Opel Insignia Grand Sport Excellence 1.6 CDTi Start&Stop Turbo D

Formidable Prémium a precio de generalista

Si entendemos por Prémium un modelo de gama alta de gran calidad, enérgico y eficiente motor, confortable, equipado con la última tecnología, seguro y con un comportamiento de matrícula de honor, el Insignia Grand Sport 1.6 CDTi de 136 CV nada tiene que envidiar a las mejores berlinas así calificadas; más bien al contrario, que tiemblen ellas, porque la relación valor/producto de nuestro protagonista hará temblar a más de una.


Desarrollado sobre la nueva plataforma Epsilon 2 e inspirado en el Concepto Monza, el nuevo Insignia Grand Sport da un enorme salto cualitativo respecto a la versión anterior, que ya de por sí era excelente. Crece en longitud, anchura y rebaja ligeramente la altura para obtener un valor aerodinámico de 0,26, uno de los mejores del segmento. Al mismo tiempo, crece en distancia entre ejes, mejorando la habitabilidad, y amplía las vías delantera y trasera para asentarse mejor sobre el asfalto. Por si fuera poco, recorta los voladizos y dibuja un nuevo perfil más cupé, aún tratándose de un 5 puertas. Aligera su peso, dependiendo de las versiones, hasta 175 kilos e incorpora por primera vez en Opel un capó activo de aluminio que, en caso de atropello a peatón, se eleva en milésimas de segundo para evitar que se golpee con las partes duras del motor. Igualmente novedoso en la marca alemana es la cámara de visión 360º que, a través de cuatro cámaras individuales –una en el Opel Eye (parte superior del parabrisas delantero), dos bajo los retrovisores exteriores y una trasera–, permite una visión cenital en la pantalla IntelliLink, de inestimable ayuda en maniobras y a baja velocidad.

El trabajo llevado a cabo por los ingenieros de la marca se traslada también al interior, donde la consola central se ha diseñado en tres franjas de control: multimedia, climatización y sistemas de asistencia, facilitando un manejo más sencillo e intuitivo, todo ello presidido por la pantalla táctil IntelliLink, que simplifica la interfaz.

Pero, vayamos por partes, porque las mejoras son muchas y merecen la pena tratarlas en profundidad. Partimos del exterior, donde el nuevo Insignia presenta una estética más dinámica y afilada. En el frontal, deja de lado los perfiles abombados de la anterior generación para estilizarse y transmitir el porte de berlina deportiva. Los faros rasgados con 16 segmentos led dan a luz al sistema adaptativo de iluminación matricial IntelliLux Led, que no deslumbra, asume la función de luces largas (ahora con iluminación activa en curvas) y sus distintos patrones de iluminación se adaptan al tráfico con mayor precisión, rapidez y eficiencia. Además, añaden en el módulo de luces cortas un nuevo led que apoya a las luces largas y alcanza los 400 metros.


La calandra hexagonal afina sus rasgos, deja mayor paso de aire y los cromados de las alas, que arrancan o terminan (según se mire) en el escudo de la marca son más finos, mientras que la zona inferior del parachoques ya no encierra el frontal –aunque sí los faros antiniebla, que se rematan en unos deflectores–, que ahora lo ocupa una rejilla de aireación en negro. La silueta, con voladizos más cortos, dibuja su musculatura en los marcados pasos de rueda y en las puertas, que en sus tiradores camuflan un botón para el acceso sin llave, y recibe su aire cupé en la línea descendente del techo. La zaga está realmente bien resuelta y en lugar de terminar en cuña, se expande hacia los pasos de rueda, transmitiendo sensación de aplomo. Mantiene el pequeño alerón sobre la quinta puerta que, al eliminar las franjas laterales que se extendían desde escudo (que hace ahora las funciones de apertura y cierre del maletero) hacia las ópticas (más rasgadas en el nuevo Insignia), la hace más liviana y limpia.

Para quienes gustan de las anécdotas, contaré que su elegante porte llama poderosamente la atención de esa gente que se gana la vida en los semáforos vendiendo pañuelos o limpiando parabrisas, verdaderos entendidos en escoger clientes con “posibles”. El caso es que llegaba con el Insignia a un semáforo, en el que se encontraban parados un par de vehículos Prémium a los que el diligente individuo se dirigía para ofrecer sus servicios. Verme, cambiar de dirección y decirme “bonito coche” fue todo uno. Pero no fue el único que así lo juzgo, porque, rodando por Madrid, varios peatones no apartaban su vista del coche mientras cruzaban e incluso más de uno, amén de algunos amigos y otros conductores, me bombardearon a preguntas sobre características, precio y equipamiento, quedando todos tan gratamente sorprendidos que me anticiparon su próxima visita al concesionario. Con ello quiero decir, además, que el Insignia se vende solo, porque su relación valor/producto es una de su mayores virtudes. Y eso es lo que se ve, porque lo que no se percibe, pero se intuye, como su comportamiento, es magistral, pero de ello hablaré más adelante.


Cuidado al detalle

Verídico lo que acabo de contar, me costó más de un claxonazo por retrasar mi salida, pues metían la cabeza para verlo por dentro. Y es que el interior está cuidadosamente terminado y emplea materiales de buena calidad y bien tratados. Es el caso, por ejemplo, de la parte superior del salpicadero, donde unos relieves labrados en plástico imitan ribetes cosidos que, en cambio, sí son reales, y en blanco para que destaquen, en las puertas, en los asientos y en el apoyabrazos.

La instrumentación no es para menos, con mandos bien ubicados en grupos lógicos y de fácil acceso. A la izquierda del volante, los de las luces y los del magnífico HUD (Head-Up-Display). No ahorro calificativos porque no es para menos y es uno de los mejores que he visto, con gráficos grandes y en color proyectados en el parabrisas para que se lean al primer vistazo sin retirar la vista de la carretera. Ofrece información de velocidad, velocidad prefijada en el limitador, control adaptativo, señales de tráfico, navegación, tacómetro y alerta de colisión frontal (ajustable en cerca, medio o lejos). A la derecha, el de arranque y parada del motor y la consola central. Entre ambos, el volante alberga en el radio izquierdo distintos pulsadores, como los del Control de Crucero Adaptativo con Frenada Automática de Emergencia (mide la distancia con el vehículo que circula delante, adapta la velocidad y frena automáticamente si es necesario), los del control/limitador de velocidad, el del volante calefactable, el del teléfono manos libres, el de órdenes por voz… mientras en el derecho sitúa los del equipo de audio y el ordenador de a bordo.


El cuadro de instrumentos, muy completo y bien legible, combina dos relojes analógicos (en uno presenta información de cuentarrevoluciones y temperatura y en el otro voltaje de la batería, temperatura de aceite y combustible) con una pantalla digital de 4,2″ que acoge el velocímetro, con un interior configurable para mostrar ordenador de a bordo, económetro, presión de neumáticos, señales de tráfico, velocidad…

La consola frontal, como dije, se divide en tres zonas. La primera es para la pantalla táctil a color de 8″ del sistema multimedia, centro neurálgico del Insignia que puede mostrar, a demanda del conductor, emisora seleccionada, navegador, imágenes de la cámara de 360º, modo de conducción elegido, Smartphone, climatizador… En su base encontramos botones de acceso directo al menú, selección de emisoras, volumen y ESP, y un poco más abajo los controles del climatizador (incluidos los de calefacción y ventilación de los asientos), que se rematan en la parte inferior, junto a la palanca de cambios, con los de modo de conducción (Tour y Sport), sistema de mantenimiento de carril, Start&Stop y Asistente Avanzado de Aparcamiento, que integra alerta de tráfico transversal trasero (detecta objetos hasta una distancia de 20 metros).

La dotación de serie es completa y no echarás nada de menos, pero para los que quieren aún más, Opel ofrece, además de elementos de personalización individuales, distintos paquetes, entre los que aconsejo el Pack Premium que, por 3.849 euros, ofrece alertas de tráfico transversal trasero, de ángulo muerto y cambio de carril, aparcamiento asistido, cámara 360º, asiento AGR para conductor y pasajero (con masaje, ajuste eléctrico y calefacción y ventilación), asientos traseros con calefacción, pedales deportivos, tapicería de cuero y volante OPC con calefacción. Si te resulta muy gravoso, el Pack Excellence Plus, por 1.732 euros, compagina alerta de tráfico transversal trasero, alerta de ángulo muerto y cambio de carril, aparcamiento asistido, cámara trasera, Head-Up Display, navegador, etc. Por supuesto, es de serie la conexión Wi-Fi 4G Opel OnStar, hasta para 7 dispositivos, que incluye Respuesta Automática en caso de Colisión y Asistente en Caso de Robo del Vehículo, entre otros.


Amplitud y confort

Una vez en el interior y ajustado, si es preciso, el apoyo lateral del asiento, disfrutas de su amplitud, ergonomía y confort. Tienes dos huecos portaobjetos con tapa delante y detrás del cambio, además de un cofre en la consola central para dejar diversos enseres y cargar el móvil de forma inalámbrica. La guantera no es muy grande, pero caben la documentación y un chaleco de seguridad. La palanca de cambios está muy a mano, lo mismo que toda la instrumentación, que la encuentras muy bien agrupada para que su empleo sea muy intuitivo. Me fascina la excelente lectura que proyecta el HUD sobre el parabrisas, con grafías grandes, a color y bien iluminadas, para que no tengas que retirar la vista de la carretera, y sus posibilidades de configuración. También el cuadro de instrumentos, con mucha información y una pantalla central a color en el que, incluso, puedes ver las órdenes del navegador.

La amplitud trasera es igualmente destacable, con espacio holgado para piernas, caderas, hombros y en altura, de manera que pueden viajar cómodamente tres adultos. Cuenta con salidas de aire (sin regulación de temperatura), dos tomas USB y las plazas laterales pueden disponer de calefacción, mientras que la central puede transformarse en apoyabrazos. Los asientos se abaten asimétricamente (40:60), bien desde un dispositivo situado en el respaldo, bien desde unos botones en el maletero que los pliega eléctricamente. Pero ahí no queda el asunto, porque puedes escoger los asientos a abatir, ya que la porción mayor (60) puede habilitar un solo asiento o dos, ya que la central puede quedar abajo, sentando a cada pasajero en un extremo y liberando el centro para objetos largos. Una modularidad que se refuerza con la correcta capacidad del maletero, 490 litros (pierde 40 litros respecto a su predecesor) y 1.450 litros de volumen máximo, que deja una base de carga prácticamente plana; con sus formas regulares, con los ganchos y asideros para bolsas que incorpora y con la amplitud de la boca de entrada del equipaje, que facilita la carga y descarga del Insignia Grand Sport.


Excelencia al volante

Quienes consideren que todo lo anterior no es suficiente para clasificar de Prémium al Insignia Grand Sport, su agrado de conducción y comportamiento acabará de convencerlos. Es subirte a nuestra versión de pruebas, que contaba con todos los opcionales reseñados, y ajustarse automáticamente el asiento a las medidas que hayas seleccionado. Sólo resta apretar el botón de arranque e iniciar la marcha. Antes, has podido escoger entre la conducción Normal, Tour o Sport que ofrece la suspensión adaptativa FlexRide (opcional, 866 euros). La primera es por defecto, mientras que las otras dos las seleccionas desde los botones situados junto al cambio. Y la diferencia entre ellas es notable, endureciendo la suspensión, incrementado la asistencia y rapidez de la dirección y proporcionando una respuesta inmediata del motor al acelerador, en el caso del modo Sport. Bajo el capó, hay un motor lo suficientemente potente, elástico y silencioso para que disfrutes de buenas prestaciones, bajo consumo y un placer de conducción exquisito. Eroga 136 CV y dispone de 32,6 mkg de par máximo desde 2.000 vueltas, aunque responde amablemente desde apenas 1.600 rpm. Y es desde ese régimen de giro hasta las 4.000 vueltas donde mejor opera, apoyando por una caja de cambios de 6 marchas con unos desarrollos que ponderan inteligentemente prestaciones y eficiencia. Acelera de 0 a 100 km/h en 10,5 segundos y alcanza 211 km/h, con una suavidad de marcha especialmente destacable. Tan reseñable como su bajo consumo, 4,3 l/100 km, que puede incluso mejorarse, como Manuel García-Albertos, del departamento de Flotas de Opel España, y yo mismo hicimos en el ALD Ecomotion Tour, donde lo redujimos el 11,24%. No quiero decir que haya que apurar hasta este extremo, pero sí que el gasto medio oficial es muy fiable. De hecho, durante la prueba, haciendo una conducción muy dinámica y sin tener muy en cuenta los parámetros de la eficiencia, el consumo medio ha sido de 4,7 l/100 km, lo que le capacita para realizar 1.319 km, el mejor entre las berlinas turbodiésel de potencia similar.

Al volante, el primer apoyo lo recibimos nada más poner el Insignia en marcha, cuando las 4 cámaras de visión 360º construyen una imagen cenital, al mismo tiempo que la cámara trasera nos muestra lo que sucede tras el coche y los sensores sonoros nos informan de si nos acercamos a algún objeto. De esta forma, es prácticamente imposible tener el más ligero roce, lo que deberían tener en cuenta las aseguradoras a la hora de suscribir la póliza. Con un correcto encapsulado del motor y una inestimable insonorización de pasos de rueda y habitáculo, salgo a recorrer la ciudad sin que rumorosidad alguna moleste. Sus dimensiones, 4.897 mm de longitud y 1.863 mm de anchura, no impiden que se mueva ágilmente por calles estrechas, asistido por una dirección suave, precisa y que transmite lo que sucede bajo las ruedas. El sistema Start&Stop es rápido de funcionamiento y apenas se nota su puesta en marcha, además de detenerse poco antes de la frenada completa. Tras soltar el freno y pisar el embrague, el arranque se produce de inmediato, invitándote a ganar esas décimas de combustible que contribuyen a un gasto urbano de 5,1 l/100 km. Y para la tediosa maniobra de aparcar, el aparcamiento asistido se encarga de medir el hueco y mover el volante para realizar la maniobra de una sola vez y sin esfuerzo.


Por autopista y autovía, la suspensión trabaja a favor del confort y de la estabilidad, de forma que el placer de marcha es muy elevado, sin que haya molestas reacciones de muelles y amortiguadores en carreteras “machacadas”. En tales condiciones, el agrado de marcha y la seguridad aumenta considerablemente con asistencias tales como el mantenimiento de carril, el testigo de vehículos en los ángulos muertos o con el control adaptativo de velocidad. El primero, con una ligera fuerza sobre el volante, avisa y corrige la trayectoria; el segundo, te alerta mediante una señal luminosa en los retrovisores sobre otros posible vehículos que se aproximan por ambos lados y, si quieres adelantar, parpadea intermitentemente si tienes un vehículo al costado; el tercero te proporciona tanto relax al volante como la ventilación y masaje del asiento AGR, porque frena o acelera para mantener la distancia de seguridad prefijada con el vehículo que te precede y, una vez desaparecido el obstáculo, vuelve a la velocidad marcada en el control de crucero. En carreteras secundarias, el par motor y los bien adaptados desarrollos del cambio facilitan los adelantamientos, dotando de empuje suficiente a la mecánica para que la maniobra se lleve a cabo con rapidez.

Y si circulas por carreteras de montaña, no echarás de menos fuerza en las subidas, mientras que en curvas cerradas te hará sentir como un piloto, con apoyos contundentes, ausencia de balanceos y un eje trasero que no sólo sigue con nobleza al delantero, sino que además lo apoya y colabora a redondear el viraje. Su comportamiento dinámico, en conjunto, es de matrícula de honor y te invitará a disfrutar una y otra vez de su manejo. Y si la cosa se desmadra, raro a no ser que vayas muy pasado, los controles de estabilidad y tracción te “invitan” a seguir el camino correcto cortando par de las ruedas que pierden agarre. Los frenos, eficaces y dosificables al pedal, detienen el Insignia en poco metros y no presentan signos de fatiga en uso intenso.

Con un precio de 32.840 euros, el Insignia Grand Sport ofrece, sin duda, una relación valor/producto entre las mejores de su categoría. Pero si sumamos su amplia dotación de serie, su gran habitabilidad, una seguridad amparada por 5 estrellas EuoNCAP y un brillante comportamiento dinámico, diría que nos encontramos ante una de las mejores berlinas del mundo, comparable a cualquier otra del segmento Prémium y formidable tanto para flotas como para uso particular. Muy recomendable, concluyo.

Juan Luis Franco

FICHA TÉCNICA

Datos del fabricante

MOTOR

  • Disposición: Delantero transversal
  • Nº cilindros: 4, en línea
  • Cilindrada (c.c.): 1.598
  • Nº válvulas por cilindro: 4
  • Alimentación: Inyección directa por conducto común, admisión variable, turbo de geometría variable e intercooler
  • Potencia máxima/rpm: 136 CV/3.500-4.000
  • Par máximo/rpm: 32,6 mkg/2.000-2.250

TRANSMISIÓN, DIRECCIÓN Y FRENOS

  • Tracción: Delantera
  • Caja de cambios: Manual, 6 marchas
  • Dirección: Cremallera asistida eléctrica
  • Diámetro de giro: 11,74 metros
  • Frenos delanteros: Discos ventilados
  • Frenos traseros: Discos

SUSPENSIÓN

  • Delantera: Independiente, tipo McPherson, muelles helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Trasera: Independiente multibrazo, muelles helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Neumáticos: 215/55 R17

PESOS Y MEDIDAS

  • Peso en orden de marcha: 1.503 kilos
  • Long./Anch./Altura: 4.897/1.863/1.455 mm
  • Capacidad depósito: 62 litros
  • Capacidad del maletero (mín./máx.): 490/1.450 litros

PRESTACIONES Y CONSUMOS

  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 10,5 seg.
  • Velocidad máxima: 211 km/h
  • Consumo urbano: 5,1 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 3,9 l/100 km
  • Consumo medio: 4,3 l/100 km

EURONCAP: 5 estrellas (2017)