Mini Cooper S E Countryman ALL4

¡Electrizante!

Mini desembarca en el segmento de los híbridos enchufables con el Cooper S E Countryman ALL4, todocamino que conjuga tecnología, diseño, equipamiento, tracción a las cuatro ruedas y motor híbrido de 224 CV, que ofrece brillantes prestaciones, bajo consumo y máximo respeto al medio ambiente. Electrizante y exclusivo, resuelve con acierto además el difícil compromiso entre valor y precio.

Los Mini son siempre un capricho, pero con el Cooper S E Countryman ALL4 la marca británica, propiedad de BMW, lo ha bordado en calidad, precio y tecnología, entre otros aspectos. La primera es una constante de Mini, con plásticos y ajustes de primera clase, perceptibles a los sentidos nada más subir al coche. El salpicadero está recubierto con esponjoso plástico negro, agradables a la vista y al tacto, en el que lo diferentes elementos se integran con precisión. Contrasta la instrumentación circular con las salidas de aire rectangulares perfiladas de aluminio, y llama especialmente la atención la pantalla central, núcleo de información de la mayoría de sistemas del coche y del sistema de infoentretenimiento, que a través de códigos de color en la circunferencia externa avisa sobre eficiencia, nivel de audio…


El ajuste entre la parte superior del salpicadero y el panel frontal de color dorado, en el que se insertan los mandos del climatizador, es sobresaliente. Misma calificación recibe la botonera, vistosa y de fácil acceso, aunque cuesta un poco acostumbrarse a la misma. De hecho, en más de una ocasión quise cambiar el eDrive y apague el motor y lo mismo me sucedió con la pantalla del HUD, que tiene un poco de retardo en emerger y mi impaciencia me llevaba a pulsar de nuevo, lo cual provocaba que no se moviese. En este sentido, no me termina de convencer la ubicación de los mandos, pues los encuentras desperdigados en la pantalla táctil, en las consolas central y frontal, en el volante y en el salpicadero, lo cual acaba siendo un poco lioso. También eché en falta un cuentarrevoluciones, pues el cuadro de instrumentos alberga el velocímetro, con alertas y avisos de distinta índole y la pantalla digital del ordenador de a bordo, y un indicador analógico de potencia que, mediante aguja, señala la puesta en marcha del coche (Ready), si está cargando (Charge) y el nivel de energía empleada en conducción eléctrica (Power), lo que ayuda a dosificar el pie sobre el acelerador y evitar la puesta en marcha del motor de gasolina, a la vez que previene sobre la energía restante. Adosado al otro del velocímetro se ubica el nivel del depósito de carburante, que con 36 litros me parece demasiado ajustado para un coche que ha consumido durante la prueba 7,4 l/100 km; es decir, su autonomía es inferior a 500 km. A esa autonomía hay que sumar los 40 km que oficialmente puede recorrer el Countryman sólo impulsado por electricidad, pero que en realidad son entre 25 y 30 km. Eso sí, el nivel de batería se recupera, además de recargándolo en el Wallbox (dos horas y cuarto a 16 amperios) o en enchufe doméstico (tres horas y cuarto), en marcha con el motor de gasolina y con la energía procedente de la frenada. Durante la prueba, con el nivel de la batería al 10%, en poco más de 60 km recuperó hasta el 70%, incrementado la autonomía eléctrica en 19 km, según el ordenador de a bordo. En este sentido, señalar que dicho nivel no es real y depende de la orografía y de la presión que ejerzas sobre el acelerador. En mi caso, al entrar de nuevo en la ciudad, forcé el uso en eléctrico y, tratando con mimo el acelerador, recorrí más de 10 km y el indicador señalaba que aún quedaban 17 km. Dicho de otra forma, si usamos con lógica este híbrido y vivimos y trabajos en la ciudad, es más que posible que podamos circular casi siempre en eléctrico, lo que supone un importante ahorro en movilidad.


Facilidad de uso

Mini ha recurrido a las sinergias de BMW, concretamente al 225xe iPerformance Active Tourer, para desarrollar el Countryman híbrido enchufable. De hecho, utiliza el mismo sistema híbrido, que combina un motor de tres cilindros de gasolina 1.5 turbo, que eroga 136 CV, y un eléctrico síncrono de 88 CV, lo que da una potencia conjunta de 224 CV y 39,3 mkg de par máximo, de los que 16,8 mkg (procedentes del motor eléctrico) están disponibles desde la puesta en marcha. La mecánica 1.5 TwinPower Turbo, situada bajo el capó, pasa la potencia a las ruedas delanteras a través de una caja de cambios automática-secuencial Steptronic de 6 marchas, mientras que el eléctrico, alojado detrás, lo hace al eje posterior mediante una transmisión de una sola velocidad en dos etapas, construyendo un sistema de tracción a las cuatro ruedas que proporciona una dinámica ágil y estable sobre asfalto y excelente agarre en nieve y pista.

El control de conducción inteligente se encarga de activar uno u otro motor, o los dos a la vez, a demanda del conductor y de forma muy sencilla. Para ello, basta seleccionar en el botón eDrive entre tres opciones: Save (el motor de combustión es el encargado de animar al Countryman y la batería se reserva), Auto eDrive (el sistema gestiona el uso de ambos motores) y Max eDrive (impulsión eléctrica, con potencia y velocidad reducidas). Llegados a este punto, varios aspectos a considerar. Primero, en cualquier momento puede pasarse de una a otra opción. Segundo, el arranque se produce siempre en eléctrico, lo que añade un plus de silencio y suavidad de marcha al inicio. Tercero, si el acumulador dispone de suficiente carga, podremos rodar hasta 80 km/h de velocidad máxima en Auto eDrive o hasta los 125 km/h en Max eDrive, siempre con tracción posterior. Y cuarto, superados los 125 km/h, el sistema se encarga de arrancar el motor de gasolina y, según sea necesario, transmitir la tracción delante o a las cuatro ruedas.

El Mini Countryman, además, ofrece tres modos de conducción seleccionables desde la base de la palanca de cambios: Sport o dinámico, Normal o reglaje equilibrado y Green o eficiente.

Estéticamente, el Mini híbrido enchufable apenas cambia exteriormente respecto a sus hermanos de gama, salvo por las insignias “E” en la parrilla, en las aletas (tras la situada del lado del conductor se encuentra el conector Mennekes) y en la zaga y el logo “S” en amarillo, en lugar de rojo. Más notables son las modificaciones interiores, donde el tacómetro se sustituye por el testigo/medidor de potencia eléctrica, los asientos traseros no disponen de ajuste longitudinal y están 30 mm más elevados y el maletero, bajo el que se aloja acumulador y el motor eléctrico, pierde 45 litros de volumen y pasa de 450 a 405 litros. Por lo demás, la amplitud permanece inalterada, con dos amplias plazas delanteras y tres posteriores justas en anchura, pero suficientes para dos adultos y un niño. Los respaldos de estos asientos pueden ajustarse en inclinación y abatirse en tres partes (40:20:40), ampliando la capacidad hasta los 1.275 litros. Un maletero, por cierto, muy práctico y utilizable gracias a sus formas regulares, al umbral de carga a ras del piso, a los anclajes en sus paredes y a la amplia boca de entrada del equipaje. Tampoco hay significativas diferencias en cuanto a equipamiento y su dotación es bastante completa, aunque se echan de menos algunos asistentes de conducción, como el de testigo de vehículo en ángulo muerto o el de mantenimiento de carril, que son de serie en modelos de inferior categoría. Entre las opciones, nuestra versión incorpora el HUD (Head Up Display), en el que se visualiza velocidad, límites de velocidad, control de crucero y navegador, aunque la proyección no se realiza sobre el parabrisas, sino sobre una pequeña pantalla de plástico en la que la información queda a la altura del capó, lo que obliga a bajar la mirada para consultarla. En materia de seguridad, sobresaliente para el Mini Countryman, que obtuvo la máxima calificación EuroNCAP el año pasado.


Placer al volante

Como he dicho, el Countryman siempre arranca en eléctrico y, si dispone de poca carga, enseguida se pone en marcha el motor de gasolina. Con el nivel de batería a tope, sitúo el eDrive en posición Max eDrive y recorro los primeros kilómetros por ciudad en eléctrico. Su salida desde parado es fulgurante y sólo la rumorosidad de los neumáticos, tampoco muy elevada, rompe el silencio de marcha. Voy a la redacción, a una rueda de prensa, a una entrevista, hago las compras del día y, después de hacer más de 20 km, la batería todavía dispone de más de 15 km de autonomía. He llevado un ritmo normal, en torno a 30-50 km/h y no he gastado ni una gota de gasolina. Vuelvo a casa y el nivel indica 6 km hasta que se agote. Tengo que volver a salir y con terreno llano y ligeros descensos, recupera un par de kilómetros. A la vuelta, las subidas acaban con ellos y el motor de gasolina se pone en marcha automáticamente. Indica un consumo medio de 7,7 l/100 km, pero mientras rueda, recarga el acumulador y a la llegada ya tengo a disposición un par de kilómetros con cero emisiones. He estado todo el día de un lado a otro de la ciudad y el gasto de combustible no ha llegado a los 2 euros, mucho más barato que el transporte público. Lo pongo a recargar para el día siguiente. Dos puntos importantes, la agilidad del Mini para callejear es sensacional, con una dirección de buena asistencia y unas suspensiones que tiran a duras, pero sin llegar a la sensación de kart de algunos de sus hermanos de gama. Y dos, al aparcar en zona verde y azul de ORA tiene una bonificación de 50%, lo que anima a utilizarlo. A estos dos puntos podríamos añadir un tercero, las emisiones contaminantes han sido ínfimas -Mini declara 49 g/km de CO2-, lo traslada una imagen de concienciación ecológica y moderna del conductor y de la empresa, si se trata de un vehículo de flota.

Con las baterías a tope, tras la recarga nocturna, me pongo de nuevo al volante, todo un placer, y salgo a carreteras abiertas. Hasta llegar a ellas, la propulsión ha sido totalmente eléctrica y a buen ritmo, sin sobrepasar los 125 km/h que ponen en marcha el motor de combustión. El nivel, lógicamente, ha bajado más deprisa que el día anterior, también la velocidad ha sido muy superior y, a una media de 90 km/h, me quedan apenas 10 km de autonomía. La reservo situando el eDrive en Save y el motor de gasolina se pone en funcionamiento. Sus 136 CV dan para mucho y puedes mantener ritmos legales (y no tanto) con enorme soltura. Adelanta en un abrir y cerrar de ojos, gracias a sus 22,4 mkg de par desde muy bajas vueltas y a la excelente compenetración con el cambio Steptronic, que cambia con suavidad y sin que apenas te enteres. Muelles y amortiguadores amarran con fuerza al coche al asfalto y en curvas rápidas no se deja sentir el más mínimo balanceo, mientras que la dirección transmite fielmente lo que sucede bajo las ruedas. Corren los kilómetros y el gasto medio es de 5,6 l/100 km, siempre a velocidad legal y tratando con suavidad el acelerador. El silencio y confort de marcha es admirable, lo que añade un plus de tranquilidad y seguridad.


La carretera se retuerce y la progresividad del motor, unido al calibrado funcionamiento del cambio, ponen presteza y dinamismo en la virada carretera, sobre la que el Countryman pisa muy estable y natural, siguiendo con precisión las órdenes al volante. Las suspensiones camuflan los baches y amarran las inercias en curvas, de manera que enlaza viraje tras viraje con aplomo, bien apoyado y con un eje trasero que copia la trayectoria del delantero. Sobresaliente en comportamiento dinámico, más aún si tenemos en cuenta que el control de estabilidad es poco intrusivo y los frenos atacan con contundencia las frenadas, bien dosificados desde el pedal y sin el más ligero síntoma de fatiga durante la prueba. Eso sí, el consumo, llevando el motor al alto régimen, ha subido por encima de los 8,7 l/100 km, pero en su defensa hay que decir que ha ido recargando la batería, tanto en retención como en frenada, y el nivel ha subido por encima del 70%. Entro de nuevo en la ciudad y fuerzo a conducción eléctrica. Se hace el silencio y la suavidad de marcha, el consumo nulo y las emisiones cero dominan sobre cualquier otra consideración.

Tras la prueba, sólo puedo decir que me ha gustado mucho el Mini Cooper S E Countryman ALL4. Mis razones son objetivas y no responden a ningún tipo de “pasión” de marca, sino a su excelente comportamiento dinámico, a su contrastada fiabilidad y seguridad (en superficies deslizantes la tracción total ALL4 funciona de maravilla) y a una versatilidad de uso superior, que te permite hacer largos viajes cómodamente, disfrutar de su deportividad en carreteras de curvas y, sobre todo, rodar por la ciudad con gasto y emisiones cero y encerrado en una burbuja de silencio y suavidad. Por si fuera poco, su precio, con un amplio equipamiento, una calidad innegable y un atractivo diseño, es de 35.600 euros, ligeramente superior al de otro estupendo coche y rival, el Kia Niro, si bien el Countryman suma tracción a las cuatro ruedas y mucha más potencia, tanta como 83 CV más.

Juan Luis Franco

FICHA TÉCNICA

Datos del fabricante

MOTOR GASOLINA

  • Disposición: Delantero transversal
  • Nº cilindros: 3, en línea
  • Cilindrada (c.c.): 1.499
  • Nº válvulas por cilindro: 4
  • Alimentación: Inyección directa de gasolina, turbo e intercooler
  • Potencia máxima/rpm: 136 CV/4.400
  • Par máximo/rpm: 22,4 mkg/1.250-4.300

MOTOR ELÉCTRICO

  • Disposición: Trasero transversal
  • Potencia máxima/rpm: 88 CV/4.000
  • Par máximo/rpm: 16,8 mkg/ hasta 3.000

GASOLINA + ELÉCTRICO

  • Potencia máxima: 224 CV
  • Par máximo: 39,3 mkg

BATERÍA

  • Disposición: Central trasera
  • Tipo: Iones de litio
  • Capacidad: 7,6 kWh
  • Tiempo de recarga: 2,15 horas a 16A/230V-3,15 horas enchufe doméstico

TRANSMISIÓN, DIRECCIÓN Y FRENOS

  • Propulsión: Total
  • Caja de cambios: Automática Steptronic, 6 marchas
  • Dirección: Asistida eléctrica EPS
  • Diámetro de giro: 11,2 metros
  • Frenos delanteros: Discos ventilados
  • Frenos traseros: Discos

SUSPENSIÓN

  • Delantera: Independiente, tipo McPherson, resorte helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Trasera: Independiente multibrazo, resortes helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Neumáticos: 225/45 R19

PESOS Y MEDIDAS

  • Peso en orden de marcha: 1.735 kilos
  • Long./Anch./Altura: 4.299 /1.822/1.559 mm
  • Capacidad depósito: 36 litros
  • Capacidad del maletero (mín.(máx.): 405/1.275 litros

PRESTACIONES Y CONSUMOS

  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 6,8 seg.
  • Velocidad máxima: 198 km/h
  • Consumo medio: 2,3 l/100 km

EURONCAP: 5 estrellas (2017)