Renault Grand Scénic Edition One 1.6 dCi 130 CV

Grande en todos los sentidos

La nueva Grand Scénic hace honor a su apellido y es grande en todos los sentidos: en amplitud, en modularidad, en seguridad, en calidad, en equipamiento y, por supuesto, en comportamiento dinámico, en atractivo y en consumo, con un gasto que difícilmente verás pasar de los 6,0 l/100 km en la versión 1.6 dCi de 130 CV que hemos probado.


La nueva generación de Renault Grand Scénic presenta una atractiva imagen, que se caracteriza por crecer en todas sus dimensiones respecto a la versión anterior. Y lo hace con 61 mm más de longitud, 21 mm más de anchura, 10 más de altura y 34 mm más de distancia entre ejes, lo que se traduce en mayor habitabilidad y una capacidad de carga también superior, 533 litros frente a 506. Asimismo, gana varios milímetros en la vía delantera y en la trasera, de forma que se asienta mucho más estable sobre el firme, y en distancia al suelo. Por si fuera poco, calza unos impresionantes neumáticos de 20 pulgadas, que rellenan los pasos de rueda y dan porte a su silueta, sin menoscabo del consumo ni del precio de las cubiertas, ya que la anchura del neumático se limita a 195 con un perfil de 55; es decir, no se va a las anchuras “tradicionales” de las llantas de 20″. Además de mayor confort de marcha, estos neumáticos no cuestan más que unos de 17″, gracias al acuerdo que Renault ha suscrito con distintos fabricantes de cubiertas.

Estéticamente, el nuevo monovolumen de la marca del rombo llega para competir tanto en su segmento como para albergar renovadas ilusiones y hacer dudar a quienes ven en el todocamino su próximo automóvil. Dicho sea de paso, la mayoría de usuarios SUV nunca se aventuran a circular fuera del asfalto y, seguramente, optan por ellos porque les ofrece una visión más vigorosa y un puesto de conducción más alto. Pues bien, contra ellos, el Grand Scénic crece en distancia libre al suelo, lo que unido a las cubiertas de mayor diámetro, contrarresta la mayor altura de conducción y amplía el campo de la anticipación a lo que sucede delante.


En cuestión de robustez, el Grand Scénic no sólo es robusto, sino que tiene una pinta inmejorable, con trazos futuristas, gran superficie acristalada y una anchura que transmite deportividad, lo que le hace objeto de deseo al primer golpe de vista. En el frontal comparte líneas similares a las del Renault Kadjar, con faros estilizados de led situados a los extremos de la parrilla, un paragolpes bien labrado, en el que se insertan los faros antiniebla, y una toma de aire inferior de mayores dimensiones; todo ello, bien rematado con sugerentes cromados. A diferencia del todocamino, el capó es más corto y está más inclinado, para conformar una silueta futurista, al que sigue armoniosamente un enorme parabrisas tendido que inspira dinamismo. Los pasos de rueda bien marcados, las enormes llantas y la amplia superficie acristalada, junto a las nervaduras de las puertas, suman sensación de movilidad aún con el coche parado. La zaga se ensancha en la zona inferior e integra un discreto alerón superior conectado a las ópticas, que recorren parte de la carrocería y del portón. Este último, de gran tamaño para facilitar la carga, favorece la visión con una amplia luneta, bajo la cual luce con orgullo el símbolo de la marca y el nombre del modelo. Una moldura por encima de la matrícula y otra rematando el paragolpes, ambas cromadas, ponen color a una trasera discreta, pero en absoluto pueril.

Centro de operaciones

En el interior, lo primero que llama la atención es la enorme consola frontal flotante, un verdadero centro de operaciones que elimina del resto del salpicadero todos los mandos, excepción del botón de arranque y parada del motor. Todo se centraliza en él y en los mandos del volante. No hay más, de manera que en el salpicadero sólo encuentras el cuadro de instrumentos, las salidas de aire (como en el resto, circundadas por resplandecientes cromados) y un ornamento de acerado tono por encima de la guantera. Eso sí, todo ello rematado con unas costuras en blanco que lo recorren de parte a parte, se extienden a las puertas, al apoyabrazos central, a los asientos y a los reposacabezas, integrándolo todo en un conjunto que expresa y traslada a los ojos del usuario gran calidad.


Dicho centro de operaciones, o R-Link 2, abre distintas alternativas al conductor, que puede configurar prácticamente todo, desde la luz ambiente hasta el modo de conducción. Es una pantalla táctil de 8,7 pulgadas en vertical que, en el flanco izquierdo que la alberga, incorpora también sensores de acceso directo, para que la eficiencia de utilización percibida sea mejor y más fácil. Desde estos sensores puede encenderse y apagarse, subir o bajar el volumen y acceder al menú principal, al de sistemas de ayuda a la conducción y a las configuraciones de pantalla R-Link, tablero de a bordo y HUD.

La pantalla, por supuesto, a color, es el centro neurálgico del Grand Scénic que te da acceso a Navegación, Multimedia, Teléfono, Aplicaciones, Vehículo y Sistema. Tocando en Navegación te muestra Destino, Ruta, Tráfico, Mapa y Ajustes. Volver al menú principal es tan fácil como tocar sobre una flecha circular situada en la base de la pantalla, mientras que para reiniciar sólo tienes pulsar sobre un icono que simula una hoja escrita. En Multimedia encuentras Radio, Audio, Foto, Video y Ajustes, y desde Aplicaciones accedes a Mis Aplicaciones, R-Link Store, Gestor de Aplicaciones y Privacidad. El apartado Vehículo es el más amplio de todos y desde él puede manejar Iluminación de ambiente (tanto la intensidad como la zona: salpicadero, delantera o trasera), Asientos (tipo de masaje: tonificante, relajante o lumbar; intensidad y velocidad del mismo. También desde aquí tienes acceso a la modularidad One-touch, que te permite plegar de forma independiente los asientos de la segunda y tercera fila), Multi-Sense (eliges el modo de conducción: Sport, Comfort, Eco, Neutral y Personalizado), Asistencia a la conducción (Asistente de mantenimiento de carril, alerta distancia de seguridad, frenada de emergencia asistida, alerta de ángulo muerto, ajustes de alerta de velocidad, luces de carretera automáticas…), Ordenador de abordo (distancia total, velocidad media y consumo medio), Take care (te informa de la calidad del aire), Presión de los neumáticos y Configuración de usuario (bloqueo automático de puertas, función manos libres, volumen de los intermitentes, sonido interior de bienvenida, iluminación exterior de bienvenida…). Tanto desplegable confunde al principio, pero con el uso te adaptas enseguida. Además, dentro de la propia consola flotante dispones de un pulsador de acceso rápido y directo al Muti-Sense, en forma de flor, que es uno de los sistemas que, sin duda, más utilizarás. Por debajo de éste se ubica el freno de mano eléctrico y los del control/limitador de velocidad, y a la izquierda, la palanca de cambios de 6 marchas, muy a mano del conductor y agradable de manejar. Por encima de ellos, pero siempre agrupados dentro de la consola, se sitúan los mandos del climatizador, de las luces de emergencia, del cierre centralizado, del modo Eco, del sistema de arranque y parada automático del motor y de la ayuda al aparcamiento (Easy Park Assist). Este último, con cámara de visión posterior, mide el espacio para aparcar, ya sea en línea o en batería, y maneja el volante mientras tú sólo debes controlar cambio, freno y acelerador a requerimientos del sistema. Una gran ayuda, sin duda.


Habitabilidad y modularidad

Nuestra unidad de pruebas, con el acabado más alto de la gama, Edition One, presumía además de unos fantásticos asientos, ergonómicos, de mullido duro y ajustables a la longitud de las piernas. Amplios, disponen de regulación en altura, profundidad y lumbar, amén de incorporar, como ya dije, tres tipos de masajes, con sus correspondientes reglajes de intensidad y velocidad. Otro aspecto muy interesante es la consola central deslizante, que puede situarse más o menos avanzada. En la posición más retrasada, libera dos portalatas y una pequeño hueco portaobjetos, además de acercar a los pasajeros traseros sendas tomas USB, una toma jack, una de 12 voltios y un cajón portaobjetos. En la más avanzada, esconde los portalatas y el portaobjetos y acerca el reposabrazos, que en su interior alberga otros dos USB, otra toma jack y un lector de tarjetas de memoria. Por delante cuenta con otro cofre con tapa, iluminado y de amplio volumen. La capacidad conjunta de la consola deslizante es de 13 litros, según Renault, cuatro veces la ofrecida por la competencia. Pero aquí no acaban los espacios para dejar objetos, porque también incorpora uno a la izquierda del conductor, muy utilizable, y la enorme guantera (11,5 litros), que se abre como un cajón tocando sobre un sensor. ¿Todavía te quedan cosas en los bolsillos?, pues no te preocupes, porque dispones también de un par de huecos bajo el piso y un cajón adicional en la base del asiento del conductor.


Y si delante se viaja de lujo, detrás no es para menos. Los tres asientos ergonómicamente dibujados también pueden regularse en longitud, eso sí, en proporción 40:60, ya que el de detrás del conductor se desplaza y abate independiente, mientras que los otros dos lo hacen a la par. En su posición más retrasada, liberan espacio suficiente para que las piernas no toquen con los asientos delanteros y son holgados, tanto en anchura de caderas y de hombros como en altura. Si viajan siete, con las dos plazas del maletero habilitadas, es necesario desplazarlas ligeramente hacia delante porque, en caso contrario, las piernas de los pasajeros de la tercera fila no encontrarían hueco. Aún así, tres adultos de 1,80 podrían viajar sin agobios, aunque las mesitas tipo avión que incorporan los respaldos de los asientos delanteros difícilmente podríamos plegarlas con aforo completo, pues darían contra las rodillas.

Igual que delante, la segunda fila de asientos también anda servida de huecos portaobjetos, pues al señalado cajón de la consola deslizante se unen dos amplios huecos en el piso, a los que se añaden las bolsas de las puertas.

La tercera fila es la más angosta y su posición, más elevada que el resto, no permite una posición natural de las piernas; si bien, esa posición más elevada posibilita ver la carretera. Esta última fila es ideal para llevar a los más pequeños que, por supuesto, disponen de sus propios portabebidas en los laterales.

La modularidad interior está muy conseguida, no sólo porque el acceso a todas las plazas está bien resuelta (un poco menos la de la tercera fila, que es más angosta y elevada), sino también por el sistema One Touch Folding, que facilita enormemente pasar de dos a siete plazas. Es tan sencillo como pulsar un botón, bien desde la consola frontal bien desde el maletero. Así, desde el apartado Asientos podemos decidir qué asientos queremos plegar: los de la tercera fila, uno de la segunda, dos de la segunda y uno de la tercera… Exactamente lo mismo desde el maletero, donde dispone de unos botones para tal efecto. Y da lo mismo la posición de los reposacabezas, porque antes de plegar los asientos, los recoge para que no impidan la maniobra.


En cuanto al maletero, cubica 189 litros con todas las plazas ocupadas y entre 533 y 866 litros con 5 pasajeros, dependiendo de la posición adelantada o retrasada de los asientos de la segunda fila. Es más, si precisamos transportar objetos largos, de hasta 2,85 metros de longitud, el asiento del acompañante también se pliega.

Seguridad por todo lo alto

Si el Grand Scénic de anterior generación obtuvo 5 estrellas EuroNCAP en 2009, con un 99% de nota en sistemas de asistencia a la conducción, no dudo en absoluto que el nuevo repita máxima calificación. Para ello, puede estar equipado de serie o en opción con regulador adaptativo de seguridad, que mantiene la velocidad de seguimiento seleccionada entre 50 y 160 km/h; alerta de cambio de carril con vibración en el volante, que se activa a 70 km/h; Head-Up Display (HUD); parking manos libres, operativo hasta 30 km/h; tecnología Multi-Sense, que permite acceder a cinco modos de conducción: Neutro, Sport, Confort, Personalizado y Eco; frenada activa de emergencia con detección de peatón, que actúa entre 7 y 60 km/h; alerta de mantenimiento de carril, que si el conductor se sale de su carril, el coche vuelve a su trayectoria de forma automática; alerta de detección de fatiga, que avisa al conductor con una visualización en pantalla y una señal sonora en caso de anomalía; reconocimiento de señales de tráfico, alerta de vehículo en ángulo muerto, cambio automático de luces, cámara de visión trasera o sistema de aparcamiento semiautomático

En nuestra versión de pruebas, que disponía todos ellos, pudimos comprobar su buen funcionamiento, así como el resto de equipamientos de confort ya reseñados, como el climatizador, el arranque y acceso sin llave, el extraordinario equipo de audio Bosé…


Un monovolumen así configurado, que en la versión Edition One cuesta 27.389 euros, nada tiene que envidiar a una gran berlina y mucho menos a un todocamino.

Menos todavía porque su comportamiento es de notable alto, con un motor 1.6 dCi de 130 CV que puede con lo que le echen, acelera de 0 a 100 km/h en 11,4 segundos y alcanza 190 km/h, y con un cambio manual de 6 marchas que gestiona de maravilla la fuerza del motor, dejándole rodar en marchas largas a baja velocidad sin que siquiera “carraspee”, lo que se traduce en bajo consumo sin pérdida de reacción en caso de necesitar mayor empuje.

Así lo pude comprobar sobre todo tipo de vías. En ciudad, con el modo Eco seleccionado, el testigo de cambio de marchas te aconseja cuándo debes pasar a una velocidad mayor o inferior para que el gasto sea mínimo y dispongas siempre de potencia, mientras que el sistema de arranque y parada automático del motor realiza su trabajo sin que apenas te enteres y sin retardos inoportunos. El volante transmite a la perfección lo que sucede bajo las ruedas y se maneja con suavidad y las suspensiones, aunque de tarado algo duro, no restan confort al pasaje. En rodaje por calles estrechas, a pesar de sus 4.634 mm de longitud y 1.866 mm de anchura, se mueve con agilidad, con una soberbia visión hacia todos los ángulos. Del sistema de aparcamiento semiautomático ni hablar, porque es, sencillamente, perfecto. Lo probé en aparcamiento en línea y en batería y puedes fiarte de él sin temor, porque aparca a la primera. Mide el espacio disponible y si acabe, a través del R-Link 2 te muestra a través de unos buenos gráficos y de la cámara de marcha atrás lo que debes hacer. Sumamente sencillo y muy aconsejable para terminar con los molestos pitidos de los más impacientes.


Por autopistas y autovías es coser y cantar. Si quieres conducir a tu aire, puedes desactivar todos los sistemas de ayuda a la conducción, pero si quieres llegar seguro y relajado a tu destino, basta con que actives el mantenimiento de carril, el de vehículos en ángulo muerto, el regulador adaptativo de velocidad y el cambio de luces automático para que sólo te ocupes del volante y del cambio. Además, la rumorosidad aerodinámica y de rodadura apenas se deja sentir, lo que determina un agrado de conducción sensacional.

Por carreteras reviradas de montaña, opte por el modo Sport, que pone uno, o dos, puntos de dinamismo más a la conducción. Lo primero que hace es configurarte en color rojo el cuadro de instrumentos, situando en el centro los dígitos del velocímetro y del reconocimiento de señales, que se ve rodeado por el tacómetro (en Comfort, el cuadro es azul y la velocidad aparece en un reloj clásico y en Eco es verde y presenta una zona Eco, que no debe sobrepasarse para mantener un buen grado de eficiencia). A partir de aquí, la respuesta al acelerador es mucho más viva, la asistencia a la dirección es más precisa y el sonido del motor cambia, gracias al apoyo del sistema de sonido Bosé. En curvas cerradas, apenas deja espacio para las inercias y vira prácticamente plano, copiando tus órdenes al volante. Las suspensiones lo mantiene estable y la sensación de control es muy elevada. Enlaza curvas muy bien apoyado y con la potencia del motor disponible para salir con brío, sin que te veas obligado a reducir. En ningún momento de la prueba vi encenderse el testigo del ESP, a pesar de que algunos virajes los hice realmente rápidos. Transmite una grata sensación de seguridad y aplomo y el elástico motor te deja trabajar a tu gusto. Los frenos mostraron su eficacia en todo momento y no hubo síntomas de fatiga.

Si a todo lo anterior añadimos un consumo realmente bajo, con medias en carretera de 4,5 l/100 km a 120 km/h y ponderada de 5,5 l/100 km, poco más puede pedirse a este monovolumen, porque de tecnología anda sobrado, lo mismo que de modularidad y facilidad de transformación, de equipamiento, de confort y agrado de conducción y, por supuesto, de seguridad al volante. El nuevo Grand Scénic es un modelo que puede cambiar la forma de pensar de los amantes de los todocamino… y de las grandes berlinas.

Juan Luis Franco

FICHA TÉCNICA

Datos del fabricante

MOTOR

  • Disposición: Delantero transversal
  • Nº cilindros: 4, en línea
  • Cilindrada (c.c.): 1.598
  • Nº válvulas por cilindro: 4
  • Alimentación: Inyección directa por conducto común, admisión variable, turbo de geometría variable e intercooler
  • Potencia máxima/rpm: 130 CV/4.000
  • Par máximo/rpm: 32,6 mkg/1.750

TRANSMISIÓN, DIRECCIÓN Y FRENOS

  • Tracción: Delantera
  • Caja de cambios: Manual, 6 marchas
  • Dirección: Cremallera asistida eléctrica
  • Diámetro de giro: 11,4 metros
  • Frenos delanteros: Discos ventilados
  • Frenos traseros: Discos

SUSPENSIÓN

  • Delantera: Independiente, tipo McPherson, muelles helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Trasera: Rueda tirada con elemento torsional, muelles helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Neumáticos: 195/55 R20

PESOS Y MEDIDAS

  • Peso en orden de marcha: 1.601 kilos
  • Long./Anch./Altura: 4.634/1.866/1.655 mm
  • Capacidad depósito: 53 litros
  • Capacidad del maletero (mín./máx.): 189/533 litros

PRESTACIONES Y CONSUMOS

  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 11,4 seg.
  • Velocidad máxima: 190 km/h
  • Consumo urbano: 5,3 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 4,2 l/100 km
  • Consumo medio: 4,6 l/100 km

EURONCAP: 5 estrellas (2009)