San Julián de Moraime, Muxía, y el fin del Camino

Rutas Sagradas. Lugares míticos y mistéricos de España

El embravecido océano Atlántico ha favorecido, desde siempre, que la Costa da Morte haya sido un perfecto escenario para leyendas, pues bate sin piedad la tierra cuando se enfurece y ha sido causa de numerosos naufragios.

Es innegable la belleza de este extremo de la península y del continente y no menos increíble el legado que conserva, en el que se unen historia y leyenda, además de hechos inexplicables que afianzan la idea de considerar esta tierra como mágica, un cariz que fomentó el Camino de Santiago, en su tramo hasta la Costa da Morte.

Aunque los lugares sagrados son innumerables en estas etapas del Camino, las líneas del capítulo XXI de Rutas Sagradas se centran en dos sitios muy especiales, por lo que a historia y sacralidad se refiere: lo que fue el monasterio benedictino de San Julián de Moraime (San Xiao de Moraime), un centro con una gran influencia hasta el siglo XV, situado junto a la ría de Camariñas, y el santuario de la Virgen de la Barca, próximo a Muxía.


Final del Camino

Dentro de la tradición esotérica, siempre se ha afirmado que el final del Camino de Santiago no es Compostela, sino que el Camino se extiende tres etapas más allá, hasta llegar a Muxía. Mientras que el Camino que lleva a la tumba del “hijo del trueno” es el llamado Camino de la Muerte o Camino del Calvario, el recorrido en tres etapas desde Santiago a Muxía ha sido llamado el Camino de la Resurrección. La primera etapa va hasta Noia, la segunda va hasta Fisterra y, la tercera nos conduce a Muxía.

Al igual que las etapas que describe el Códice Calixtino recrea el vía crucis,
las otras tres recrean los tres días antes de que el Nazareno resucitase.

Después de terminar el periplo clásico con la visita a la tumba del apóstol, muchos viajeros, imbuidos por un sentido trascendente e iniciático más allá de las motivaciones devocionales o expiatorias, continuaban camino hacia el mar. Pasando por Padrón, llegaban a Noia, primera etapa de la vía de la resurrección, con su misterioso cementerio que guarda lápidas medievales que, al ser levantadas, mostraron que no había nadie enterrado, lo que demuestra que eran tumbas “simbólicas”, donde el peregrino moría a su vida anterior. Estas lápidas están grabadas con símbolos de cantería cuyo lenguaje hoy está prácticamente perdido.


Luego llegaban a Fisterra. Ahora sabemos que Fisterra no es el punto más occidental de la península, sino que lo es el vecino e impresionante cabo Touriñán. Al lado de este cabo hay una minúscula isla, visitable con marea baja, en la que se encuentra lo que parecen ruinas de una construcción. Se cree que, en esta isla, los romanos levantaron el ara solis,
o el altar solar donde el sol “era atrapado”. Y, por fin, Muxía, el lugar donde acaba el camino de la Resurrección y en donde es imprescindible detenerse en San Julián de Moraime, antes de llegar a la población.

Un extraño nenu

Si se da usted una vuelta en derredor de la iglesia de San Julián de Moraime, hallará una pequeña puerta en la que se ve en el tímpano una escultura románica. A pesar del deterioro, se aprecia claramente una mesa que recuerda a la Última Cena en la que se ve a Jesucristo al lado de un niño y de seis personajes que lo señalan con el dedo índice.

En el otro lado, en el interior de la iglesia, se ve un hermosísimo Cordero triunfante. Tal vez sea ese niño sólo una alegoría de la inocencia presente en el otro lado a través del cordero, o tal vez se refiera a esas leyendas que luego, desde estas tierras, viajan a la lejana Escocia, y en las que se habla de un hijo de Jesús.


Llegar al final

No le será difícil al viajero darse cuenta que las enormes piedras que rodean al Santuario de la Barca, en Muxía, fueron en un pasado remoto un santuario lítico vinculado a “la muerte del sol” y su renacimiento. Aun hoy, hay piedras que tienen su nombre propio y su particular leyenda o creencia. Quizás la más famosa sea la “piedra que baila” o, mejor dicho, era, ya que unos energúmenos la rompieron y hoy ya no se mueve.

Se decía que sólo la podían bailar “los inocentes” y, efectivamente, aquellas personas que colocaban los pies adecuadamente y encontraban un punto de equilibrio, lograban que la enorme piedra se moviera. Allí cuenta la leyenda que se le presentó la Virgen al apóstol Santiago a fin de darle ánimos en su misión evangelizadora y este mito es el que vincula la sacralidad primitiva del lugar con el cristianismo.

Cualquier día de verano se juntan en este primitivo santuario lítico muchos visitantes a contemplar la puesta del sol desde las distintas y enormes piedras. La sensación de una extraña unión de calma y poder se adueñan del lugar. Mar, piedra, cielo y sol se conjuran para ofrecernos un espectáculo irrepetible y grandioso.

Vicisitudes

Muxía es, y ha sido una villa marinera, pero sus inciertos orígenes hacen pensar que su crecimiento debió ir parejo al del monasterio de Moraime, de quien dependía. Las vicisitudes del templo han sido múltiples, pero no parecen haber acabado. Siendo como es un centro de peregrinación y de romería muy importante en Galicia, la famosa piedra de Abalar vivió un triste suceso, primero cuando se partió, aunque fue soldado el trozo, y después cuando se desplazó, momento en el que se volvió a partir y perdió su característica de piedra oscilante. En todo caso, mientras se escriben estas líneas, existe ya el proyecto de restablecimiento de la piedra de Abalar en su ubicación original. Por si las vicisitudes de la piedra no habían sido suficientes, a finales del 2013 un rayo cayó sobre un transformador próximo al santuario y quemó el tejado del santuario, así como el interior. También las obras de rehabilitación han comenzado y devolverán al templo su habitual imagen.


Curiosamente, y a pesar de lo difícil que parece resultar el devenir de esta zona de la bellísima Costa da Morte, más con el naufragio del “Prestige”, esta zona ha recuperado su dinamismo y los proyectos de restauración hacen pensar que, además de ser una puerta del Camino, estos lugares son un verdadero testigo de lo que significa no perder la fe ni en el pasado ni en el futuro, permitiendo que la tierra siga añadiendo retazos de magia a esta alejada costa.

Esther de Aragón

www.damadelsur.com

  • Ficha técnica de Rutas Sagradas
  • Título: Rutas Sagradas. Lugares Míticos y Mistéricos de España
  • Sebastián Vázquez y Esther de Aragón
  • Ed.: La Esfera de los Libros, Col. Palmyra. Madrid, 2015