Renault Clio Zen Energy TCe 120

Dame gasolina

Cantaba Daddy Yankee “dame gasolina”, y con el remozado Renault Clio con motor TCe de 120 CV y caja de cambios manual de 6 marchas pido lo mismo. Porque es silencioso, progresivo, eficiente y ofrece buena potencia y prestaciones para rodar por la ciudad y por vías rápida, además de presumir de un gran comportamiento. Por si fuera poco, la puesta al día ha mejorado su estética y calidad.

Su imagen no difiere mucho del anterior, aunque hay renovación, como la firma luminosa delantera y trasera con luces led en forma de C, que acreditan su identidad de marca e inseminan el ADN de los últimos lanzamientos de Renault. En el frontal estrena rejilla y calandra, ahora más ancha, mientras que la zaga incorpora nuevo faldón, que se ha modificado para ganar compacidad. Con 4.062 mm de longitud, 1.731 de anchura y 1.448 de altura, dispone de 2.589 mm de distancia entre ejes y 1.506 mm de vías, lo que le asientan con firmeza sobre el asfalto al tiempo que le proporcionan excelente agilidad.

Los cambios en el habitáculo se centran en salpicadero, volante, palanca de cambios, reposabrazos y paneles de puertas, que reciben materiales de mejor calidad. Superior clase encontramos también en las tapicerías de los asientos que, asimismo, son más confortables y envolventes, ofreciendo mayor sujeción lateral. El del conductor se regula en altura y profundidad, lo mismo que el volante, favoreciendo una correcta posición de conducción para personas de cualquier talla. En el volante se ubican parte de los mandos del control/limitador de velocidad (el que los activa y desactiva está junto a la palanca de cambios) y el de reconocimiento de voz, opción que se integra en los Pack Tecno y R-Link Evolution.


Nuestra versión de pruebas contaba con el primero, que incluye ayuda al aparcamiento trasero, aparcamiento asistido Easy Park Assist, cámara de visión trasera, navegador TomTom y Tablet R-Link Evolution con pantalla táctil de 7″ y R-Link-Store. Un completo paquete que, por 1.000 euros, arma al máximo nivel la conectividad del Clio, con grafismos de gran calidad en una tablet personalizable con pantalla a color capacitiva que, como en un smartphone, puedes aumentar, reducir o desplazar la imagen con los dedos y que suma, además del navegador con información en tiempo real o alertas sobre zonas peligrosas (Coyote Series), gratis durante un año; Bluetooth y 3G, lectura de fotos o de vídeos (con el vehículo parado) y gestión de las nuevas ayudas a la conducción.

En cuando al práctico sistema de aparcamiento asistido, basta con seleccionar si queremos aparcar en línea o en batería y reducir la velocidad a menos de 30 km/h para que detecte huecos utilizables. En cuanto encuentra uno, calcula y se encarga del volante, de forma que el conductor sólo debe estar pendiente de acelerador, freno y cambio de marchas.


MANDOS A MANO

Tras el volante se ubican las leves de intermitentes, luces, limpiaparabrisas (con los pulsadores del ordenador de a bordo) y equipo de audio. El cuadro de instrumentos, muy bien configurado, se lee fácilmente, al contar con un gran velocímetro digital en el centro, que por encima y debajo de él muestra la información del ordenador de viaje y las alertas (cinturones de seguridad abrochados, puertas abiertas y averías o parada), mientras que tacómetro y testigo de carburante se sitúan a los flancos. Ligeramente por delante del centro del salpicadero se ubica la citada pantalla del sistema multimedia, que cuenta con pulsadores de acceso directo. Debajo encuentras los mandos del climatizador encerrados en una suerte de circuito en forma de 8, al que siguen en el descenso el botón de arranque, una toma de corriente de 12V y otra auxiliar, un lector de tarjetas, un puerto USB y un hueco portaobjetos. La palanca de cambios, cómoda de utilizar y muy a mano, marca el inicio de la consola central y aloja también el freno de mano, un pequeño hueco portaobjetos y los botones del control/limitador de velocidad y el del modo ECO. Al activar éste, la respuesta del motor al acelerador se suaviza y el gasto de combustible se reduce, según Renault, hasta el 10%. Bien es verdad que, por ejemplo, en subidas se nota la falta de empuje y nos veremos obligados a reducir o a pisar con el pie derecho a fondo, momento en que el Clio cambia a modo normal y recibe el máximo de potencia. Igualmente, se invierte mayor tiempo en adelantar, pero la solución es la ya comentada, o reducir o pisar a fondo, o ambas a la vez.


Tras este somero repaso, entro al interior y me acomodo en el puesto de conducción. Hay espacio suficiente y el ergonómico asiento y la buena posición de pedales y mandos invitan a conducir. Las dimensiones posteriores son igualmente acogedoras para dos, pero un tercero, el de la plaza central, viajará más incómodo porque su plaza es más dura, poco ergonómica y falta espacio para hombros y pies, aún así, un niño puede viajar sin problemas para él ni para el resto. Los respaldos de estos asientos, con tres reposacabezas, son abatibles por partes asimétricas, aunque no dejan un piso plano. El maletero cubica 300 litros y bajo el mismo, en el exterior, se ubica la rueda de repuesto.

SUAVIDAD Y EFICIENCIA

Pulso el botón de arranque y el motor apenas se oye. Recorro los primeros kilómetros y llama la atención la suavidad de giro del motor, que transmite nulas vibraciones al volante. Éste, por cierto, tiene buena homogeneidad y resulta muy natural, transmitiéndote fielmente lo que sucede bajo las ruedas. Al principio, mi trato al acelerador es similar al de cualquier gasolina y procuro llevar el tacómetro a medio régimen. Pero el motor TCe de 120 CV no es un motor de inyección indirecta, sino directa, por lo que eroga mayor par a menor régimen. Así que, decido cambiar el chip y tratarlo como un diésel. Renault homologa 20,9 mkg a 2.000 vueltas, pero el testigo de cambio de marchas me avisa mucho antes, entre las 1.200 y 1.600 rpm, que puedo insertar una velocidad superior. Y me pregunto, ¿quién soy yo para no creer a los ingenieros de la marca francesa? Sigo entonces las recomendaciones, pero antes reinicio la pantalla de “Informe de viaje”, que no sólo informa de consumo medio y total, velocidad media y kilómetros sin consumo, sino que te muestra además pautas de aceleración, cambio de marchas y anticipación, que las mide en una escala de 0 a 100. Trato con enorme suavidad el acelerador, cambio cuando me aconseja y anticipo las posibles detenciones. Tras muchos kilómetros, el resultado es sorprendente. Llevo una nota de 98 y el gasto de combustible por ciudad se sitúa incluso por debajo de los 6,8 l/100 km que cuantifica la marca. Lo mismo sucede en carretera, donde el ordenador de viaje muestra en innumerables ocasiones gasto cero y una media de 4,2 l/100 km. Lo mejor de todo es que el elástico y progresivo motor no se queja, no hay traqueteos, y la respuesta, circulando con marchas largas, es uniforme y gradual. Ante pendientes, el propio testigo de cambio te pide que reduzca, aminorando el gasto y aumentando la potencia, mientras que para adelantar, eres tú quien decide, al fin y al cabo, eres el que ve lo que hay delante y la fuerza que necesita el coche para realizar la maniobra con celeridad. Es un buen “invento”, pero conviene no obsesionarse con estar lo más cerca del 100, porque el testigo recomienda, pero eres tú quien conduces y sabes que precisas en cada momento. La prueba de consumo la llevé a cabo en modo ECO y siguiendo las indicaciones en todo momento, lo que me llevó a conseguir un gasto medio de 5,5 l/100 km, sólo dos décimas más que la anunciada por el fabricante. ¿Podría haber llegado o incluso rebajado dichos dígitos? Sin duda, pero atascos, adelantamientos y pendientes me llevaron a superarlo levemente, pero cómodamente. Una vez te acostumbras, afirmo que viajas más tranquilo, con menos estrés y, encima, con mayor eficiencia. Me gusta, que dirías en Facebook.


BUENA DINÁMICA

En cuanto al comportamiento, los poco más de cuatro metros de longitud del Clio, la ligereza del volante, la precisión del cambio y la comodidad de las suspensiones le hacen un coche ágil en ciudad, a lo que se añade un motor que gasta realmente poco, apoyado por un sistema de arranque y parada automático que funciona francamente bien. Diligente en el callejeo y muy eficiente en rápidas vías urbanas, como la Calle 30, el Clio TCe 120 es un urbanita de postín, porque a lo anterior suma buena habitabilidad, suficiente maletero y una dotación opcional (concretamente, el aparcamiento asistido Easy Park Assist), que te ayudarán en la algarabía del día a día.

Urbanita de postín y rutero por naturaleza, porque su eficiencia no está reñida con las prestaciones y acelera de 0 a 100 km/h en 9 segundos y alcanza 199 km/h, lo que te permite hacer largos viajes a velocidades legales sin que tengas que ir “luchando” con el motor y el cambio. Además, si utilizas el control de velocidad añadirás comodidad a tus periplos y tranquilidad a tu cuenta bancaria, mejor aún si el Coyote vigila por ti. Su rodada es silenciosa, tanto por rumorosidad de cubiertas como de motor y aerodinámica, y las suspensiones sujetan con fuerza al Clio al asfalto y son bastante cómodas, de forma que los viajes no pesan sobre el cuerpo.

Por carreteras reviradas hace gala de esos 120 CV que lo impulsan y se puede ir realmente rápido (olvídate de la eficiencia, en tal caso), con un comportamiento seguro y una trazada precisa. Muelles y amortiguadores, aún decantándose por el confort, no permiten excesivos balanceos de la carrocería que comprometan la seguridad o incomoden excesivamente al pasaje. Enlaza curvas rápidas con facilidad y sin que movimientos parásitos le desvíen de la trayectoria marcada al volante y en giros muy cerrados, apoya con fuerza en el pico de la curva para salir raudo y veloz. En situaciones límite, el control de estabilidad trabaja sin contemplaciones y devuelve al Clio al rumbo correcto. Los frenos, con discos ventilados delanteros y tambores traseros, tienen un excelente mordiente y recortan al máximo las distancias de parada, sin que evidenciaran fatiga en momento alguno.


Con 13 millones de unidades vendidas desde que iniciase su comercialización allá por 1990 (1 millón en nuestro país), el remozado Clio de cuarta generación ofrece con acabado Zen, motor TCe 120 y cambio manual de 6 marchas un funcionamiento magnífico, un comportamiento noble, un equipamiento completo y personalizable con múltiples opciones (lástima que se hayan olvidado, aunque hubiese sido como opción, de los actuales sistemas de asistencia a la conducción), superior calidad y un motor muy, pero que muy, eficiente. Por 15.608 euros, y con una relación equipamiento-precio entre las mejores del segmento, es el de precio inferior con caja de cambios de 6 marchas y el único que puede incorporar aparcamiento asistido.

Juan Luis Franco


FICHA TÉCNICA

Datos del fabricante

MOTOR

  • Disposición: Delantero transversal
  • Nº cilindros: 4, en línea
  • Cilindrada (c.c.): 1.197
  • Nº válvulas por cilindro: 4
  • Alimentación: Inyección directa de gasolina, turbo e intercooler
  • Potencia máxima/rpm: 120 CV/5.500
  • Par máximo/rpm: 20,9 mkg/2.000

TRANSMISIÓN, DIRECCIÓN Y FRENOS

  • Tracción: Delantera
  • Caja de cambios: Manual, 6 marchas
  • Dirección: Cremallera asistida eléctrica
  • Diámetro de giro: 10,6 metros
  • Frenos delanteros: Discos ventilados
  • Frenos traseros: Tambores

SUSPENSIÓN

  • Delantera: Independiente, tipo McPherson, muelles helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Trasera: Rueda tirada con elemento torsional, muelles helicoidales y amortiguadores
  • Neumáticos: 225/45 R17

PESOS Y MEDIDAS

  • Peso en orden de marcha: 1.090 kilos
  • Long./Anch./Altura: 4.062/1.731/1.448 mm
  • Capacidad del depósito: 45 litros
  • Capacidad del maletero: 300 litros

PRESTACIONES Y CONSUMOS

  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 9 segundos
  • Velocidad máxima: 199 km/h
  • Consumo urbano: 6,8 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 4,5 l/100 km
  • Consumo medio: 5,3 l/100 km

EURONCAP: –