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Renting sostenible o permiso de entrada a Madrid Central

El renting como garantía de acceso a la ciudad en episodios de alta contaminación

 

Con las restricciones de acceso a las ciudades en episodios de alta contaminación, el renting adquiere renovada fuerza en la nueva movilidad urbana por dos motivos principales, porque los equipos telemáticos que incorporan ayudan a disminuir la congestión de la ciudad y porque los vehículos de renting se suelen renovar cada 3 o 4 años, lo que contribuye a modernizar el obsoleto parque español

 

Madrid Central. Estas dos palabras, que aluden a la restricción al acceso de los vehículos más antiguos y contaminantes al centro de Madrid, son más que de uso común estos días entre los madrileños.

En la práctica, las nuevas ordenanzas medioambientales del Ayuntamiento de Madrid, prohíben el acceso al Distrito Centro a los vehículos sin distintivo medioambiental (B, C y Eco), permitiendo el acceso a los etiquetados tan sólo si estacionan en un aparcamiento.


Como siempre en estos casos, hay voces a favor y voces en contra de la medida. Sin embargo, en lo que hay un amplio consenso entre la población es en un punto que se antoja irrebatible: la contaminación y la masificación de las grandes urbes obligan, ligados al concepto de ciudad inteligente y sostenible, al desarrollo de nuevas modalidades de relación ciudadano/vehículo.

Y una de estas modalidades es el renting, un concepto que puede convertirse en aliado de la nueva movilidad urbana. Dos motivos hay para ello. María Martínez Carrillo, directora de MasQRenting, una empresa comercializadora de renting de vehículos, los explica «por una parte, la equipación telemática de los vehículos de renting ayudan a disminuir la congestión de las ciudades. Además, los vehículos de renting se formalizan en un plazo medio de tres/cuatro años, lo que ayuda en el esfuerzo modernizador del parque de vehículos».

Sobre este segundo punto, y según datos de la Asociación Española de Renting de Vehículos (AER), el año 2018 y procedentes del mercado de renting, se venderán unos 180.000 vehículos con una antigüedad media de cuatro años. Dichas compras, procedentes de economías menos favorecidas que no puedan permitirse comprar un coche nuevo o afrontar las cuotas de un renting, también ayudarán a la mencionada modernización del parque móvil.

 

La movilidad no es una moda

Luis Vergara es experto estratégico especializado en el diseño e implantación de soluciones a la medida de las necesidades de clientes. Según explica Luis «los nuevos modos de acceso a un vehículo, que se están desarrollando, han venido para quedarse. En este sentido, la misión de las compañías de renting debe ser el desarrollo de nuevas fórmulas de servicios más flexibles y sostenibles». Vergara añade que «todo esto debe hacerse en torno a nuevos requisitos: combustibles alternativos, digitalización en los vehículos para monitorización de datos, tecnología aplicada a la construcción de los vehículos, conducción eficiente…».


Incrementos del 250%

La población en general, y los jóvenes en particular, vive, con respecto a su movilidad por la ciudad, una situación en la que casi hay tanta concienciación como incertidumbre. A partir de aquí, se está viviendo un cambio de mentalidad: donde antes se pagaba por la compra de un vehículo ahora se paga por su uso.

En opinión de la CEO de MasQRenting «este cambio de prioridades, se está dando, si cabe, con más fuerza que entre particulares, entre empresas y autónomos, quienes ven en la fórmula renting una herramienta muy válida frente a nuevas formas de movilidad y restricciones al tráfico». Esta tendencia la resaltan, también, los datos de la Asociación Española de Renting de Vehículos (AER). Así, si hasta el año 2015, el renting de vehículos estaba asociado –casi en exclusiva- a la gran empresa, desde entonces ha habido incrementos espectaculares, tanto en pequeñas empresas como en particulares y autónomos: el 57,45% en el caso de los primeros; el 250% en el caso de los segundos.

 

Protegerse ante la incertidumbre

Empresas y autónomos se llevan mal con la incertidumbre y, en ambos casos, la hay ante la posibilidad real de cambios en las normativas regulatorias que afectan a la movilidad. Agustín García, presidente de AER explica que «no es nada improbable, incluso sería lógico, que las Administraciones pongan en marcha nuevas políticas favorecedoras del rejuvenecimiento del parque móvil. Ante esta situación, el renting de vehículos, al no condicionar sobre lo que pueda ocurrir más allá de 3 ó 4 años, ayuda a esquivar los cambios. Sin embargo, para un autónomo comprometerse en este tiempo, por el sólo hecho de conseguir una cuota más reducida, puede significar un riesgo demasiado alto para su contabilidad».

En este caso, el renting flexible puede ser una fórmula atractiva tanto para pymes como para autónomos. Y es que, al no existir un contrato de permanencia, el empresario puede adaptar su renting a sus necesidades, aunque haciendo uso de todos los conceptos que, normalmente, incluye un renting tradicional: seguro, avería, gestión de flotas….


Híbridos y eléctricos

Por este orden, estos son los vehículos sostenibles más demandados por pymes y autónomos, sobre todo en los casos en los que sus actividades comerciales les obligan a moverse por el centro de las ciudades. En el caso de los vehículos eléctricos, su principal ventaja es que es una garantía de acceso, de cara al usuario y en todo tipo de escenarios urbanos, al centro de las ciudades. Esto es, tanto en días con restricciones al tráfico como sin ellas.

De momento, los vehículos eléctricos tienen los inconvenientes de la limitada autonomía (cada vez más ilimitada gracias al avance de la tecnología) y los largos tiempos de carga. María Martínez Carrillo explica como neutralizar estos inconvenientes «podemos resolver, en gran parte, la menor autonomía de un vehículo eléctrico con respecto a uno convencional, analizando los datos del GPS del vehículo. Así, conociendo los recorridos de trabajo más habituales de los empleados de la empresa, se podrán simular escenarios muy próximos a los reales en función de distintas variables, consiguiendo resultados como diseñar los recorridos más productivos, analizar el impacto en coste y en reducción en emisiones de CO2 o estudiar donde ubicar la infraestructura de recarga necesaria. Sobre el segundo punto, siempre y cuando se tenga la posibilidad de que el vehículo duerma junto a un punto de recarga, sin duda alguna el coche eléctrico es la mejor opción».

Visto lo visto, parece que firmar un contrato de renting sostenible para acceder a Madrid Central es una buena opción. ¿No? Como siempre, somos los consumidores los que tenemos la última palabra.

 

Pepe Varela