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¿Tienes ya tu plan de movilidad?

Los planes de movilidad deben reducir y mejorar la siniestralidad en la conducción

La seguridad vial en el ámbito profesional está pidiendo a gritos que le prestemos la importancia que se merece pues, año tras año, los accidentes de tráfico se ven incrementados de forma alarmante, y cada uno de ellos suele llevar aparejado consecuencias verdaderamente traumáticas.

Los aseguradores de accidente de trabajo son muy conscientes de este problema, y buscan soluciones a través de la implicación de los propios asegurados, empresas y organismos oficiales. Ellos conocen a la perfección las estadísticas que demuestran que este tipo de accidentes no son ni fortuitos ni esporádicos, sino que, lamentablemente, poseen una frecuencia mayor a la deseada.

Los accidentes de tráfico producidos en el ámbito laboral son clasificados, dependiendo del momento en que suceden, en «in itinere», en misión e «in labore». El primero es el que se produce durante el desplazamiento que realiza el trabajador para ir y volver del trabajo a su domicilio. Es decir, la lesión o contingencia que sufra el trabajador en el tiempo que emplea para desplazarse de su residencia habitual al centro de trabajo.


El accidente en misión es el ocurrido en el desplazamiento realizado por cuenta y orden de la empresa, mientras que «in labore» es todo accidente producido en el desplazamiento realizado para el desempeño de la misión y siempre en jornada laboral.

La conducción diaria y continuada es una de las actividades de mayor riesgo en el ámbito laboral y, sin embargo, no en todos los casos somos conscientes que tener o producir un accidente de tráfico puede resultar mortal. Las empresas, por su parte, deben establecer planes de movilidad que ayuden a reducir y mejorar la siniestralidad en la conducción de sus empleados.

Las empresas, como parte responsable, deben impulsar políticas de comunicación y concienciación a los usuarios en las normas de seguridad vial y circulación, además de acceso a cursos de formación y establecer rutas de desplazamiento que se adapten a las jornadas laborales de los empleados. Y, cómo no, los usuarios de los vehículos deben contribuir con una mayor dedicación al cumplimiento de las normas de circulación, así como la puesta en práctica y aprovechamiento del conocimiento en los cursos de formación impartidos por la empresa. Por ejemplo, la planificación del viaje o de la ruta diaria contribuye de forma muy positiva a salvar los problemas que se nos puedan presentar o, al menos, poder afrontarlos con mayor seguridad.


Revisión y concentración

Por otro lado, el usuario del vehículo es el responsable del buen estado del vehículo y debe proceder a una sencilla revisión (neumáticos, luces y niveles) antes de iniciar el trabajo y, por supuesto, no hace falta mencionar que el respeto a las normas de circulación y el mantenimiento de la concentración en todo momento resulta esencial para conseguir terminar nuestra jornada laboral sin incidencias.

Evitar despistes, como atender el teléfono móvil o escribir, puede suponer una gran diferencia y cada vez son más las empresas que están instalando en los vehículos inhibidores que evitan que sus empleados puedan atender el móvil o consultar información en internet.

¿Qué podemos hacer para evitar o disminuir esta lacra que año tras año se repite y al parecer nadie puede poner remedio? Pues, al menos, poner nuestro granito de arena para contribuir a su erradicación. Las empresas, desde su órgano de dirección, poner en marcha las acciones necesarias a través de la creación de un Plan de Movilidad teniendo en cuenta las siguientes variables:


Resulta lógico pensar que establecer un Plan de Movilidad implica que toda la organización debe involucrarse en él, empezando por la dirección y continuando por la plantilla, sin excepción, para lograr un compromiso real y continuado que reduzca los accidentes laborales en materia de de seguridad vial.

Por lo general, un Plan de Movilidad lleva implícito un cambio en nuestros hábitos y costumbres, además de en nuestro comportamiento, lo que implica que no es un plan de fácil aceptación o entendimiento por parte de todos. La involucración y la implicación es primordial para conseguir el éxito.


Fases

El plan de movilidad debería al menos contemplan las siguientes fases:

– Establecer un departamento o un responsable del desarrollo y medición del plan, y el nivel de participación de los usuarios.

– Sistema de recopilación de información sobre los accidentes en materia de seguridad vial. Análisis estadísticos y ratios de frecuencia.

– Medidas de prevención con planes de formación y campañas de concienciación a todos los usuarios.

– Evaluación y seguimiento del plan, estableciendo medidas correctoras y de mejora que sirvan para conseguir un plan más adaptado a la empresa.

Como hemos mencionado, los desplazamientos diarios deben ser un punto a tratar con gran eficiencia. Elaborar rutas de trabajo que eviten cansancio o exijan una mayor atención en la carretera suele ser uno de los factores más críticos en todo plan de movilidad porque, como suele suceder, nunca llueve a gusto de todos, pero siendo conscientes que el bien general se producirá contribuyendo todos, podemos alcanzar acuerdos que permitan mejorar la planificación de las rutas diarias de trabajo.

Se debe nombrar un gestor de movilidad, quien será el encargado de elaborar, establecer, implantar y promover las políticas del plan. Por supuesto, debe contar con el total apoyo de la dirección de la compañía y el consenso de los usuarios.

Una parte importante de cualquier plan es, sin lugar a duda, la comunicación por la parte emisora y el entendimiento por la parte receptora. Si estas dos partes no emiten y reciben lo mismo, el plan estará abocado al fracaso.

En las primeras etapas se tiene que establecer un plan de comunicación fiable y conseguir la sensibilización de todos los participantes, con el objetivo final de alcanzar la implicación de toda la plantilla de la empresa.


Una parte importante del plan se basa en el estudio de los accidentes que se producen. La recopilación de datos, análisis y clasificación resulta esencial para conocer los planes de actuación inmediatos y, si es posible, tener un historial de años anteriores sería de gran ayuda para alcanzar los objetivos de reducción de siniestralidad.

Reducir la siniestralidad

El objetivo principal del Plan de Movilidad es reducir de forma significativa y continuada la siniestralidad y, al mismo tiempo, aumentar la seguridad vial en el entorno empresarial y personal. Y si este objetivo es alcanzado, se verá trasladado a una disminución de nuestra ratio de siniestralidad, disminuyendo el coste del seguro de los vehículos que componen la flota.

Un descenso en la siniestralidad siempre es visto con buenos ojos por las compañías aseguradoras y eso se refleja en las primas anuales que deben abonarse. Nuestro abanico de posibilidades a la hora de contratar un seguro se verá beneficiado y, al mismo tiempo, conseguiremos mayores beneficios de cobertura en nuestra póliza de riesgo.

La elaboración de un diagnostico actual de movilidad por parte los empleados es un buen punto de partida. El diagnóstico nos permitirá tener una imagen de sus hábitos de movilidad y deberemos establecer los objetivos e indicadores junto con las medidas correctoras de actuación necesarias.


Como norma final, debe establecerse un plan de seguimiento con las conclusiones alcanzadas en la etapa de medida y evaluación a través de los indicadores, sin olvidar una comparativa entre el objetivo propuesto y el real alcanzado, y elaborar propuestas de mejora, que deben ser avaladas por la dirección de la compañía. Por supuesto, las mejoras aprobadas deben ser comunicadas a toda la empresa, recordando que es imprescindible su colaboración y motivación.

Desde Iberofleeting, como expertos en gestión de flotas, gracias a nuestra dilatada experiencia, podemos ayudar a una empresa a conseguir la mejor rentabilidad y eficiencia de su flota de vehículos y colaborar en la mejora de la siniestralidad.

Para ello, realizamos estudios y seguimientos personalizados, basados en históricos, para contratar los servicios más adecuados a la utilización real del vehículo.

Esto es lo que desde Iberofleeting denominamos el concepto Fleeting.

Florencio Martínez

Director de Estrategia y Control

www.iberofleeting.es