Rapidez, libertad y ecología, baluartes del scooter eléctrico compartido

Probamos el servicio de motosharing de ioscoot

Tenía muchas ganas de probar el servicio de scooter compartido, así que cuando me lo ofreció ioscoot, ni lo dude y me lance a degüello. El resultado no puedo decir que haya sido satisfactorio, porque sería mentir. Ha sido mucho más, diría altamente agradable, y ha marcado un punto de inflexión en mi movilidad urbana.

El motosharing es el alquiler compartido de motos y scooters. En el caso de ioscoot, empresa que opera en Madrid y Barcelona, se trata exclusivamente de scooters eléctricos equivalentes en prestaciones a los 50 y 125 c.c. de gasolina. Las principales ventajas de utilizar una moto o un scooter por la ciudad es que los atascos son mucho más leves, casi inexistentes, optimizando tu tiempo; que te dan mayor libertad de movimiento, porque en ciudades como Madrid, por ejemplo, te permiten el acceso a zonas restringidas, y que el aparcamiento es mucho más fácil, rápido y económico, puesto que los vehículos de dos ruedas no pagan en zonas verdes ni azules y, además, pueden aparcar en la acera, repito, al menos, en Madrid. Si, además, los scooters son eléctricos, como en el caso de ioscoot, se añaden un par de ventajas más: reduces emisiones de CO2 al medio ambiente y disfrutas de un viaje en silencio, lo que, sin duda, también te agradecerá el resto de usuarios de la vía.


Si tenemos en cuenta que los desplazamientos por Madrid superan los 2,5 millones diarios y la ocupación media por coche es de 1,35 personas, según datos de la Empresa Municipal de Transporte, no cabe duda que la opción a los atascos diarios pasa por un vehículo ligero y escurridizo, como es el scooter, que puede transportar a dos personas. De hecho, ioscoot señala que en el último año han aumentado los desplazamientos eléctricos el 82,7%, pues cada vez son más los usuarios que entienden que es una de las mejores alternativas al transporte público y al coche particular.

Antes de entrar a fondo con la prueba, me ha dejado un tanto perplejo el perfil de usuario de ioscoot, que imagino no variará demasiado en porcentajes respecto a sus competidores. Y es que el 85% de usuarios son varones de entre 20 y 50 años; es decir, la media se sitúa en los 35 años. Sólo el 15% de las mujeres se decantan por estos servicios y su edad mínima es superior, 25 años, y la máxima, inferior, 40 años. La mayoría emplean el servicio para ir al trabajo, estudiar o en planes de ocio.

Introducción

Como en las buenas novelas, esta prueba tiene una introducción, un nudo y un desenlace. La primera empieza descargándote la aplicación móvil (ioscoot), sin la cual es imposible alquilar el scooter, lo cual es lógico, porque el smartphone es el centro neurálgico de este motosharing, como veremos. Una vez descargada, bien para Android bien para Apple, tendrás que rellenar tus datos personales (nombre, DNI, domicilio, número de teléfono…), los de facturación (número de tarjeta, etc.) y tomar y enviar una foto delantera y trasera de tu carné de conducir, condición necesaria de ioscoot.

Registrados correctamente, el siguiente paso es localizar en el mapa de scooters disponibles el más cercano a tu ubicación. No será difícil, porque están bien distribuidos por Madrid. Pichas en el que quieres y te aparecerá una ventana con el número de matrícula, el porcentaje de carga disponible y kilómetros que puedes recorrer, ubicación exacta (calle y número) y precio por minuto (20 céntimos). Pulsas en reservar y tienes 15 minutos para llegar al lugar donde está el scooter. El propio mapa de reserva puede servirte de guía.


Nudo

Junto al scooter, pulsas en tu smartphone un botón que te abrirá el cofre, donde se guardan dos tallas de cascos, escoges el que mejor te vaya y te lo pones. Activas la motos desde la app, empujas el scooter suavemente hacia delante, para bajarlo del caballete, y pulsas el botón ON en el mando derecho del manillar. Verás, si el sol no incide directamente sobre la gran pantalla del scooter, el navegador, en el que también puedes consultar la hora, los kilómetros, el porcentaje de baterías restante y la velocidad. Si has marcado un destino, opción que puedes definir al reservar, el navegador te conducirá al mismo. Sobre éste, señalar que la pantalla no es de alto contraste ni dispone de visera u otra protección que permita ver correctamente la información disponible.

Me pongo a los mandos e inicio la ruta. Conduces en una posición erguida, muy cómoda, y sólo tienes que acelerar con el puño derecho para iniciar la marcha. Al principio, te aconsejo hacerlo suavemente, porque disfruta de buena aceleración, y una vez acostumbrado, “dale caña”, pero respeta las señales y pon los intermitentes cuando sea necesario. Las manetas delanteras son los frenos, como en las bicicletas, y su eficacia es muy buena. Para que te hagas una idea sobre la sensación que produce conducir este scooter, es muy parecido a manejar una bicicleta, pero sin dar pedales; es decir, absoluto silencio. Y si del mundo de la bicicleta me quedo con el silencio de marcha, del mundo del scooter me quedo con el confortable asiento, válido para dos personas, si bien el conductor tiene más espacio para dejar los pies que el pasajero, que deberá conformarse con unos pequeños y algo débiles reposapiés. También me quedo con la rapidez y agilidad de este scooter de ruedas pequeñas.


Aunque al finalizar el alquiler debes dejar el scooter dentro de la zona marcada en el plano, mientras lo utilizas puedes salir fuera y trasladarte por toda la capital. Eso sí, ten en cuenta que la autonomía eléctrica es limitada y, con un 98% de carga, su radio de alcance es de 45 km aproximadamente.

Finalizado el trayecto, aparca en un lugar habilitado, guarda el casco, pon el botón del manillar en OFF y termina el viaje desde la aplicación.

Desenlace

Me ha gustado mucho la experiencia y pienso volver a repetirla. La buena ubicación de los scooters por Madrid, su agilidad en los atascos y, sobre todo, el tiempo que ahorra me parecen sensacionales. Imagina que trabajas en la Plaza Castilla, por ejemplo, y tienes una hora para comer. Quieres hacerlo en Cuatro Caminos (a un par de kilómetros). El autobús y el Metro, en el mejor de los casos, cuestan 1,20 euros y te encontrarás siempre con la espera a que llegue (a no ser que tengas suerte), la demora de las paradas y el acceso a pie al lugar elegido, a no ser que esté frente a la parada del autobús o de la salida del Metro. Con ioscoot, buscas en el mapa y reservas el más próximo a tu lugar de trabajo (tienes 15 minutos para llegar), arrancas y te vas. A velocidad máxima de 50 km/h, recorrerás los 2 kilómetros que te separan de tu destino en 2,4 minutos. Con semáforos, tráfico y otros imprevistos estimo 5 minutos, que multiplicados por 0,20 céntimos el minuto hace un total de 1 euro; es decir, llegas antes, aparcas en la puerta y te ahorras 20 céntimos. Si vais dos, el ahorro es de 1,40 euros. Si este mismo trayecto lo haces en tu coche particular, échate a temblar, tanto por precio como por tiempo.


Bien es cierto que el ahorro económico no es para decantarse por el scooter, pero sí el menor tiempo que inviertes y, lo que es más importante, el CO2 que dejas de emitir al no utilizar tu coche particular, ¿no te parece? Por cierto, una vez terminado el alquiler, ioscoot te manda un informe con tiempo invertido, kilómetros recorridos y emisiones de CO2 ahorradas a la atmósfera.

Juan Luis Franco