San Pedro de Cervatos o el carnaval sagrado

Rutas Sagradas. Lugares míticos y mistéricos de España

La visita que proponemos a este lugar cántabro en el capítulo XX de Rutas Sagradas se debe no sólo a la calidad y excelente grado de conservación de la iconografía románica de la Colegiata de Cervatos, sino a la extrañeza que producen algunos de los motivos representados. Nos estamos refiriendo a escenas sexuales, pero no a inocentes detalles eróticos, se trata de sexo explícito puro y duro.

Recordemos que estamos en una iglesia cristiana del siglo XI dedicada a San Pedro. Una iglesia que perteneció a un monasterio que debió ser muy importante en su época y del que hoy no queda nada. Estas escenas son relativamente frecuentes en otras iglesias románicas repartidas por el norte peninsular, pero es en Cervatos donde este tipo de muestra artística simbólica alcanza su máxima expresión.


Carnaval en piedra

Para tratar de desentrañar la razón por la que unos monjes mandaron esculpir figuras de alto contenido sexual en la iglesia de su monasterio tenemos que intentar acercarnos al pensamiento de aquella época. De todos es sabido que la celebración de los misterios de la Pascua cristiana estaba precedida por las festividades del carnaval. Esta fiesta, de origen incierto pero siempre de contenido alegre, liberador y licencioso, se ha considerado como una celebración previa a la Semana Santa e integrante de un ciclo: Carnaval-liberación-Cuaresma-purificación-Semana Santa-celebración del Misterio de la Resurrección.

Si bien el inicio de la Semana Santa no es fijo, lo mismo vale decir para los carnavales que se celebraban siempre antes de la Cuaresma; es decir, de los cuarenta días de preparación espiritual y física previos a la Semana Santa. Estas celebraciones paganas y que algunos sitúan su origen en el antiguo Egipto, se caracterizaban por la alegría y el desenfreno carnal. La propia palabra de carnaval deriva del italiano carnevale. Para algunos se refiere a la autorización de comer carne previo al ayuno de Cuaresma, para otros significa que, en lo relativo a la carne -incluido el sexo- todo era lícito.

Pero el paréntesis del carnaval dejaba un mensaje concreto. No se pueden tener corazón y cabeza puestos en asuntos místicos y trascendentes si hay a la vez imperiosas necesidades que satisfacer y a las que, por tanto, es mejor dar salida previa.


Esta es la perspectiva que creemos que explica la presencia de esa iconografía que vemos en Cervatos y en otras iglesias románicas. En el viejo lenguaje del Medievo -la inmensa mayoría el pueblo no sabía leer- esos canecillos nos están indicando que, antes de pisar el suelo sagrado de la iglesia, el fiel debía de llegar bien comido, bien bebido y bien satisfecho sexualmente. No se refería tanto a una lucha entre “Don Carnal” y “Doña Cuaresma” sino, bien al contrario, una alianza en la que un tiempo, el carnal, precede al otro, el espiritual.

Pero, como hemos dicho, los canecillos no son sólo de temática sexual y muestran su condición carnavalesca. Algunas muestras son las de un saltimbanqui, un contorsionista, un ser con cabeza de cabra (posiblemente una máscara), músico con arpa, otros tocando el cuerno, hombres llevando toneles de vino, bebedores, un individuo comiendo, un hombre de cabeza y boca enormes, diversos monstruos…

Dentro, en cambio, la iconografía también muy rica, responde a cánones más heterodoxos, aunque el viajero deberá reparar en la de una mujer a la que dos serpientes succionan sus pechos, en la de San Miguel, como guerrero, derrotando al demonio y en la de San Pedro.

San pedro y las llaves

La propia presencia del apóstol Pedro refrenda lo explicado. Pedro guarda las llaves del cielo, siempre se le simboliza así y podemos verlo representado a la derecha del arco de entrada, y solo abrirá la puerta a quién se halle libre de pecado.

El ábside es la otra pieza que resalta por sus proporciones y belleza. De bóveda y arquería ciega de diez arcos es aquí donde está la representación de la mujer y las serpientes y San Pedro con báculo y llave. En el presbiterio está la imagen de San Miguel.


El origen del templo

La historia de la colegiata de San Pedro de Cervatos adolece de una gran carencia de documentación. Lo cierto es que este pequeño núcleo poblacional debió tener una importancia notable. El templo de San Pedro de Cervatos fue parte de un monasterio, poblado por canónigos y abad desde antiguo, lo que le dio el carácter de colegiata. Se trata de un cenobio que poco a poco fue incrementando sus posesiones hasta conseguir su máximo esplendor y mayor zona de influencia en el siglo XIII, cuando agrupaba posesiones que se extendían por el norte de Palencia y Burgos. En el siglo XIV, y de forma incomprensible aún, el lugar ya fue perdiendo fuerza y los documentos indican que se fue perdiendo población y dominios hasta quedar reducido al propio núcleo de Cervatos.

El monumento es de insólita belleza, de lo que da buena prueba el hecho de que fuera declarado Monumento Nacional en 1931. Románico, en su mayor parte, su factura indica que su construcción se extendió hasta finales del siglo XII, cuando se elevó la airosa torre prismática a los pies del templo. Un bello ábside semicircular, con contrafuertes y columnas en la zona superior, abre tres ventanas con curiosos capiteles. En la fachada meridional se abre la portada del templo, un poco adelantada con respecto al muro. Es uno de los puntos más llamativos que conserva San Pedro de Cervatos.


Interpretaciones

Y como decíamos, si hay algo que ha hecho que San Pedro de Cervatos sea uno de los monumentos más fotografiados de Cantabria, no ha sido la factura del templo, ni tan siquiera la bellísima tracería de su fachada, sino los canecillos de contenido “erótico”. El porqué de estas representaciones no sólo inquieta hoy, sino que lo ha hecho siempre. Buena prueba de ello es que las referencias han sido siempre de pasada, como si no se quisiera negar el tema, pero no se pudiera ahondar en él. Y así, durante siglos en libros especializados. Aunque también existe la postura contraria, la de aquellos que preferían dar extrañas explicaciones, a pesar de ser, supuestamente, eruditos en la materia. Sea como sea, la controversia de Cervatos lleva siglos escribiéndose y opiniones para todos los gustos. Compruébelo si quiere contemplar un magnífico templo y monumento.

Esther de Aragón

www.damadelsur.com

  • Ficha técnica de Rutas Sagradas
  • Título: Rutas Sagradas. Lugares Míticos y Mistéricos de España
  • Sebastián Vázquez y Esther de Aragón
  • Ed.: La Esfera de los Libros, Col. Palmyra. Madrid, 2015