Jaguar XF R-Sport 25t automático

Lord Jaguar

Jaguar ha desarrollado una segunda generación del XF cargada de atributos positivos que le hacen ser objeto de deseo, desde su atractivo diseño hasta la deportividad y elegancia que porta y que, en el caso del XF R-Sport 25t automático, se traslada a la conducción, con un comportamiento extraordinario y una calidad de rodadura sublime. Lord Jaguar equilibra distinción, potencia, tecnología y seguridad para quienes priorizan placer de conducción y confort de marcha.


Cuando estaba a punto de zozobrar su barco, el oficial de la marina James Burke, junto a la tripulación, lo abandona a su suerte en medio de una tormenta, cargado con todos los pasajeros. El navío resiste y los pasajeros se salvan, rescatados por otro barco. Burke es juzgado y condenado, pero logra huir a Sumatra, donde abandera la lucha de los nativos oprimidos contra unos criminales europeos. Lord Jim es una novela de Joseph Conrad que guarda cierto paralelismo con nuestro protagonista, cuya marca fue vendida por 2.000 millones de dólares en 2008 a Tata Motors, quien ha sabido relanzarla a base de calidad, tecnología y diseño para devolverla al lugar de prestigio que merece.

La segunda generación de XF entusiasma. Sin perder los rasgos clásicos de otros modelos de la marca británica, integra las mejores, y modernas, virtudes de las berlinas más punteras para situarse como una alternativa real y muy válida a coches como el Audi A6, BMW Serie 5. Mercedes Clase E o Volvo S90. Comenzando por una estética que en absoluto te dejará indiferente y que transmite deportividad en el frontal, con la enorme calandra, los faros rasgados y el nervado capó, todo ello presidido por el logo de la marca. La elegante silueta se caracteriza por el extenso vano motor, por los marcados pasos de rueda y por la línea descendente desde el pilar central hacia la zaga, mientras que ésta, rematada en un discreto alerón sobre el portón trasero, recibe la identidad de marca en el logo, las grandes ópticas y las dos salidas de escape. En conjunto, la imagen es la de un coche poderoso y moderno, que no renuncia a ese aire retro que armoniza pasado, presente y futuro.


La cosa cambia en el interior, compendio de tecnología, calidad de materiales y ajustes, diseño y habitabilidad. Sin duda, atrae por su seductor estilo, pero conquista por su gran clase, que irradia clasicismo e innovación. No sabría muy bien cómo definirlo, pero el habitáculo del XF no pierde en absoluto esa atmósfera señorial que siempre ha caracterizado a Jaguar, esa flema británica calmada y que infunde sosiego al volante. La excelente posición de conducción, la lógica agrupación de los mandos, que están donde esperas encontrarlos, la correcta disposición de los huecos portaobjetos, la amplitud y la sencillez de líneas realzan el contrapunto que esgrime la pantalla TFT de 12,3″ del cuadro de instrumentos digital o de la pantalla central táctil a color de 10,2″ del InControl Touch Pro, desde la que se manejan la mayoría de sistemas del coche. Llaman la atención aspectos como la ruleta del cambio, que emerge al arrancar, invitándote a seleccionar la posición que desees; o las salidas laterales de aire, que escamoteadas tras el panel frontal del salpicadero, aparecen automáticamente al activar el climatizador. Otras sorprenden porque no las esperas ni allí ni así. Es el caso del regulador en altura y profundidad del volante, un mando grande en la caña de la dirección que hay que girar para situarlo a tu gusto. No digo que no sea práctico y fácil de usar, pero parece un añadido que te deja pelín perplejo, más que nada porque esperas encontrar uno eléctrico en una berlina de esta categoría o, al menos, oculto bajo el volante.

Tecnológico y personalizable

Regulas eléctricamente el asiento y manualmente el volante para, en apenas un instante, adaptarte cómodamente al puesto de conducción. Las plazas son holgadas, ergonómicas y sujetan bien el cuerpo. Su mullido duro te permitirá hacer tantos kilómetros como quieras sin hundirte y sin que el cansancio haga mella, gracias a una posición erguida que facilita una buena visibilidad hacia cualquier dirección, que se ve reforzada por el sistema de monitorización de ángulo muerto y sensor de aproximación de vehículo (opcional), que te avisa cuando se aproxima un coche mediante alerta en el retrovisor.


El volante multifunción alberga en sus radios hasta 13 botones desde los que manejas el equipo de audio, las órdenes por voz, el teléfono manos libres, el ordenador de a bordo o el control/limitador de velocidad. También, en la parte posterior, las levas del cambio, grandes para que sea mucho más sencillo su manejo. El cuadro de instrumentos digital presenta una primera pantalla para alertas del vehículo e indicaciones del navegador (impresionantes sus buenos gráficos y calidad); en el centro, el velocímetro, con aguja y dígito, para que al primer golpe de vista sepas a qué velocidad vas, y a la derecha el cuentarrevoluciones, que también indica combustible, temperatura y posición del cambio. Para no tener que retirar la vista de la carretera, el HUD (Head Up Display) proyecta sobre el parabrisas la velocidad y las indicaciones del navegador. Dicho de otra forma, toda la información importante la tienes delante de los ojos, por lo que sólo tienes que centrarte en conducir. A la izquierda del volante encuentras los pulsadores que activan el sistema de cambio involuntario de carril, el de apertura del maletero y la intensidad del cuadro.

La consola frontal arranca con dos salidas de aire y, justo por debajo, la enorme pantalla del sistema multimedia, con mandos táctiles para que su utilización sea más rápida e intuitiva y con datos de radio seleccionada, ajustes del vehículo, climatización, smartphone, ayuda al aparcamiento, navegador… Esta pantalla está dividida en dos partes para recibir doble información de forma independiente. A continuación siguen los mandos del climatizador, luces de emergencia y el botón de arranque.


La consola central se inicia con un hueco portaobjetos en el que puedes dejar sin problemas el móvil, al que siguen la ruleta del cambio y los mandos del arranque y parada automático, los modos de conducción (Dynamic, Normal, Eco y asfalto deslizante) y el ESP. Antes del espacioso reposabrazos central, que alberga una toma de 12V, conexiones HDMI, lector de tarjetas y dos puertos USB, se ubica el freno de mano eléctrico, el activador del control de velocidad y un hueco portalatas con cortinilla deslizable.

Detrás homologa tres plazas, con espacio correcto para piernas, caderas y altura, pero por ergonomía viajarán mucho más a gusto dos, ya que el asiento central, recorrido por el túnel de la transmisión, es más duro e incómodo (transformable en apoyabrazos y con dos portalatas). Cuentan con dos salidas de aire, un pequeño hueco portaobjetos y dos tomas de 12V. En general, el equipamiento de serie del XF con acabado R-Sport es bastante completo y puede personalizarse con multitud de opciones.

En cuanto al precio, el Jaguar XF R-Sport 25t automático parte de 57.760 euros. Entre sus principales rivales, el BMW 530i arranca en 56.400, el Mercedes E300 en 57.000 y el Volvo S90, en 56.702 euros. Igualadas las dotaciones, el Jaguar XF es el segundo más barato (75.360 euros), sólo por detrás del sueco (65.527 euros), mientras que los alemanes cuestan un poco más (BMW, 78.350 y Mercedes, 75.835 euros).

Agarre felino

Arrancas y, mientras emerge el selector del cambio, escuchas el deportivo sonido del motor, anticipándote que bajo el pie derecho tienes 250 CV a tu disposición. No te llames a equívocos, a pesar de su nomenclatura 25t, se trata de una mecánica gasolina de inyección directa de 2,0 litros y turbo. ¡Pero qué motor! De la gama Ingenium y fabricado en aluminio conjuga a la perfección con el cambio automático de 8 velocidades para ofrecer unas magníficas prestaciones en toda la gama de revoluciones desde apenas 1.200 rpm, donde ya eroga los 37,2 mkg de par máximo, hasta superadas las 5.500 vueltas, donde ofrece la máxima potencia, que las transmite a las ruedas traseras con un agarre felino. Acelera de 0 a 100 km/h en 6,6 segundos y alcanza los 244 km/h, ¿para qué más, verdad? El matrimonio entre uno y otro es sumamente dulce y eficaz, sin tirones para tratarse de un turbo, y con una progresividad increíble. Eso sí, agárrate al volante si quieres salir como una flecha, porque te dejará pegado al asiento y sentirás todo su poderío.


En ciudad, a pesar de sus dimensiones, transita ágil arropado por su buena visibilidad, por una dirección suave y precisa y por un grupo propulsor dócil que trabaja a bajas vueltas en busca de un consumo comedido, siempre que tratemos con suavidad el acelerador. A pesar de todo, tengamos en cuenta que son 250 CV y, aunque su plataforma modular (derivada de la del XE) está realizada en aluminio y contiene el peso en 1.635 kilos y el sistema de arranque y parada del motor funciona correctamente, su gasto oficial se eleva a los 8,4 l/100 km, que durante la prueba fue de 10,2 l/100 km. Eso sí, si queremos ser los primeros en la salida desde parado, el XF responde con contundencia y si hundes el pie derecho sobre el pedal, prepárate, porque no habrá quien te pille. Las ayudas a la conducción, como el detector de vehículos en ángulo muerto o los sensores de aparcamiento, cumplen perfectamente su misión, mientras que el sistema de mantenimiento de carril es demasiado sutil (apenas una vibración, que a veces ni se nota y no corrige la trayectoria, y una alerta visual poco visible), por lo que conviene estar muy pendiente.

Por autovías y autopistas, recomiendo seguir utilizando el modo Eco frente al Normal o el Dynamic, porque aliviará algo el gasto (el cambio escoge la marcha más eficiente) sin perder prestaciones. Además, si quieres adelantar rápidamente, pisas a fondo el acelerador y tienes toda la potencia a disposición. Dependiendo del modo elegido: Dynamic, Normal o Eco, la dureza de la asistencia a la dirección varía, el cambio apura más o menos las marchas y la respuesta del acelerador es más rápida o lenta, además de modificar la dureza de la suspensión (en caso de contar con suspensión activa) y el funcionamiento del climatizador. La cuarta opción, la de asfalto deslizante, se reserva exclusivamente para no perder tracción al arrancar sobre superficies delicadas.

En general, el confort de marcha por este tipo de vías es sobresaliente, con una agarre extraordinario al asfalto, un empuje progresivo y unas suspensiones que filtran perfectamente los baches de la carretera y apenas tienen contemplaciones con el balanceo. La dirección copia las órdenes del conductor al volante, pero transmite correctamente lo que sucede bajo las ruedas y la rumorosidad, tanto de motor como de ruedas, ni se siente.


Si te quieres divertir y sacar la quintaesencia del XF, las carreteras plagadas de curvas darán gusto a tus deseos. En dichos trazados se nota con mayor intensidad el buen comportamiento dinámico del coche, con unas suspensiones bien taradas que lo pegan con fuerza al asfalto en curvas cerradas y con una exquisita precisión al enlazar viraje tras viraje; eso sí, las inercias se dejan notar en balanceos más o menos intensos. Con el cambio en posición S y utilizando las levas, engranas marchas cuando quieres, de manera que puedes entrar cargado de fuerza y salir con mayor agarre a toque de acelerador. En este sentido, hay que ser cuidadoso, porque si el cambio está en Normal, cambiará el solo para preservar el motor. Para que su manejo sea totalmente manual, seleccionas Dynamic y ya puedes apurar hasta el límite, porque las transiciones se realizarán cuando decidas. Y todo ello, inundado con una deportiva sinfonía del motor que te hará disfrutar aún más. Si entras muy apurado, el ESP, que no es demasiado intrusivo, cortará par y devolverá al XF a la trayectoria correcta, pero ten en cuenta que no hace milagros. Durante la prueba, los frenos mostraron una buena dosificación al pedal, proporcionaron distancias cortas de parada y no perdieron eficacia por calentamiento.

Concluido el examen, realizamos el recorrido para medir el consumo, que se alejó un tanto de los 6,8 l/100 km que homologa la marca y se nos fue, siendo cuidadosos con el acelerador, hasta los 9,5 l/100 km.

De mirada felina y porte elegante, el Jaguar XF R-Sport 25t automático compite de tú a tú con sus principales rivales, porque su precio, a igualdad de equipamiento, es muy atractivo; rezuma calidad, brillan motor y cambio y su comportamiento dinámico es sobresaliente. Todo un lord inglés que transmite la serenidad, seguridad y confort de una berlina prémium con la que distinguirse y marcar diferencias.

Juan Luis Franco

FICHA TÉCNICA

Datos del fabricante

MOTOR

  • Disposición: Delantero longitudinal
  • Nº cilindros: 4, en línea
  • Cilindrada (c.c.): 2.000
  • Nº válvulas por cilindro: 4
  • Alimentación: Inyección directa de gasolina, turbo e intercooler
  • Potencia máxima/rpm: 250 CV/5.500
  • Par máximo/rpm: 37,2 mkg/1.200-4.500

TRANSMISIÓN, DIRECCIÓN Y FRENOS

  • Propulsión: Trasera
  • Caja de cambios: Automática, 8 marchas
  • Dirección: Cremallera eléctrica variable
  • Diámetro de giro: 11,6 metros
  • Frenos delanteros: Discos ventilados
  • Frenos traseros: Discos

SUSPENSIÓN

  • Delantera: Independiente, tipo McPherson, muelles helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Trasera: Independiente Multilink, muelles helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Neumáticos: 245/45 R18

PESOS Y MEDIDAS

  • Peso en orden de marcha: 1.635 kilos
  • Long./Anch./Altura: 4.954/1.880/1.457 mm
  • Capacidad depósito: 74 litros
  • Capacidad del maletero: 540 litros

PRESTACIONES Y CONSUMOS

  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 6,6 seg.
  • Velocidad máxima: 244 km/h
  • Consumo urbano: 8,4 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 5,8 l/100 km
  • Consumo medio: 6,8 l/100 km

EURONCAP: 5 estrellas (2015)