Alfa Romeo Giulia Gasolina 200 CV Super AT

¡Supérate!

En raras ocasiones, el nombre de la versión del modelo de pruebas te sugiere el título de la misma. Esta es una de ellas. El Alfa Romeo Giulia 2.0 Turbo MultiAir de 200 CV y cambio automático-secuencial de 8 relaciones lleva por apellido Super AT, y eso es lo que debes hacer, superarte para sacar todo el partido a este fantásticas berlina deportiva, que te encantará por diseño, mecánica y chasis y te quedarás con ella por su exquisito tacto de conducción.

Sin duda alguna, una de las armas de seducción de la marca del Biscione ha sido, es y será el diseño, muy presente en todos sus modelos desde que se fundase en Milán la Anonima Lombarda Fabbrica Automobili (ALFA), el 24 de junio de 1910. Son 108 años de historia que el Giulia atesora no sólo en su atractiva estética, sino también en su sorprendente mecánica y, sobre todo, en su magnífico comportamiento, de los mejores de un segmento en el que no hay rival chico: Audi A4, BMW 320i, Ford Mondeo Vignale, Jaguar XE, Kia Optima, Lexus IS 300h, Mercedes C180, Renault Talisman o Volkswagen Passat, entre otros.


Y entre todo ellos, el Alfa Romeo 2.0 Turbo Super AT, con un coste de 41.688 euros, se sitúa, por precio, en una competitiva posición intermedia. Posición que mejora si analizamos su relación con el equipamiento que ofrece y que integra, en materia de seguridad, 6 airbags, control de estabilidad con ABS y asistentes de frenada y de salida en cuesta, aviso de mantenimiento de carril, aviso de colisión frontal con freno de emergencia y reconocimiento de peatones, sensores de luz y lluvia… y que puede completarse con paquetes como el Business Plus (asistente de luz de carretera, avisador de ángulo muerto, cámara de visión trasera y sensor de parking trasero, retrovisores interior y exteriores electrocrómicos y navegador), control de crucero adaptativo o Pack Performance (diferencial de deslizamiento limitado, levas de cambio de aluminio y suspensión dinámica Alfa Active), entre otros. Una dotación que le llevó a calificar con 5 estrellas EuroNCAP en 2016.

En cuestión de confort y entretenimiento dispone de climatizador de dos zonas, elevalunas eléctricos, selección de modos de conducción Alfa DNA, sistema multimedia con pantalla a color de 6,5″ Alfa Connect con mando rotatorio central, Bluetooth, tomas USB y auxiliar, reglaje eléctrico de retrovisores, control y limitador de velocidad, freno de estacionamiento eléctrico, etc. A todo ello, nuestra unidad de pruebas sumaba opcionales como faros de xenón, asientos de piel, navegador con pantalla de 8,8″, salidas de aire traseras y sensor de calidad de aire y guanteras refrigeradas.


Con mucho estilo

Tres son las características que definen, según Alfa Romeo, el estilo italiano: sentido de la proporción, sencillez y calidad de las superficies. De un primer vistazo comprobamos que el Giulia cumple con los cánones. Sus medidas no pueden estar mejor entalladas. Son 4.643 mm de longitud, 1.860 mm de anchura y 1.463 mm de altura, cotas que gracias a los cortos voladizos, a las anchas vías (1.557 mm la delantera y 1.625 mm la trasera) y a la amplísima distancia entre ejes (2.820 mm) le cargan al mismo tiempo de deportividad y habitabilidad, conciliando la esfera individual (la del conductor) y la familiar (la de la prole y su equipaje).

Respecto a la sencillez, el diseño del Giulia, de líneas suaves y redondeadas, huye de la estridencia pero sin caer en la apatía, pues cada trazo, cada rasgo está colocado en el lugar y en la forma adecuados para emocionar. Desde el característico trilobulado frontal, con el renovado logo en el centro, hasta los rasgados faros y el capó esculpido irradia elegancia y deportividad. El lateral se define por su suave línea ascendente, que en su declinación hacia el maletero se remata en un sutil alerón, y por los cincelados pasos de rueda, que moldean una esbelta silueta, delicada y provocadora. La sencillez también llega a la zaga, con líneas que confluyen de fuera a dentro y de arriba abajo, y viceversa, generando una estela de movimiento incluso parado. Las ópticas alargadas, que apuntan hacia el logo de la marca, en el centro del maletero, la sobredimensionada vía posterior y el difusor, con el colín de escape integrado, recalcan su condición de propulsión. En cuanto a la calidad de las superficies, el labrado y ajuste de las distintas piezas es milimétrico, lo que denota un notable acabado.


Volante y levas Ferrari

Las tres características reseñadas también son aplicables al interior del Giulia, donde todos los mandos están orientados al conductor para facilitar su empleo y donde materiales y ajustes denotan calidad. Con reglaje de asiento y volante en altura y profundidad, resulta fácil adaptarse a un puesto de conducción amplio, cómodo y ergonómico. Achatado por la parte inferior, el volante, como en Ferrari, incorpora el botón de arranque, además de los mandos del control de crucero, del equipo de audio, del teléfono manos libres y de órdenes por voz. Por detrás, también igual que la marca del “cavallino”, se dota de grandes levas de cambio de aluminio fijas en la caña de la dirección, que por accesibilidad, posición, tamaño y tacto de manejo invitan a su utilización, lo cual hice asiduamente.

De corte clásico, el cuadro de instrumentos integra tacómetro (con temperatura) y velocímetro (con nivel de carburante) y reserva la zona central para la pantalla digital a color en la que el conductor puede consultar datos del ordenador de viaje, navegador, velocidad (en grandes dígitos)… Además de esta pantalla, el Giulia incorpora en la parte superior del salpicadero la pantalla a color de 8,8″ del sistema multimedia Alfa Connect, manejable desde el mando giratorio situado en la consola central y que da acceso, entre otros, a navegador, multimedia, teléfono, estado del automóvil y Efficient Drive. Este último evalúa en función de cómo pisamos el acelerador y el freno y cuándo cambiamos (con el cambio en posición manual) nuestro grado de eficiencia. Por debajo del Alfa Connect encontramos el botón de luces de emergencia y los del climatizador. En la consola central, junto al cambio, se ubican además del comentado mando del Alfa Connect, el del DNA (nos permite seleccionar entre tres tipos de conducción: deportivo, normal y eficiente), el del volumen del audio y el freno de mano eléctrico. También anda bien surtido de huecos portaobjetos.

Detrás ofrece amplitud de espacio para piernas caderas y en altura, con dos asientos laterales cómodos y un central menos ergonómico, de mullido mucho más duro, estrecho a nivel de los hombros y atravesado por el túnel de la transmisión, lo que le hace menos utilizable por un adulto. Para mayor confort y funcionalidad, estas plazas cuentan con salidas de aire y un puerto USB. La capacidad del maletero es de 480 litros, igual a la de Audi A4, BMW Serie 3 y Mercedes C y superior a la de Lexus IS 300 h y Jaguar XE. Los respaldos abatibles por partes 40:20:40 son opcionales y su precio es de 260 euros.


Meccanica delle emozioni

Bien trabajado por fuera y por dentro, lo mejor está aún por llegar, porque si por algo destaca el Giulia 2.0 Turbo de 200 CV es por una mecánica y un chasis que está a la altura de las mejores berlinas del segmento y que realzan el placer de conducción. Progresivo y suave de funcionamiento, el motor entrega lo mejor de sí desde las 1.700 vueltas hasta las 5.000, un amplio margen que da pie a circular a baja velocidad en marchas largas, con gasto mínimo, o a disfrutar de sus prestaciones deportivas apurando marchas: acelera de 0 a 100 km/h en 6,6 segundos y alcanza 235 km/h. Potente y elástico gracias también a su elevado par máximo, 33,67 mkg a 1.750 rpm, y al cambio automático-secuencial ZF de 8 velocidades, que por su rapidez y por la posición y tamaño de las levas da gusto manejar en manual, los mejores aliados de su comportamiento dinámico son la exacta dirección asistida, la equilibrada suspensión y el perfecto reparto de pesos, 50% sobre cada eje, amén de la propulsión trasera, que asegura dinamismo y diversión. Todo ello confluye en un comportamiento soberbio en cualquier ámbito, que marca la referencia en el segmento de las berlinas deportivas. La dirección, con apenas 2,1 vueltas de volante entre topes, le dota de una agilidad que ya quisieran para sí algunos de los mejores modelos urbanos, la fuerza del motor le hacen salir como una exhalación en los semáforos, mientras que el cambio coopera a mantener bajas velocidades con marchas largas, lo que unido al buen funcionamiento del sistema Start&Stop y al modo de conducción eficiente, pondera un bajo consumo de combustible, que durante la prueba se mantuvo en ciudad en torno a los 7,5 l/100 km, por debajo de los 8,4 l/100 km que homologa el fabricante. Un gasto que por autopistas y autovías fue de 5,1 l/100 km, ligeramente superior a los 4,6 l/100 km que declara Alfa y que se consigue gracias, entre otras cosas, a la caja de cambios de 8 marchas y a su funcionamiento a vela, que permite que el coche ruede por inercia, con consumo cero, una vez alcanzas la velocidad de crucero y levantas el pie del acelerador. En este tipo de vías, generalmente de buen asfalto y con virajes amplios, la suspensión camufla perfectamente las pequeñas irregularidades y aporta una pisada estable y segura. Eso sí, cuando se necesita, basta un pisotón fuerte al acelerador para que toda la potencia emerja súbitamente y adelantemos con seguridad a cualquier vehículo que se ponga en nuestro camino.


Pero donde verdaderamente el Giulia demuestra todo su potencial y sus dotes de diversión es en carreteras de montaña, porque fuerza no le falta, menos aún en modo deportivo, el reparto de pesos corrobora una pisada neutra y muy estable, la dirección es rapidísima y fiel al volante y la suspensión sujeta al coche al asfalto con aplomo, de forma que su paso por curvas enlazadas es muy natural y rápido, mientras que la propulsión, con un ligerísimo sobreviraje (debido también al neumático más ancho que calza detrás), aporta su granito de arena para inscribir aún con mayor ímpetu al Giulia en la curva, sin que ni a las salidas de los virajes más cerrados te de una mala respuesta. Eso sí, esa mayor anchura de la cubierta trasera, que incrementa el agarre sobre asfalto seco, hace que el manejo sobre mojado se vuelva un poco más delicado.

Si quieres más diversión, pon el cambio en posición manual y trabaja con las levas, te sorprenderá ver que si tú no cambias, el llegará al límite y tampoco lo hará. Magnífico, y no sólo por esto, sino también por su diferente respuesta en automático, dependiendo del modo seleccionado en el DNA. En cualquiera de las posiciones te deja pegado al asiento si aceleras a tope, pero en deportiva y normal, además, los cambios son más contundentes y rápidos, como haría una transmisión deportiva, mientras que las transiciones en eficiente se hacen tan suaves que ni te enteras. Los frenos montan pinzas Brembo (firmadas por Alfa) de cuatro pistones en el eje delantero y eliminan toda conexión mecánica entre el pedal y los discos, al incorporar Brake by wire, que al tocar el pedal del freno manda una señal a la centralita electrónica para que frene, ejerciendo la presión exacta en cada rueda. Además de una frenada mejor y más rápida, este sistema es más seguro e integra el control de estabilidad y el ABS, elimina vibraciones y reduce peso. Al inicio de la prueba noté que el tacto era más ligero que en otros modelos, pero rápidamente te acostumbras y dosificas igual, aunque es cierto que no hay vibraciones en el pedal y la respuesta es más rápida. No hubo fatiga por uso intenso.


Desde que dejó de fabricarse el Alfa 75, allá por 1992, Alfa Romeo no había vuelto a poner en el mercado una berlina de tracción posterior. Lo ha hecho con el Giulia y he de reconocer que me ha sorprendido gratamente por su dinamismo deportivo, referente en el segmento. Pero a su sobresaliente comportamiento hay que añadir otros componentes, como su equilibrio de pesos, su calibrada suspensión, su enérgico y bien dispuesto motor, su rápido cambio y una dirección que es una auténtica maravilla, por fidelidad y rapidez. Si a todos ingredientes añadimos una buena habitabilidad, un equipamiento completo, un gasto mesurado y un diseño elegante, el Giulia representa los mejores valores de Alfa y se sitúa como una de las berlinas más recomendables del mercado.

Juan Luis Franco

FICHA TÉCNICA

Datos del fabricante

MOTOR

  • Disposición: Delantero longitudinal
  • Nº cilindros: 4, en línea
  • Cilindrada (c.c.): 1.995
  • Nº válvulas por cilindro: 4
  • Alimentación: Inyección directa de gasolina, turbo e intercooler
  • Potencia máxima/rpm: 200 CV/5.000
  • Par máximo/rpm: 33,67 mkg/1.750

TRANSMISIÓN, DIRECCIÓN Y FRENOS

  • Propulsión: Trasera
  • Caja de cambios: Automática-secuencial, 8 velocidades
  • Dirección: Cremallera asistida eléctrica
  • Diámetro de giro: 10,8 metros
  • Frenos delanteros: Discos ventilados
  • Frenos traseros: Discos

SUSPENSIÓN

  • Delantera: Doble brazo oscilante con eje de dirección semivirtual, resortes helicoidales, amortiguadores hidráulicos y barra estabilizadora
  • Trasera: Independiente Multilink, resortes helicoidales, amortiguadores hidráulicos y barra estabilizadora
  • Neumáticos (del.- tras.): 225/45 R18 – 255/40 R18

PESOS Y MEDIDAS

  • Peso en orden de marcha: 1.504 kilos
  • Long./Anch./Altura: 4.643/1.860/1.436 mm
  • Capacidad depósito: 58 litros
  • Capacidad del maletero: 480 litros

PRESTACIONES Y CONSUMOS

  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 6,6 seg.
  • Velocidad máxima: 235 km/h
  • Consumo urbano: 8,4 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 4,6 l/100 km
  • Consumo medio: 5,9 l/100 km

EURONCAP: 5 estrellas (2016)