La era del mercadillo virtual

Comprar y vender. Estamos ante una de las actividades más antiguas desde que el mundo es mundo. Y, lógicamente, no sólo me estoy refiriendo a vehículos, sino a todo aquello que se nos pasen por la cabeza: moda, muebles… Sin embargo, si hace años el único punto de encuentro era, qué sé yo, un rastro o un mercadillo de segunda mano, ahora en la era virtual, con el smartphone como herramienta imprescindible, son las apps las que actúan como plataforma para poner en contacto a comprador y vendedor. Sin aglomeraciones, sin tumultos. Cómodamente, sentados desde el sofá de casa.

Otro punto que marca la diferencia es que, en esta época virtual, acudir al mercado de usados ya no se asocia necesariamente a la necesidad de ceñirse a un presupuesto limitado, sino a una nueva forma de vivir donde el uso racional y la compra inteligente imperan. Por tanto, segunda mano es sinónimo de tendencia.

No obstante, en este contexto hay algo que no cambia y es la profesionalización de quien vende, de quien ofrece el producto en cuestión. Podemos ir a un rastrillo, donde encontraremos un totum revolutum de posibilidades o podemos acudir a un showroom, donde la fiabilidad, la especialización y la garantía serán características indiscutibles de la compra, aunque la oferta sea de temporadas anteriores. En el mundo virtual es lo mismo: generalista frente a especialista o, dicho de otro modo, vertical frente a horizontal.

Si nos centramos en el mundo de los vehículos de segunda mano, que es nuestro terreno, la vía más común que tiene el comprador para llegar a la oferta es recurrir a un desconocido a través de internet, habiéndose convertido en el canal de contacto más importante en este momento. De hecho, el boom de aplicaciones de compraventa entre particulares propician que el 75% de las operaciones se cierren ya por este canal, frente al 28% de hace apenas dos años. Unas cifras que dan mucho que pensar.

Y es que en una aplicación donde lo mismo puedo encontrar un coche que un peluche que un carrito de bebé, ¿me van a dar el mismo servicio, el mismo trato, la misma información y la misma seguridad que en una donde únicamente se dediquen al negocio de la automoción? Si saltamos del mundo virtual al físico, el paralelismo es claro: ¿me puede dar las mismas garantías de compra un particular que un profesional? Creo que no hace falta ni responder siquiera, ¿no es cierto?

Habrá quien se conforme con saber precio, marca, modelo y kilometraje, pero teniendo en cuenta que la inversión en un coche, por muy de ocasión que sea, no es precisamente pequeña, una verdadera compra inteligente exige dominar la oferta y los criterios de compra en profundidad, en lugar de quedarse en la superficie jugándose el dinero a la ruleta.

De esta forma, un especialista puede confirmar de forma fehaciente si el precio que pide el comprador es caro o barato; puede ofrecer opciones rigurosas de financiación; puede mostrar imágenes panorámicas para conocer y confrontar cada detalle del interior… En definitiva, puede poner sobre la mesa toda su experiencia, tecnología y conocimiento de mercado para empoderar al comprador y facilitarle así que tome la mejor decisión de compra minimizando cualquier incertidumbre y, siendo fatalista, cualquier intento de fraude.

Antes se decía que la información es poder, pero en un mundo globalizado y digitalizado como el de hoy, donde prácticamente todo el mundo tiene acceso a ella, no basta con tenerla sino que hay que saber cómo utilizarla. Ahí está el verdadero poder.

Gerardo Cabañas

Director general de AutoScout24 España