Santa María de Melque, el escondite de la Mesa de Salomón

Rutas Sagradas. Lugares míticos y mistéricos de España

Las incógnitas que esconde la iglesia de Santa María de Melque son tantas que, además de la magnífica construcción y de un bello entorno natural, el lugar está rodeado de un halo de misterio que lo convierte en un lugar mítico, legendario, siendo estas líneas un pequeño resumen del duodécimo capítulo del libro Rutas Sagradas.


El templo, como parte de un monasterio visigodo, y su entorno han sido sometidos a excavaciones y estudios que aún escapan a una interpretación que acabe con las diferentes opiniones de los expertos. La cronología de la iglesia plantea dudas, como la datación del complejo de presas y canales de riego, que aprovechan las aguas de dos arroyos que pasan por debajo del nivel del templo, siendo de época romana para algunos investigadores, visigoda para otros y musulmana para algunos más. Por si todo ello fuera poco, no está claro el porqué de la edificación de Santa María de Melque, bien como iglesia de un importante monasterio o como panteón de un personaje relevante de la corte visigoda de Toledo. Y para dar un interesante toque más, añadiremos que también formó parte de una encomienda templaria, dependiente de la fortaleza de Montalbán, una de las más impresionantes que tuvo la orden en Europa y que se halla a unos 5 kilómetros de Melque, visita tan ineludible como el templo.

El lugar en el que se encuentra Santa María resulta de lo más curioso, pues parece estar en medio de ninguna parte. El conjunto, pues no sólo el templo eleva su historia sobre el paisaje, se halla en el término municipal de San Martín de Montalbán, en plena antesala de los Montes de Toledo. La respuesta a la incógnita del porqué de su extraña ubicación podría ser tan simple como la proximidad de importantes vías de comunicación en otros tiempos, lo que demuestran el puente de la Canasta, romano, situado sobre el arroyo Torcón, entre el castillo de Montalbán y San Martín de Montalbán, o la Cañada Real Segoviana, que quizá aprovechara algunos tramos de antiguas calzadas romanas, incluso la relativa cercanía de Toledo, capital del reino visigodo.

Hoy la zona mantiene una curiosa tranquilidad, como si el tiempo se hubiera olvidado de su antigua importancia. De hecho, para llegar a Santa María de Melque hay que tomar un camino asfaltado, que sale de la carretera de San Martín de Montalbán. El templo eleva impresionantes muros de piedra, de aparejo ciclópeo en algunos puntos. Se han perdido los edificios que fueron parte del monasterio visigodo, sustituidos por un poblado musulmán en la última parte del siglo IX, pero lo que yace es más que suficiente para entender que, aunque no tengamos documentación que aclare las incógnitas, el templo es un fiel reflejo de una cultura con un peso importante en la historia, entre el final de la Edad Antigua y la Alta Edad Media.


Etapas

La cronología de la construcción del conjunto visigodo, según las dataciones arqueológicas, se remonta al siglo VIII, momento en el que también se realizaron parte de las presas y canales del complejo de regadío que permitiría una explotación agrícola importante, sistemas que debieron ser remodelados en época islámica, momento en el que, además, se levantó una torre sobre la cúpula, consolidada recientemente, pues parte de ella se había venido abajo. Por otra parte, varias necrópolis cristianas y la reconstrucción del muro exterior indican que en el siglo XI pasó nuevamente a manos cristianas, puede que tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, en 1085. Los constantes ataques de almohades y almorávides hicieron muy complicada la repoblación de la zona, por lo que Alfonso VII encomendó su defensa a diversas órdenes militares hasta que la cedió al Temple. Al deshacerse la orden, Melque pasó a formar parte del señorío de Montalbán y la desamortización del XIX hizo que fuera vendida a particulares, cuando empezó a utilizarse como almacén, establo y secadero de tabaco.


El templo

Al templo se accede por un arco de herradura cegado en su parte superior y su interior impresiona tanto como el exterior. Su planta es de cruz griega, teniendo a ambos lados de la cabecera sendas estancias, que resaltan más la cabecera de la iglesia. En el extremo del brazo meridional se encuentra un arcosolio, de la misma época de la construcción de la iglesia, que aloja la sepultura de un importante personaje, quizás de la corte visigoda de Toledo.

Por si fueran pocas especulaciones las presentadas hasta ahora, Santa María cuenta también con un recinto que se añadió a uno de sus lados y tiene una serie de nichos de controvertida explicación. Existe una teoría más o menos aceptada sobre este punto y es la que afirma que fue el osario del monasterio, el lugar donde se debían depositar los huesos de la comunidad, en cuyo caso, la necrópolis cercana debió ser el pudridero de los fallecidos, cuyos huesos ya limpios debían depositarse en los nichos del osario.

La Mesa del rey Salomón

Esta hermosa iglesia visigoda, además, reúne no pocas leyendas, sobre todo una de gran calado: el haber sido, o incluso ahora ser, escondite del famoso tesoro del rey Salomón, especialmente en lo que se refiere a la maravillosa Mesa de Salomón. Más o menos, la historia legendaria es como sigue. El general romano Tito arrasa en el año 70 el templo de Salomón en Jerusalén y se lleva a Roma su tesoro y, entre otros objetos, la menorá o candelabro sagrado y la Mesa de Salomón. En el 410, el rey godo Alarico entra en Roma y la saquea, robando este tesoro junto a otras muchas riquezas. En el 507, empujados por los francos, cruzan los Pirineos y se establecen en Hispania, fundando su capital en Toledo, ciudad ahora también sede de su tesoro. Tras la invasión musulmana del 711, diversas teorías apuntan a que el tesoro salió de Toledo y, una de ellas, concretamente, que fue escondido en Melque.


El castillo de Montalbán

Si puede resultar asombrosa la iglesia de Melque, no menos insólito resulta descubrir la inmensa fortaleza que se asoma a los despeñaderos del arroyo Torcón. Ante aquellos grandiosos muros, cualquier cosa parece posible: tesoros escondidos que dicen que entierra; caballeros templarios luciendo la característica cruz de la Orden y recorriendo sus almenas; incluso princesas árabes más propias de cuentos de “Las mil y una noches”.

El castillo, de posible origen árabe, conserva parte de su etapa templaria y fue remodelado en diversas ocasiones, la última en el siglo XV. Sus casi dos hectáreas de extensión se ven protegidas por varias líneas de muralla. Sus almenas, puertas, escaleras, pozos, aljibes, así como sus dos esbeltas torres albarranas, de planta pentagonal y con numerosas saeteras, hacen aún más asombroso el conjunto, que es privado pero se puede visitar. La fortaleza se encuentra saliendo de la carretera, por camino, en dirección contraria a Melque.

Esther de Aragón

www.damadelsur.com

  • Ficha técnica de Rutas Sagradas
  • Título: Rutas Sagradas. Lugares Míticos y Mistéricos de España
  • Sebastián Vázquez y Esther de Aragón
  • Ed.: La Esfera de los Libros, Col. Palmyra. Madrid, 2015