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Economía colaborativa: uso frente a propiedad

Poco a poco, cambiará el modelo tradicional del renting

La propiedad privada siempre ha jugado un papel muy representativo en la economía general de un país. Tener propiedades era, hasta hace poco, una tendencia de estatus dentro de la sociedad. Esta tendencia está cambiando en los últimos tiempos. Poco a poco, «el tener» se va viendo sustituido por «el compartir», y este cambio viene producido, principalmente, por las nuevas tecnologías y el agravamiento de la crisis.


La tendencia del alquiler es cada vez más fuerte dentro de nuestra sociedad. Un ejemplo muy significativo lo constituye la vivienda. Hoy en día, la tendencia es alquilar, frente a la tendencia pasada de comprar y esto viene producido principalmente por las condiciones económicas de la sociedad.

Pero el concepto de alquiler no sólo se limita a la vivienda. Este hábito se va extendiendo a más estilos de vida de nuestra sociedad. Otro icono de estatus de nuestra sociedad es, sin lugar a duda, el vehículo. El concepto de vehículo propio se está transformando en el vehículo de uso compartido, mucho más respetable con el medio ambiente y que se está primando su utilización por parte de las administraciones. Compañías como Car2Go o Emov tienen, cada día, más presencia dentro de la ciudad y su crecimiento es exponencial.

Pero esta tendencia de consumo colaborativo, aunque imparable, tiene que sortear bastantes obstáculos por el momento, pues nos encontramos varias velocidades de desarrollo. Una velocidad rápida, que emerge de las tendencias de la sociedad; una más lenta, procedente de las tendencias económicas y una tercera mucho más lenta, que viene de las administraciones y su legislación, que a veces se siente paralizada frente a las nuevas tendencias de la sociedad.

Pero esta económica colaborativa se siente día a día fortalecida, ayudada por las nuevas tecnologías que permiten compartir en tiempo real y esto, mientras que suponga un beneficio para ambas partes, será imparable. Por un lado, el consumidor obtendrá un ahorro en su consumo; por otro lado, el ofertante obtendrá mayor rentabilidad en el servicio prestado. Con esta fórmula de actuación es difícil que el éxito no esté asegurado.


Basado en redes sociales

Compañías como Uber o Cabify, ayudadas por las nuevas tecnologías, generan una relación de seguridad y confianza en el servicio prestado, consiguiendo cada día más adeptos y, desde mi punto de vista, lo más importante: este tipo de servicio está basado principalmente en las redes sociales y en la interrelación entre los distintos usuarios, lo que asegura aún más su expansión.

La llegada de internet a nuestras vidas, ayudada por la crisis económica, ha supuesto un cambio de adaptación en nuestro comportamiento social y en nuestros hábitos de consumo. Ahora podemos llegar más rápidamente a más sitios y a más servicios, pero la crisis económica está obligando a producir un estilo de consumo basado principalmente en la colaboración, para conseguir mayor ahorro y rentabilidad en el uso o disfrute de ese servicio.

Lo cierto es que este nuevo estilo de vida ha llegado para quedarse. El peso en la economía de este tipo de consumo colaborativo es cada vez más significativo y se estima que, en los próximos años, 200 millones de europeos estarán colaborando en este nuevo modelo económico, lo que supone una cifra a tener en cuenta.

Pero, como es de suponer, esta nueva tendencia de economía colaborativa no tiene todo a su favor. Las nuevas tendencias siempre han chocado con las viejas, que sigue ofreciendo el servicio de forma tradicional, y la fricción entre ambas está asegurada. Si a esto añadimos la falta de legislación por parte de las administraciones, entonces se complica aún más esa fricción.

Sectores como el transporte y el hotelero están viendo peligrar sus ingresos futuros a consecuencia de estas plataformas digitales, que actualmente carecen de regulación específica, lo que permite su expansión y ayuda, en cierta manera, a generar economía sumergida, al no estar obligados a realizar el pago de los impuestos correspondientes a la generación de esos servicios.


Revisión y regulación

Existen varios ejemplos que exigen una revisión y regulación del sector por parte de las administraciones públicas, que ayude a convivir las nuevas tendencias con las tradicionales. Cada vez son más los usuarios de las nuevas tendencias, por lo que el futuro implica la convivencia entre ambas, y aquí es donde las administraciones deben poner todo su empeño, para conseguir una convivencia pacífica y justa entre ambas.

A todo esto deberíamos añadir otro impacto importante en el comportamiento del hábito de consumo: las grandes capitales se enfrentan a un índice de población nunca experimentado, lo que implica que deben prepararse para el futuro, ofreciendo a sus ciudadanos los mejores accesos a los servicios, sin perder la sostenibilidad y la eficiencia. Tarea difícil.

Esto que aparenta ser un proyecto futurista, está llevando a numerosas grandes capitales a plantearse la evolución de su modelo de crecimiento y a tomar medidas encaminadas a conseguir los objetivos antes mencionados.

Los expertos aseguran que este crecimiento supondrá de manera inevitable un aumento considerable del tamaño de las ciudades y, con ello, vendrán aparejados los problemas de espacio, de movilidad de las personas y el derroche de energía. Esto es algo inevitable, además se producirá un envejecimiento de la población, lo que agravará más el problema. Por ello hay que tomar medidas encaminadas a solventar, o al menos paliar, este problema, que llegar… llegará.

La económica colaborativa está de moda, no cabe duda, y su crecimiento es imparable dentro de la sociedad. Las nuevas generaciones apuestan por el uso en lugar de la propiedad. La sociedad está cambiando y, con ella, sus hábitos de consumo, lo que está conduciendo a las empresas a reconsiderar todo el modelo de negocio tradicional que hasta ahora venían ofreciendo.

Y el sector del renting, principal valedor de la movilidad, no puede ser una excepción. El modelo de alquiler a largo plazo y por plazo de tiempo limitado, tal vez en un futuro no muy lejano se deba reconvertir a un uso del vehículo basado en las necesidades del cliente. Cada vez más, la movilidad forma una parte importante de nuestra vida, pero esta movilidad debe producirse cuando la necesitemos, no constantemente, y debe estar disponible siempre que sea necesaria. Surgen entonces preguntas sobre este nuevo estilo de consumo, como ¿por qué tener un servicio constantemente si no lo necesito?, ¿por qué pagar por algo que no uso? Es algo que cada vez toma más fuerza en el ámbito empresarial, paga sólo lo que necesites.


Prepararse para fortalecerse

Este nuevo estilo de consumo, ¿puede cambiar el modelo de servicio tradicional del sector del renting? Evidentemente, los hábitos de consumo no cambian de la noche a la mañana, sino que se toman su tiempo, pero no cabe duda de que nos estamos enfrentado a algo que viene con fuerza y que no parará en su empeño, por lo que, estar preparado para ello, siempre lo podremos considerar como una fortaleza. Esta tendencia no sólo afectará al sector del renting y su movilidad, sino a los servicios que vienen con ello, servicios como el seguro se encuentra en fase de ofrecer la cobertura únicamente por el tiempo que conduces el vehículo y no constantemente.

Compañías especializadas en el sector asegurador ya ofrecen seguros únicamente por el tiempo de uso del vehículo. Esto que hoy parece que no tendrá mucho éxito, es posible que un futuro sea la tónica general de contratación de este tipo de servicios.

Desde Iberofleeting como expertos en gestión de flotas, gracias a nuestra dilatada experiencia, podemos ayudar a una empresa a conseguir la mejor rentabilidad y eficiencia de su flota de vehículos. Para ello, realizamos estudios y seguimientos personalizados basados en históricos, para contratar los servicios más adecuados a la utilización real del vehículo, evitando de esta forma costes innecesarios en la gestión de su flota. Esto es, lo que desde Iberofleeting denominamos el concepto Fleeting.

Florencio Martínez

Director de Estrategia y Control

www.iberofleeting.es