • Long./Anch./Altura: 4.485/1.855/1.635 mm
  • Capacidad depósito: 55 litros
  • Capacidad del maletero (mín./máx.): 439/1.428 litros

PRESTACIONES Y CONSUMOS

  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 9,5 seg.
  • Velocidad máxima: 201 km/h
  • Consumo urbano: 6,1 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 5,2 l/100 km
  • Consumo medio: 5,7 l/100 km

EURONCAP: 5 estrellas (2015)