Skoda Yeti Outdoor 1.4 TSI 125 CV DSG 7 velocidades Style

El todocamino de las 1.001 caras

Simply Clever (simplemente inteligente) es el lema que mueve a la marca checa. Y con el Yeti lo cumple a la perfección, tanto con el motor 1.4 TSI 125 CV, que se desacopla del cambio para rodar por inercia y reducir el consumo, como por el cambio automático DSG, que busca y encuentra la relación correcta para cada momento. Pero, sobre todo, por su interior, con 1.001 configuraciones que se adaptarán a cualquier uso que quieras darle.

Es genial. Se puede decir más alto, pero no más claro. El Skoda Yeti Outdoor 1.4 TSI 125 CV con cambio de doble embrague DSG tiene todo los que necesitas para moverte por la ciudad, por la autopista y por carreteras de montaña. Tú solo o con toda la prole, porque su principal valor añadido, además del motor de gasolina y el cambio, procedentes del Consorcio Volkswagen, es su versatilidad interior, sobre todo en las plazas traseras. Un gran acierto, y no únicamente por las múltiples posibilidades de configuración, sino por la sencillez para adaptarlas a tu gusto. Así, las tres plazas traseras, con las laterales más ergonómicas y la central algo más estrecha y carente de “dibujo”, se regulan de forma independiente en longitud e inclinación de respaldo, pueden abatirse, plegarse sobre los asientos traseros y eliminarse. Esto es una gran ventaja, porque si viajen tres, por ejemplo, cualquiera de los asientos puede desplazarse o abatirse (si es el del centro, nos quedan sendos reposabrazos y una mesa con dos portabebidas) y no habrá agobios de espacio a la altura de los hombros.


Si viajan dos, puede quitarse la plaza central y la amplitud es enorme. Y si tenemos que transportar objetos grandes, además de una buena boca de carga, podemos plegar los asientos o quitarlos. Para lo primero, basta con abatir la banqueta tirando de una palanca junto al respaldo y de otra en el lateral del asiento. Para mayor seguridad, cuenta con unos ganchos de anclaje al reposacabezas de las plazas delanteras que no permite que se muevan lo más mínimo. Para retirar alguno de los asientos, deberemos hacer lo mismo que para plegarlos, pero además deberemos desanclarlos mediante otra palanca, aunque, eso sí, los asientos pesan. Cualquiera de estas tareas se realiza con suma sencillez y en un instante. Con todas las plazas ocupadas, el volumen del maletero es de 405 litros, uno de los más capaces del segmento, que se amplía hasta los 510 si ponemos los respaldos en su posición más vertical y hasta los 1.580 litros plegando los asientos. Aunque los pasos de rueda cubren parte de los laterales, no se pierde espacio, porque entre el paso de rueda y el umbral de carga hay unos vanos para transportar distintos objetos, además de unas prácticas barras con perchas y una toma de 12 voltios.

Delante, el Yeti ofrece un puesto de conducción perfecto, con volante y asientos ajustables en altura y profundidad, fácilmente adaptable a cualquier talla. Pero es que, además, conduces desde una posición más elevada, lo que te proporciona mejor visibilidad de lo que ocurre delante y permite anticipar tus reacciones. Los mandos están al alcance de la mano, ubicados con lógica, y son lo suficientemente grandes para que los puedas pulsar sin tener que desviar la vista de la carretera. El volante multifunción acoge en uno de sus radios los pulsadores del equipo de audio y, en el otro, los del completo ordenador de a bordo y teléfono manos libres. Tras el volante, que sólo opcionalmente puede contar con levas de cambio, se ubica el control/limitador de velocidad, en la palanca de los intermitentes. El cuadro de instrumentos, con velocímetro (y temperatura del motor), tacómetro (y nivel de combustible) y pantalla digital multifunción donde se muestran los datos del ordenador de viaje (consumo total, instantáneo, kilómetros…), se leen con facilidad. En la caña de la dirección encontramos el botón de arranque y parada y a su derecha, la consola central, con una pantalla a color táctil que, además del navegador, acoge distintas funciones (smartlink, imágenes, sonido, ajustes, radio, media, tráfico…) y el sistema de ayuda al aparcamiento ParkPilot. Dicha pantalla, para facilitar su empleo, dispone botones de acceso directo a la mayoría de funciones. Más abajo se sitúan los mandos del climatizador, del arranque y parada automático y del citado ParkPilot. La consola se remata con una toma auxiliar y un puerto USB.


BIEN DOTADO

Si una buena posición de los mandos es fundamental para un manejo práctico y sencillo, disponer de huecos portaobjetos añade comodidad a la conducción, al tener nuestras cosas a mano (mando del garaje, llaves, cartera…) y sin que te molesten en el bolsillo. En este aspecto, el Yeti “anda” bien dotado y cuenta con uno con tapa en la parte superior del salpicadero, otro delante del cambio, dos portabebidas en la consola central, un cajoncito bajo el asiento del acompañante y un reposabrazos compartimentado, amén de la guantera (de buena capacidad) y los vanos de las puertas, donde caben botellas de litro y medio. Detrás suma huecos en las puertas y cenicero y cajón delizante bajo las salidas de aire acondicionado. ¡Ah, que nos lo había mencionado! Pues sí, como un coche de gran categoría, el Yeti también dispone de salidas de aire traseras y dos mesitas tipo avión integradas en los respaldos de los asientos delanteros. Y es que no le falta de nada. Tanto es así, que su equipamiento incluye de serie, en materia de seguridad, 7 airbag, ESP con ABS y asistentes a la frenada de emergencia y al arranque en pendientes, control de tracción, anclaje Isofix, faros autodireccionales de xenón con lavafaros, sensores de presión de neumáticos, de aparcamiento delanteros y traseros, de luces y de lluvia. En materia de confort, además, son de origen el climatizador bizonal, los elevalunas eléctricos delanteros y traseros, retrovisores exteriores ajustables y abatibles eléctricamente, equipo de audio con bluetooth, navegador… Es una lástima que la marca checa no haya introducido ni como opción asistentes de seguridad, tales como testigo de vehículo en ángulo muerto, sistema de mantenimiento de carril… que le darían un plus de tecnología y seguridad, aunque es de suponer que la próxima generación contará con ellos. Con esta amplia dotación de serie, que puede personalizarse con numerosas opciones, el precio de nuestro protagonista es de 24.205 euros, que lo sitúan en un término intermedio por relación precio-equipamiento.


DINÁMICO Y EFICIENTE

Subo al Yeti y acomodo volante y asiento a mi talla, 1,80 metros. Detrás queda espacio suficiente en altura y para las piernas. Lo primero que llama la atención, y que antes de subir te lo imaginas por el amplio hueco que queda de las ruedas a la carrocería, es la posición elevada de conducción, que amplía tu horizonte para ver mejor lo que sucede delante. Pulso el botón de arranque y el motor apenas se oye. Pongo el cambio en posición D (hay que tener cierto cuidado porque, si te llevas la palanca hasta el fondo, entras en el programa deportivo Sport, que apura más los cambios y responde antes al acelerador, pero es menos eficiente y no deja que el Yeti ruede por inercia cuando levantas el pie del acelerador) e inicio mi periplo de costumbre por calles estrechas y tráfico intenso. El recorrido de las suspensiones absorbe bien los baches, el sistema de arranque y parada automático funciona sin dilación y la dirección es suave, asegurando un elevado confort de marcha. En salida desde parado, o en cualquier momento, puedes pisar a fondo el acelerador y te ofrece el máximo de prestaciones. Su longitud, poco más de cuatro metros, y su cortos voladizos le dotan de buena maniobrabilidad y la visibilidad es buena en todas las direcciones. Con el sistema de aparcamiento asistido, opcional, las maniobras para estacionar el Yeti se reducen a cero, pues el sistema mide el espacio y mueve el volante y tú sólo debes controlar el freno y el acelerador. Una gozada. El motor mueve con soltura el conjunto y el cambio trabaja con rapidez, insertando o reduciendo marchas según lo necesitemos, y siempre con una suavidad de funcionamiento excelente, sin tirones. En trazados sin mucha circulación y en posición D, cuando alcanzas la velocidad deseada y sueltas el acelerador rueda por inercia (como si fueses en punto muerto), lo que reduce el gasto de combustible, que en los días de prueba se mantuvo por debajo de los 7,1 l/100 km en recorrido urbano.


Por autopistas y autovías, el buen equilibrio entre estabilidad y aplomo hacen que cualquier viaje sea descansado y seguro. No hay apenas rumorosidad por culpa del aire y los pasos de rueda están bien insonorizados, de forma que puedes disfrutar tranquilamente del equipo de audio o conversar en tono normal. Puedes, si te apetece, poner el cambio en posición manual-secuencial y entonces decides cuando debe cambiar, aunque en este tipo de vías, con curvas muy abiertas, lo ideal es llevarlo en automático, de manera que sólo debes ocuparte del volante y los pedales, claro está.. El ordenador de a bordo te sorprenderá en muchísimas ocasiones con el aviso de que ruedas por inercia y al final del viaje lo notarás en el bolsillo, con un gasto medio por estas carreteras inferior a los 5,5 l/100 km.

Por carreteras de montaña, repleto de curvas, pisa con aplomo y la calibrada suspensión no permite apenas balanceos de la carrocería, a la vez que absorbe adecuadamente los baches. Sigue fielmente las órdenes al volante y el tren posterior mantiene dulcemente la trazada, aunque tiende al subviraje en giros muy cerrados a alta velocidad. Enlaza curvas rápidas sin problemas, apoyando muy bien, y sin movimientos parásitos que te obliguen a corregir la dirección. Su elevada distancia al suelo invita a salir por caminos y pistas que no estén muy rotas, aunque para ello es conveniente optar por unas cubiertas mixtas.

En conjunto, a pesar de lo que la elevada suspensión pudiera sugerir, es confortable, presenta un elevado agrado de conducción y apetece conducirlo. Más, si como en nuestro caso, el consumo medio se ciñe a los 6,3 l/100 km, comedido para un coche de gasolina e ideal como vehículo particular o de flota.

Con un habitáculo muy versátil, tanto para los pasajeros como para la carga, una atractiva estética, un equipamiento bastante completo (faltan los asistentes de conducción) y un comportamiento “sano” y seguro, el Yeti Outdoor 1.4 TSI 125 CV DSG 7 velocidades Style es una opción ideal para familias con hijos, para los amantes del deporte que necesiten espacio extra o para aquellos que se mueven con la misma asiduidad por la carretera que por la ciudad.

Juan Luis Franco

FICHA TÉCNICA

Datos del fabricante

MOTOR

  • Disposición: Delantero transversal
  • Nº cilindros: 4, en línea
  • Cilindrada (c.c.): 1.395
  • Nº válvulas por cilindro: 4
  • Alimentación: Inyección directa de gasolina, turbo e intercooler
  • Potencia máxima/rpm: 125 CV/6.000
  • Par máximo/rpm: 20,4 mkg/4.000

TRANSMISIÓN, DIRECCIÓN Y FRENOS

  • Tracción: Delantera
  • Caja de cambios: Automática con accionamiento secuencial de 7 marchas
  • Dirección: Cremallera asistida eléctrica
  • Diámetro de giro: 10,3 metros
  • Frenos delanteros: Discos ventilados
  • Frenos traseros: Discos

SUSPENSIÓN

  • Delantera: Independiente, tipo McPherson, muelles helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Trasera: Independiente multibrazo, muelles helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Neumáticos: 225/50 R17

PESOS Y MEDIDAS

  • Peso en orden de marcha: 1.380 kilos
  • Long./Anch./Altura: 4.227/1.793/1.691 mm
  • Capacidad del depósito: 55 litros
  • Capacidad del maletero (mín./máx.): 405/1.580 litros

PRESTACIONES Y CONSUMOS

  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 10,1 segundos
  • Velocidad máxima: 186 km/h
  • Consumo urbano: 6,9 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 5,2 l/100 km
  • Consumo medio: 5,8 l/100 km

EURONCAP: –