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Audi A5 Coupé 45 TFSI quattro S tronic 7 velocidades

Agarrando el mundo con elegancia

Pura dinamita. Atrae igual a niños, a jóvenes y a mayores; a hombre y a mujeres, a obreros y a directores… Espectadores que se quedan sólo en la superficie, que únicamente ven su deportiva y elegante carrocería o, como mucho, su llamativo interior, aunque una parte de ellos también intuye bajo su estampado porte, y en el rugido de su motor de 245 CV, la confluencia de muchos años a la vanguardia de la técnica.

Experiencia reflejada en el logo «quattro» que luce este Audi A5 Coupé y que recuerda con orgullo al Audi 100 CS quattro que, en la década de los 80, subió por el nevado trampolín de salto de esquí de Kaipola (pendiente del 80%), en Finlandia. Aquel anuncio todavía se recuerda hoy y su impacto llevó a la marca de los cuatro aros a repetir la hazaña en 2005 con el A6. Un sistema de tracción a la cuatro ruedas que ha evolucionado y que, si ya en aquellos años dejaba boquiabierto al público, hoy es una auténtica maravilla y cumple mejor que nunca lo prometido hace más de tres décadas: dinamismo y seguridad. Diseñado como un engranaje planetario, en conducción normal transmite el 60% del par al tren posterior y el 40% al anterior, si bien, en caso necesario, puede pasar hasta el 70% de la fuerza a las ruedas delanteras y hasta el 85% a las traseras. Con carga baja del motor y sin riesgo de deslizamiento de las ruedas de tracción, el sistema quattro del A5 Coupé 45 TFSI de 245 CV consume prácticamente lo mismo que un tracción delantera. Además, al estar controlado desde el Audi drive select, el conductor puede escoger el tipo de tracción total que mejor convenga. Así, en modo «auto», opta por un agarre óptimo y una estabilidad equilibrada, mientras que en «dynamic» muestra su cara más deportiva y envía más fuerza y más rápidamente al tren posterior, aportando mayor agarre, sobre todo, en superficies de menor adherencia. La tracción total permanente, asimismo, se asocia al control de par selectivo por rueda, software predictivo que, en curvas rápidas, frena levemente las ruedas interiores antes de que empiece a deslizar, proporcionando una trazada suave y neutra durante más tiempo; o lo que es lo mismo, mayor precisión, agilidad y estabilidad.


Clave en su comportamiento es la plataforma electrónica del chasis (ECP) que, a través del sistema de control central de la suspensión, agiliza y facilita la comunicación entre los sistemas dinámicos y procesa la información de marcha, junto a las condiciones de conducción y al rozamiento de la carretera, para obtener un equilibrio ideal entre estabilidad y confort. En este minucioso calibrado juega un tercer argumento, el peso, que los ingenieros de Audi, mediante una inteligente combinación de materiales y el diseño orientado a la ligereza, redujeron en 60 kilos, 6 de los cuales se rebajaron del tren delantero y 5 del trasero. Excelente trabajo también el aerodinámico, que además de disminuir la resistencia al viento revierte en un rodar silencioso.

En las mejores escuelas

Si los coches estudiaran comportamiento, Audi habría llevado al A5 a las mejores escuelas, vistas sus buenas aptitudes sobre cualquier tipo de carretera. La verdad es que parte de buena base: una tracción quattro perfectamente integrada con suspensión, dirección y modos de conducción, que se asienta sobre una plataforma y una carrocería ligeras (restan inercias) y que alojan un motor 2.0 TFSI de 245 CV, con tecnología Mild-Hybrid, y una caja de cambio automática-secuencial S tronic de 7 marchas. El motor, con colector de escape integrado en la culata, sistema Audi valvelift (AVS), turbo con válvula de descarga eléctrica e inyección dual –la inyección indirecta en el colector de admisión complementa a la inyección directa FSI–, en su última modificación recibió un sistema de microhibridación (MHEV) de 12 voltios que reduce consumo (0,3 l/100 km) y emisiones. Se basa en una batería que alimenta un alternador, el cual se utiliza para arrancar, para ampliar el tiempo de rodaje con motor parado en función Start&Stop y para sumar par. Su funcionamiento está totalmente integrado en el conjunto mecánico y ni en momento ni en forma alguna percibes su trabajo. Junto a él trabaja el cambio S tronic de doble embrague, que cambia a velocidad supersónica y que deleita al oído con un embriagador sonido deportivo al reducir. Ambos, motor y cambio, lanzan al A5 de 0 a 100 km/h en 5,8 segundos y elevan su velocidad máxima a 250 km/h.


Mediciones que quedan bien sobre el papel, pero que emocionan cuando subes y el asiento te acoge en una posición de pilotaje baja y, en una sagaz declaración de intenciones, un extensor acerca el cinturón de seguridad a tu mano. Es momento de apretar el botón de arranque, poner el cambio en D, o en S (deportivo), y comprobar si es tan fiero el león como lo pintan. En el Audi drive select, que varía las respuestas de acelerador, cambio, dirección, programador de velocidad activo y climatizador, según el modo de conducción elegido (comfort, auto, dynamic, efficiency e individual), opto por el más deportivo, el dynamic, y por la transmisión deportiva. Piso a fondo el acelerador y me agarro fuerte al volante, mientras la fuerte aceleración se ha encargado de hacer lo propio con mi cuerpo contra el asiento. ¡¡Uuuaauuhhhh!! ¡Cómo acelera y qué rapidez en los cambios! Repito, pero ahora con el cambio en manual. ¡Es pura dinamita!, porque la sensación de empuje se refuerza con el mayor control que sientas al manejar el cambio desde las levas, apurando una tras otras las marchas. Me estaría toda la mañana midiendo sus prestaciones, no sólo por sentir esa fuerte aceleración, sino también por escuchar el sonido del motor cuando avanza y, sobre todo, cuando retiene.

Bien, bien… en recta es fácil controlar la caballería, pero ¿y en curva? No sólo es sencillo, sino instructivo y divertidísimo. Por vías rápidas, el sistema de mantenimiento de carril resulta tremendamente educativo, pues con un leve empuje del volante te indica la trazada correcta. Si añadimos el control de crucero adaptativo, que frena y acelera en función de tráfico que tienes por delante, los viajes a bordo del A5 Coupé son cómodos, seguros y relajados, casi como un coche autónomo, aunque no puedes soltar las manos del volante, ya que se desactivaría la función de mantenimiento de carril. Lo que menos me ha gustado son los errores de la regulación predictiva cuando control de crucero adaptativo y navegador interactúa entre sí. Me explico: cuando vas a 120 km/h, de repente, el coche automáticamente rebaja la velocidad a 50 km/h. Asegura Audi que se debe a un error cartográfico, pues el navegador, en esas ocasiones, interpreta que estamos llegando, por ejemplo, a una curva peligrosa o a una rotonda, cuando en realidad se encuentran en distinto plano.

En cambio, lo que se ve perfectamente es el testigo de vehículo en ángulo muerto, situado en la carcasa de los retrovisores, y el Head Up Display, que proyecta en color en el parabrisas datos de velocidad, navegador, control/limitador de velocidad, mantenimiento de carril y de distancia, señales de velocidad… Nítido, muy completo y ubicado a buena altura para que no tengas que retirar la vista de la carretera. Respecto a motor y cambio, por este tipo de vías ambos trabajan con suavidad y el segundo mantiene al primero a bajas vueltas para que el consumo sea mínimo, si bien lo hace reaccionar de inmediato a cualquier solicitación del conductor. Su margen de funcionamiento ideal es muy amplio, entre 1.600 y 5.000 vueltas, aunque estira sin compasión hasta más allá de las 6.500 rpm.


Apacible y deportivo

Así en la urbe como en las curvas, el A5 Coupé siempre sigue el camino marcado por el conductor, simplificando el manejo por la primera y llenando de deportividad y diversión las segundas. Sus 4.673 mm de longitud, 1.846 de anchura y 1.371 mm de altura se adaptan correctamente a la circulación por calles estrechas y a difíciles maniobras. La rápida dirección se encarga de mover con agilidad al A5, las suspensiones llenan de confort el interior, filtrando los baches, y los sensores se encargan de facilitar maniobras de aproximación, como los aparcamientos. El modo de conducción más aconsejable para ciudad es el efficiency, pues el motor trabaja suavemente a bajo régimen con velocidades largas, conteniendo el gasto, a lo que también colabora la tecnología Mild-Hybrid, facultando al Start&Stop a que apague el motor antes de la detención completa.

Pero es por carreteras de montaña donde se disfruta de toda la esencia que encierra el coupé de Audi, con un motor trabajando a pleno rendimiento, tal y como muestra la aguja de revoluciones bailando arriba y abajo por el tacómetro; un cambio rapidísimo, que en automático aporta comodidad y seguridad y en manual, control y deportividad, o una tracción quattro que agarra los enormes neumáticos (255/35 R19) a la calzada, arrancando prácticamente el asfalto a cada golpe de gas. Vira plano en curvas cerradas, bien asegurado por unas suspensiones independientes en ambos trenes que camuflan los baches, limitan las inercias y no restan confort interior. Así pues, el tren trasero sigue neutro y con naturalidad al delantero, pero empujando si es preciso para cerrar la trayectoria. En sucesión de curvas rápidas, basta un ligero movimiento de volante para que una tras otras desparezcan de la vista, siempre bajo control y supervisión de la tracción y con el coche bien sujeto por unos muelles y amortiguadores de perfecto calibrado. Los frenos se muestran contundentes en uso al límite, con distancias de parada cortas, y fácilmente dosificables en uso normal.


Por lo que se refiere a consumo, oficialmente declara 6,3 l/100 km, si bien durante la prueba medí 7,4 l/100 km, que tampoco está nada mal.

Si genial es de comportamiento dinámico sobre cualquier trazado, no menos llamativo es por su estética, con la baja y ancha parrilla hexagonal Singleframe al frente del conjunto, en la que destacan los cuatro aros plateados sobre fondo negro. La silueta, cincelada con nervios en la parte inferior y a la altura de la cintura, remarca los musculados pasos de rueda y ofrece una apariencia atlética, mientras que la zaga, que culmina en un discreto alerón y en la doble salida de escape, respira deportividad.

El interior, excelente por calidad de materiales y ajustes, ofrece dos plazas delanteras ergonómicas y holgadas, mandos ordenados con lógica al alcance del conductor, suficientes huecos portaobjetos y una iluminación, con 30 tonos ajustables, que enfatizan su carácter prémium. A resaltar el cuadro de instrumentos Audi virtual cockpit (opcional), que incorpora una pantalla TFT de 12,3″ configurable a gusto del conductor; la línea continua de aireadores, que junto a la consola central baja dibujan un salpicadero flotante, y el sistema MMI Navegación plus, con monitor de 8,3″ y mando giratorio con MMI touch. Su superficie, sensible al tacto, se maneja como la de un smartphone e incluye también la función inteligente de búsqueda de texto.


El acceso a las plazas traseras es complicado porque no hay mucho espacio de entrada y los asientos son bajos y están muy atrás. Para facilitarlo, la parte superior de los asientos delanteros integran mandos para abatir el respaldo y desplazar longitudinalmente los asientos. Homologa dos amplias (por longitud, anchura y altura) y cómodas plazas (la central puede utilizarse como reposabrazos), que tienen climatizador con unidad de control propia. Para mejor modularidad, el respaldo posterior se abate en tres partes, 40:20:40, lo cual puede hacer fácilmente desde unas palancas situadas en el maletero, que cubica 465 litros. Su boca de carga es correcta, aunque el umbral queda por encima del piso, lo que dificulta la entrada de objetos grandes y pesados. Sus formas regulares le hacen muy utilizable y dispone de sendos huecos para pequeños objetos a los lados, además de ganchos de anclaje. Por debajo del piso se esconde la rueda de repuesto de emergencia. Nuestra versión contaba con el cómodo y práctico sensor de proximidad para la tapa de maletero, por lo que bastaba pasar el pie por debajo del parachoques posterior para que se abriese.

Respecto al amplísimo equipamiento, hacer una breve reseña al paquete S Line que incorporaba nuestra versión y que estaba mejorado con asiento deportivo de piel y función masaje, además de pedales y reposapié de acero inoxidable y volante deportivo de tres radios. Este último, por tacto, grosor y manejo, muy recomendable. Y recalco lo de breve, porque para incluir todo el equipamiento de este coche necesitaría media revista, lo cual puede dar una idea de su elevadísimo grado de personalización.

Cinco estrellas EuroNCAP, estética muy atractiva, completo equipamiento, amplia dotación tecnológica y, sobre todo, un motor, un cambio y una tracción quattro sensacionales, que elevan su comportamiento a categoría superlativa, hacen que, desde su nacimiento, el A5 Coupé sea todo un clásico que agarra el mundo con elegancia.

Juan Luis Franco

FICHA TÉCNICA

Datos del fabricante

MOTOR

  • Disposición: Delantero longitudinal
  • Nº cilindros: 4, en línea
  • Cilindrada (c.c.): 1.984
  • Nº válvulas por cilindro: 4
  • Alimentación: Inyección mixta directa/indirecta de gasolina, turbo e intercooler
  • Potencia máxima/rpm: 245 CV/5.000-6.500
  • Par máximo/rpm: 37,75 mkg/1.600-4.300

TRANSMISIÓN, DIRECCIÓN Y FRENOS

  • Tracción: Integral permanente con diferencial central autoblocante
  • Caja de cambios: Automático S tronic, 7 velocidades
  • Dirección: Electromecánica con asistencia dependiente de la velocidad
  • Diámetro de giro: 11,5 metros
  • Frenos delanteros: Discos ventilados
  • Frenos traseros: Discos

SUSPENSIÓN

  • Delantera: Independiente, tipo McPherson, eje de 5 brazos, brazos transversales de aluminio, subchasis y barra estabilizadora
  • Trasera: Independiente, eje de 5 brazos con soporte de ejes con cojinete elástico y barra estabilizadora
  • Neumáticos: 255/35 R19

PESOS Y MEDIDAS

  • Peso en orden de marcha: 1.605 kilos
  • Long./Anch./Altura: 4.673/1.846/1.371 mm
  • Capacidad depósito: 58 litros
  • Capacidad del maletero: 465 litros

PRESTACIONES Y CONSUMOS

  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 5,8 seg.
  • Velocidad máxima: 250 km/h
  • Consumo urbano: 8,4 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 5,1 l/100 km
  • Consumo medio: 6,3 l/100 km

EURONCAP: 5 estrellas (2018)