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Conoce tu seguro, es importante

Las estadísticas muestran, año tras año, demasiada tragedia y nos demuestran que cualquier precaución es poca a la hora de conducir nuestro vehículo. Es cierto, que cualquier precaución es poca y, por eso, tenemos que tener todo en regla, y eso incluye nuestro SEGURO.

La seguridad es importante, esa es la primera regla que tenemos que tener en cuenta cuando conducimos un vehículo, ya sea propio, de renting, de leasing o de cualquier otra forma. No debemos de olvidar que los ocupantes y nosotros mismos estamos expuestos a accidentes que, en ocasiones, resultan mortales.

El seguro es una parte importante de nuestro vehículo y también lo es para sus ocupantes, pues cuando conducimos sabemos que corremos un riesgo. Ese riesgo, cuando se transforma en accidente, puede causar numerosos daños, quizá los menos importantes sean los económicos, pero si tenemos un seguro que los cubra serán menos lesivos para nuestros bolsillos.


Por eso, sería aconsejable que conoceríamos que clase de seguro tenemos contratado y sus coberturas en caso de siniestro, aunque el vehículo se encuentre en régimen de renting. Por regla general, los vehículos de renting se encuentran bajo la modalidad de «seguro a todo riesgo», aunque con matices. Podríamos decir que, desde un punto de vista del usuario, el seguro se encuentra cubierto a «todo riesgo».

Pero el seguro a todo riesgo, ¿lo cubre todo? Actualmente, el seguro a todo riesgo es el seguro más completo que ofrece el mercado y el más apropiado si el vehículo es nuevo. Las coberturas que ofrece el seguro a todo riesgo son mayores que el seguro a terceros, incluyendo la cobertura de daños propios (daños producidos en nuestro propio vehículo) y defensa jurídica; sin embargo, es normal que cada compañía aseguradora incluya sus propios paquetes de coberturas para hacer más atractivo el servicio prestado. Por este motivo, conviene estar informado de todos los riesgos que cubre el seguro que hemos contratado.

Coberturas mínimas

A modo enunciativo, una póliza de seguro a «todo riesgo», al menos, debería incluir las siguientes coberturas:

Daños propios del vehículo: Daños producidos en el propio vehículo por accidente, incluso si somos culpables. Cabe destacar que, si se hace un mal uso del vehículo (competición), se conduce bajo los efectos del alcohol o las drogas, el permiso de conducir no se encuentra en regla o no tiene la ITV pasada, la compañía aseguradora no se hará cargo del siniestro.

Responsabilidad civil: Deberemos conocer qué cuantía máxima tenemos contratada (mínimo 50 millones de euros), además de incluir los daños causados por remolques y caravanas.

Defensa jurídica: Reclamación y defensa en los daños ocasionados por el conductor y/o sus ocupantes.

Seguro del conductor: Indemnización en caso de muerte, invalidez permanente o asistencia sanitaria.

Rotura de parabrisas y lunas.

Robo del coche: Debe cubrir, al menos, la sustracción de algunas piezas del vehículo, así como el robo total del mismo. En este punto debemos de tener en cuenta que si existe negligencia por parte del conductor y el vehículo es robado, la compañía aseguradora no se hará cargo del seguro.

Incendio del coche: En caso de siniestro producido por un incendio debe quedar cubierto por la póliza.


En el terrible caso que tengamos un accidente y, por supuesto, deseamos que no existan daños personales, sino que sea un accidente leve, igualmente tenemos que estar preparados y conocer cada uno de los pasos que debemos hacer para que todo se desarrolle con total normalidad. Lo mejor para todos es rellenar un parte de accidentes «amistoso» y, en el caso que no sea posible, es aconsejable que intervenga la policía para dar veracidad a cada una de las versiones, en el supuesto que sea necesario ir a un juicio.

El parte

El parte amistoso es el principal documento que inicia todas las gestiones posteriores y agiliza de forma evidente la resolución del conflicto, por eso es importante llevar en el coche ejemplares de este documento. Es muy importante que este documento se rellene con total tranquilidad para que no se nos pase ningún dato importante, pues una vez relleno, firmado y enviado, no será posible añadir o quitar nada.

Es importante especificar todo lo relacionado con el accidente, como lugar del suceso, datos del contrario, datos de nuestro vehículo y breve pero clara descripción de cómo ha sucedido el siniestro. Cuanta más información pongamos en el parte amistoso, menos problemas tendremos con las compañías aseguradoras a la hora de realizar cualquier reclamación. El parte amistoso consta de original y copia, que deben ser exactas. El original, para nosotros y la copia, para el vehículo contrario.

Si tenemos la posibilidad de realizar fotos del siniestro de ambos coches ayudará de forma positiva a la resolución del caso. Es importante estar seguros de la información incluida en el parte amistoso, porque como hemos mencionado, una vez firmado y enviado será imposible poder rectificarlo. Es igualmente importante mantener la calma y revisar que todo se encuentra en orden; si no fuera el caso, lo más sensato es no firmarlo y llamar a la policía para que intervenga.

Una vez hayamos firmado el parte amistoso, deberemos enviarlo a la compañía aseguradora en un plazo máximo aproximado de 7 días.


En el caso que tengamos el seguro a todo riesgo, no importará quién haya sido el responsable del accidente, lo importante es que nuestro coche será reparado y, en el caso que la culpabilidad sea del contario, nuestra compañía se encargará recobrar estos daños a la compañía contraria, que por lo general se realiza a través de convenios de colaboración existente entre ellas, agilizando de esta forma el proceso de reparación.

Una reseña importante a tener en cuenta es, si se determina que la culpabilidad del siniestro es el contrario y la compañía aseguradora ha recobrado el importe de la compañía de seguros contraria, ese importe recobrado debe formar parte como ingreso en el cálculo de la ratio de nuestra siniestralidad.

Es aconsejable acudir a reparar nuestro vehículo a un taller que tenga acuerdo de colaboración con nuestra compañía aseguradora. De esta forma, evitaremos que no se llegue a un acuerdo en los precios, por lo que tendríamos que abonar nosotros mismos el importe de la reparación y, posteriormente, reclamarlo a la compañía, con el grave inconveniente que esto puede suponer para nosotros. En principio, y salvo que la póliza de nuestro seguro marque lo contrario, podemos llevar nuestro vehículo a cualquier taller para que sea reparado, pero llevarlo a un taller concertado agilizará tanto la valoración de los daños ocasionados como la reparación del vehículo.


Además, llevar a reparar nuestro vehículo a un taller concertado con la compañía de seguros nos puede ofrecer servicios añadidos que con otro taller no lo tendríamos, como puede ser un vehículo de sustitución durante el tiempo que dure la reparación, tener prioridad en la reparación o un servicio de recogida y entrega de nuestro vehículo en el lugar donde designemos. Todas estas ventajas pueden suponer una diferencia cualitativa a la hora de decidirnos por elegir el taller.

Desde Iberofleeting, como expertos en gestión de flotas gracias a nuestra dilatada experiencia, podemos ayudar a una empresa a conseguir la mejor rentabilidad y eficiencia de su flota de vehículos. Para ello, realizamos estudios y seguimientos personalizados, basados en históricos, para contratar los servicios más adecuados a la utilización real del vehículo, evitando de esta forma, costes innecesarios en la gestión de su flota. Esto es, lo que desde Iberofleeting denominamos el concepto Fleeting.

Florencio Martínez

Director de Estrategia y Control

www.iberofleeting.es