José Luis PaderAuthor website

Aston Martin ya vende el SUV DBX en España

Aston Martin debuta en el segmento de los SUVs de superlujo con el DBX, que llegará a España en primavera con precios desde 210.000 euros, que lo sitúan entre el Cayenne Turbo de Porsche y los Lamborghini Urus y Bentley Bentayga. Bastante más por encima se coloca el Rolls Roye Cullinam. Hay que tener en cuenta que el pedido requiere nueve meses hasta que sale de la fábrica de Saint Athan (Gales, G.B.).

El Aston DBX es, por dimensiones, rival de envergadura: 5,04 metros de largo, dos de anchura y 1,68 m de altura. El chasis monocasco y la carrocería están realizados está hecha de aluminio y plástico reforzado con carbono. Su peso es DBX es 2.245 kilos, de los más liviano de su categoría. Los rasgos son inconfundiblemente “Aston” y con la particularidad de que las ventanillas no tienen marco y las puertas tienen un doble mecanismo de apertura; se sobreelevan ligeramente para sortear los bordillos más altos.

Hay una nueva generación de SUVs brutales en cuanto a rendimiento y el Aston Martin DBX no iba a ser menos. No llega a los 600 caballos de sus oponentes del grupo Volkswagen, pero gracias al motor V8 biturbo que suministra a la firma inglesa Mercedes Benz, se contenta con nada menos que 550 CV. Eso sí, en condiciones de baja exigencia, se desconectan cuatro cilindros para rebajar en lo posible el gasto de gasolina. Sus prestaciones son contundentes: acelera de 0 a 100 en solo 4,5 segundos y llega a los 290 km/h, claro que como contrapartida, el consumo medio según la norma global WLTP es de 14,3 litros cada 100 kilómetros.

El motor está conectado a  la transmisión mediante una caja de cambios automática de nueve marchas. El eje de transmisión que une el grupo propulsor al eje posterior es de fibra de carbono, para rebajar el peso del coche si bien este es un recurso que ya empleó Renault en el Espace Quadra de finales de los 80. Este diferencial  que se encarga de distribuir la fuerza entre los dos ejes es de gestión electrónica. Todo el sistema de propulsión y gestión de las suspensiones funciona con un sistema eléctrico de 48 voltios.

La suspensión es independiente en las cuatro ruedas, con brazos de aluminio fundido y amortiguación neumática de tres cámaras por rueda, con ajustes de dureza variables. La altura respecto al suelo puede oscilar entre 45 milímetros en elevación y 50 rebajándola desde los  190 de la posición estándar. Las estabilizadoras son de tipo activo con dos semiejes unidos por un motor eléctrico cuya conexión puede ser de progresivamente de total a nula para optimizar, en éste último caso, el uso fuera del asfalto con más recorrido de suspensiones, o totalmente acoplada en carretera, para reducir al mínimo las oscilaciones de la carrocería. El DBX tiene seis modos pre-configurados de conducción, cuatro para asfalto y dos “off road” que intervienen sobre motor, cambio, controles de tracción y estabilidad y amortiguación.

El interior es un ejemplo de excelencia en cuánto calidad de materiales y terminación. Pero opcionalmente el propietario puede elegir entre un numeroso tipo de tapicerías, que pueden ser utilizadas también para juegos de maletas especiales y con las iniciales del dueño grabadas. Por fuera, y como es moda, también hay pinturas mate especiales.

El hecho de que la marca inglesa esté participada por Daimler, hace que no solo el grupo propulsor sea de Mercedes Benz; también las pantallas de tablero de instrumentos e infoentretemiento, si bien ésta última no es táctil; la razón, que no se vean las marcas de los dedos sobre ella.

Los primeros caprichosos ya tienen en producción la serie 1923, que homenajea el año de fundación de la marca. Solo 500 unidades, por casi 240.000 euros, que incorporan todos los sistemas de asistencia a la conducción y el paquete de confort “Convinience” de serie.