José Luis PaderAuthor website

Los concesionarios, sin futuro hasta finales de mayo

El sector de la comercialización de coches, nuevos y usados, se enfrenta ahora a una crisis mucho peor que la vivida desde 2007 en España. El futuro a corto y medio plazo es muy negro, con una estimación de la caída de ventas de vehículos nuevos al cierre de 2020 de más de un 40%, con menos de 800.000 unidades matriculadas. En este escenario AMDA, la Asociación Madrileña de Distribuidores de Automóviles, continúa trabajando y asesorando a sus asociados en estos tiempos tan duros que corren, especialmente en la Comunidad de Madrid.

Por ello, el pasado 7 de abril se convocó a todos los asociados a una convención virtual a la que se unieron más de cien responsables de las concesiones madrileñas. La idea era que un consultor externo pudiera dar una visión profesional y aportara datos sobre el panorama económico actual y un posible plan de acción para estar preparados para actuar de manera planificada y sin dejar hueco a la improvisación. Carlos Bustillo, presidente de AMDA: “Son momentos muy duros y difíciles donde ha de primar la solidaridad, el cuidado de las personas y nuestra salud. Mientras dure el estado de alarma en el que nos encontramos, queremos que todos nuestros asociados cuenten con el mejor asesoramiento posible, con mentes brillantes que les ayuden a ver la situación desde un prisma diferente y a pensar en soluciones aplicables a su negocio. En ese sentido, estamos muy agradecidos a Ignacio Magro y FINAE Partners por habernos ayudado a visualizar el problema desde un análisis con contenido y desde unas reflexiones muy inteligentes y claras”. El economista Ignacio Magro, de FINAE Partners, cuyos análisis son muy apreciados por los gerentes de los concesionarios madrileños, recogió el guante y ofreció su visión sobre el panorama económico que se avecina y, posteriormente, un posible Plan de Acción concreto para la red de distribución del automóvil de Madrid. “Nos enfrentamos a un potencial déficit público del -10% y una deuda pública/PIB del 115%; con una tasa de paro de entre el 20 o 25% y un PIB del -10%, quizás del -8%” – comenzó así su exposición Ignacio Magro-. Dentro de su análisis quiso destacar cual podría ser la capacidad de nuestra economía “para aguantar y reaccionar”. Así, cabe destacar que España cuenta con un sistema financiero mucho mejor preparado que en la crisis del 2008 y unas empresas mucho menos endeudas que entonces. Sin embargo, destacan unas debilidades económicas aún muy enquistadas en nuestra economía: el mercado laboral, la deuda del estado (110%) y un déficit del 10%. “Vamos a depender mucho de cuándo se resuelva el problema sanitario y de cuándo se produzca esa fecha, estará subordinada la confianza de los hogares”, concluía Magro. Extrapolando cómo ha evolucionado la crisis del COVID-19 en Wuhan, el consultor de FINAE Partners prevé que hasta finales de mayo no podremos ver una vuelta significativa a la normalidad y que será ahí cuando los concesionarios sean autorizados para volver a operar. “Estimamos que no habrá recuperación ni en V, ni en U y que la evolución de recuperación será progresiva y diferente entre vehículos nuevos, usados y taller. Cambios en la movilidad de las personas “Una vez que volvamos paulatinamente a la normalidad, las cosas no serán como hasta ahora. La clave para todo será la reactivación del consumo, pero también nuevos comportamientos en la ciudadanía, en sus prioridades y en su forma de desplazarse. El miedo al contagio generará una mayor distancia de seguridad en el proceso de compra. Además, es posible que el transporte público genere reticencias en beneficio de un transporte privado e individual, en el que incluso el “carsharing” genere cierta incertidumbre”, vaticina Ignacio Magro. Un Plan de Acción para los concesionarios En un posible Plan de Acción con el que los concesionarios se puedan enfrentar a esta crisis sin precedentes, FINAE Partners apunta a cuatro asuntos clave: 1, definir y coordinar un comité de crisis con el objetivo de mantener el ánimo de todos los colaboradores y dirigir al equipo, planificando comunicaciones diarias y una agenda. 2, desarrollar un modelo de caja lo más detallado posible, para que todo esté controlado y que ningún coste nos pueda sorprender en el corto y medio plazo. 3, ser proactivos ante una posible vuelta a la actividad, preparando al equipo y su compromiso, desarrollando un plan de higiene en el trabajo, y planificando un potente plan comercial que contemple una batería de posibilidades con ofertas comerciales y en base a una comunicación creativa y 4, repensar el modelo de negocio en un entorno a medio plazo marcado por un Gobierno más endeudado y unas marcas con una posición de tesorería más débil que en la anterior crisis del 2008. Las acciones estratégicas deben permitir una diferenciación, una optimización de los gastos fijos, una mejora del seguimiento de los datos clave del negocio y lo más importante conocer la energía y capacidad del equipo y los accionistas para afrontar la situación que se avecina en los próximos años.