Ford Fiesta Titanium 1.0 EcoBoost 125 CV S&S 5P

El compacto más avanzado del mundo

Asegura Ford que el nuevo Fiesta es el compacto más avanzado tecnológicamente del mundo. Desde luego, con las ayudas a la conducción que incorpora, las mejoras en el chasis y el fantástico motor 1.0 Ecoboost tiene argumentos para serlo. A día de hoy, después de una semana de pruebas, puedo decir que, si no lo es, al menos marca la referencia a seguir a todos sus rivales.

Si llego a entrar con los ojos cerrados al nuevo Fiesta, hubiese creído estar en un coche de categoría superior. Al primer vistazo, me impresionó la excelente nitidez de la pantalla de 8″, la sencillez de la consola central, la correcta disposición de los mandos, el cabal y completo cuadro de instrumentos y la calidad de ajustes y materiales, aunque sobre estos últimos he de señalar que los de la parte superior del salpicadero son bastante mejores que los que recubren la parte baja y las puertas.


Todo empieza cuando te acercas al Fiesta y se desbloquean las puertas sin hacer uso de la llave, un rasgo de comodidad que evita su búsqueda y que se agradece especialmente cuando llevas las manos ocupadas. Un sonido contundente y un menor esfuerzo (un 20%, según la marca del óvalo) acompañan el cierre de la puerta. Entras y ajustas el puesto de conducción a tu gusto mediante los reglajes de asiento y volante. Pulso el botón de arranque, manteniendo presionado el freno y el embrague, sino no hay chispa, y el dulce girar del motor apenas suena. Curiosamente, días antes había estado comentado el etiquetado de los neumáticos, en el que la sonoridad aparece como un valor en alza para muchos jóvenes, que quieren oír música en el coche sin parásitos. Al tanto de esta exquisitez, que puede decantar la venta hacia un modelo o hacia otro, Ford no ha dudado en ofrecer en opción (junto a la pantalla de 8″, el navegador y el climatizador cuesta unos más que razonables 950 €) un equipo de sonido Bang&Olufsen como los que incorporan las berlinas de alta gama y que eroga 675 vatios a través de 10 altavoces, un amplificador de 9 canales y subwoofer. Un depurado equipo para escuchar tus audios con tanta fidelidad como el mejor Hi-Fi; vamos, para seguir la “fiesta”. En este sentido, el nuevo Fiesta rebaja el 7% el nivel de ruido interior en carretera y se sitúa como uno de los líderes del segmento

Evolución tecnológica

Inserto la marcha atrás y la cámara incrustada en el portón del maletero muestra en la pantalla de la consola frontal las imágenes de lo que sucede detrás, mientras los sensores advierten si te arrimas de más a algún obstáculo, sea delantero o trasero. Es la magia de contar con 3 radares, 2 cámaras y 12 sensores ultrasónicos que monitorizan 360º alrededor del Fiesta y 130 metros por delante, y que son la base en las que se apoyan 15 tecnologías que conducción, estacionamiento y seguridad. Su pluriempleo abarca desde la detección de peatones que estén cerca de la carretera (incluso de noche), activando los frenos automáticamente si el conductor no responde a los avisos, hasta el aparcamiento asistido, buscando hueco tanto en línea como en batería y moviendo el volante para aparcar, con lo que sólo debes ocuparte de cambio y pedales. Asimismo, detectan las señales de límite de velocidad y adelantamiento, ajustan la velocidad de crucero respecto al coche que nos precede, corrige y alerta cuando nos salimos involuntariamente del carril y avisa de vehículos que se acercan desde el lateral cuando salimos de un estacionamiento.


Había dejado el Fiesta con la marcha atrás, así que es hora de reanudar la ruta. Salgo del garaje, en rampa, y el sistema de ayuda en pendiente bloquea por un instante las ruedas para facilitar la maniobra de salida, sin que caiga ni un milímetro. Al igual que cámaras, radares y sensores, los frenos, ahora el 8% más eficaces a 100 km/h, prestan sus servicios a otros menesteres, como el Control Electrónico Vectorial de Par, que aplica una pequeña cantidad de freno a la parte interior de las ruedas para mejorar tracción y estabilidad en curva, ofreciendo el 10% más de agarre. Sin duda, en esta destreza tiene mucho que ver la estructura más rígida del chasis, que aumenta el 15% en torsión y que se ve acompañada por unas vías más anchas, 30 mm la delantera y 15 mm la trasera, y una distancia entre ejes 4 mm superior, de forma que se ha podido optimizar la suspensión para cubiertas de hasta 18″. Asimismo, una barra estabilizadora delantera más ligera y rígida aporta un mejor control y una sensación más agradable al volante.

¡Vaya! Parece que voy a ser incapaz de salir del garaje con tanta interrupción. Acelero y ya no habrá quien me detenga en mi periplo urbano. Desde la palanca, las marchas se suceden con suavidad y precisión. Está muy a mano y el escalonamiento de los desarrollos de la nueva caja Getrag es perfecto, permitiéndome rodar en marchas largas a baja velocidad sin que el motor rechiste. Ruedo a 70 km/h en el entorno de las 1.500 vueltas y el ordenador de a bordo me indica un consumo de apenas 3,5 l/100 km.

Equipaje de mano

No me extraña que este motor 1.0 de tres cilindros, inyección directa, turbo e intercooler, que cabe en el compartimento superior de equipaje de un avión, haya obtenido, desde su lanzamiento en 2012, 10 galardones (6 de forma consecutiva) de Motor Internacional del Año. Son 125 CV a 6.000 rpm y un par máximo de 17,3 mkg desde 1.400 vueltas, que mantiene casi constantes hasta las 4.500, cifras que derivan en una velocidad máxima de 195 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h de 9,9 segundos y un consumo medio homologado de 4,3 l/100 km.

Mejorando lo presente, para 2018, la marca del óvalo ha prometido una nueva evolución de dicha mecánica, capaz de desactivar uno de los tres cilindros automáticamente sin comprometer las prestaciones cuando no necesite toda la potencia, lo que mejorará aún más el consumo.


Volviendo a la ciudad, el Fiesta presenta un comportamiento ágil callejeando, buena visibilidad y unas medidas compactas que facilitan su aparcamiento en cualquier hueco, más sencillo aún si cuenta con el sistema de parking semiautomático. Con el par a tan bajo régimen es difícil que se te cale, porque en salida es mucho más parecido a un diésel que a un gasolina; es decir, basta soltar suavemente el embrague sin apenas acelerar para que inicie la marcha con fuerza. Pero si aceleras con decisión, sentirás como la caballería aprieta los dientes e incrementa su velocidad raudo y veloz. En la prueba urbana seguí las indicaciones del testigo de cambio recomendado (aparece en la pantalla del ordenador de a bordo) y activé el modo Eco, que te ayuda a mejorar el consumo, a lo que también contribuye el optimizado sistema Start&Stop, que para y arranca el motor sin que apenas lo notes cuando te detienes. Mililitros que te ahorras de consumo y que se suman a los procedentes de la aerodinámica, con rejilla de cierre activo y refuerzo de los bajos, lo que determinó un gasto en ciudad de 5,6 l/100 km, apenas dos décimas por encima del oficial.

Aprovechando la aerodinámica, y su relación con el diseño, diré que no hay ruptura estética respecto al Fiesta anterior, sino evolución. Crece 71 mm de longitud y 12 mm de anchura, alargando la silueta y ofreciendo un perfil más deportivo. Sensación que se refuerza con una línea media que se prolonga hasta los faros y con una mayor superficie acristalada. Los cambios más claros en el frontal se observan en la rejilla, ahora más clara y prominente, y en los faros, más afilados y con efecto envolvente. El acabado Titanium, además, incorpora cromados que le dan un aspecto más refinado y elegante.

Ligeros cambios hay también en el techo, que canaliza mejor el agua de lluvia, y en los limpiaparabrisas, que aumentan el 13% el barrido.

Seguro y confortable

Entro en una autovía poco castigada y llana y, a 120 km/h, la mecánica ni se la siente. Ruedo en sexta a 2.500 rpm y el ordenador marca un consumo instantáneo entre 3,2 y 3,9 l/100 km. El escaso tráfico me permite probar, en toda su extensión, el sistema de mantenimiento de carril, que funciona a partir de 65 km/h.


Con las manos en el volante, dejo que el Fiesta escore hacia el exterior y, antes de salirse del carril, salta la alerta en el cuadro de instrumentos y el volante corrige hacia el interior. Voy un poco más allá y separo unos milímetros las manos del volante e, instantes antes de pisar la línea delimitadora de carriles, el volante me devuelve automáticamente al centro del mismo. Pocos segundos después aparece una alerta en el cuadro de instrumentos invitándome a poner las manos sobre el aro.

Termino el ensayo y experimento con el programador de velocidad con control de distancia, sistema que incrementa seguridad y comodidad y que actúa a partir de 30 km/h. Escojo a través de los mandos del volante una de las 4 distancias de separación y fijo la velocidad en 120 km/h. Con el sistema de mantenimiento de carril activado y el programador también, conducir es cosa de niños, pero ¡alerta!, el aburrimiento es tan peligroso como el exceso de velocidad. El Fiesta detecta un vehículo delante y, automáticamente, reduce la velocidad para mantener la distancia. Me salgo del lejano rebufo y él solo incrementa el ritmo hasta alcanzar de nuevo los 120 km/h. Reducciones y aceleraciones los hace con total suavidad y si cambias de velocidad no se desprograma. Estos sistemas, junto a su calidad de fabricación y buena dotación en seguridad, le han hecho acreedor de 5 estrellas EuroNCAP.

Aprovechando la mención al cuadro de relojes y a los mandos del volante, abro aquí un pequeño paréntesis y comento los cambios interiores, que son muchos y muy positivos para la seguridad y la calidad de manejo. En primer lugar, me gusta la buena disposición de los mandos y, sobre todo, la sencillez de la consola frontal y la enorme pantalla flotante que la preside. Antes, dicha pantalla era mucho más pequeña, estaba más alejada e incrustada bajo una cúpula y a su alrededor disponía un sinfín de botones. Ahora, como es táctil, se han eliminado la mayor parte de dichos pulsadores, que se integran en la propia pantalla, dejando como únicos supervivientes los del equipo de audio, luces de emergencia y climatizador, lo que facilita el manejo y evita distracciones. Esta pantalla, divisible en dos y bien ubicada para no tener que retirar la vista de la carretera, es el centro de comunicación y entretenimiento SYNC 3 (compatible con Apple Carplay y Android Auto) y permite controlar audio, navegación y smartphones conectados utilizando comandos de voz sencillos y conversacionales como “necesito un café”, “necesito gasolina” o “necesito aparcar”.


El cuadro de instrumentos, por su parte, se configura con dos grandes relojes analógicos, el del velocímetro y el del tacómetro, y dos más pequeños, el de temperatura del motor y el del nivel de combustible. Por encima de estos y flanqueados por los principales se abre paso la pantalla a color del ordenador de a bordo, que muestra nítidamente consumo instantáneo y medio, velocidad media y autonomía, así como de sistemas activos (mantenimiento de carril, control/limitador de velocidad y Start&Stop), velocidad máxima de la vía y temperatura. A demanda del conductor, puede informar sobre ajustes, smartphone, radio seleccionada e indicaciones del navegador y seleccionar la distancia de seguridad con el vehículo que nos precede. La mayoría de estas funciones, además del de órdenes por voz, se manejan desde los mandos del brazo derecho del volante, a excepción del mantenimiento de carril, que se activa desde la leva de los intermitentes. En el izquierdo encontramos los del control/limitador de velocidad, el de ajuste de la distancia y los del volumen del equipo de audio.

Habitable y deportivo

Repleto de tecnología de segmentos superiores, el Fiesta tampoco descuida la habitabilidad y el confort. Así, circulando por una carretera sinuosa, percibes como los asientos delanteros te abrazan perfectamente en curva, como tienes espacio para moverte sin limitaciones y como los pasajeros traseros viajan cómodamente, sin que los escasos balanceos de la carrocería les lleven a rechistar. Aunque está habilitado para tres plazas, con dimensiones correctas para piernas, cadera y en altura, adolece de un poco más de anchura para los hombros, algo normal también entre sus rivales. Los respaldos de los asientos traseros se abaten por partes asimétricas y dejan una superficie de carga casi plana de 984 litros, siempre y cuando situemos el piso del maletero (ajustable en dos alturas) en la posición superior, de forma que en la inferior podemos guardar objetos. Con todas las plazas ocupadas, el maletero cubica 303 litros.


Tras este pequeño repaso a su habitabilidad, me centro en el manejo en curvas, donde el Fiesta muestra un comportamiento sobresaliente. En sucesión de virajes rápidos sigue con naturalidad las órdenes al volante asistido por el Control Electrónico Vectorial del Par, que añade tracción, y por las bien taradas suspensiones, que suman aplomo y estabilidad sin restar comodidad. En curvas cerradas, apoya firme y el eje trasero sigue casi sin inmutarse al delantero para trazar con precisión. Puedes ir muy rápido, porque siempre encontrarás una respuesta noble y de balanceos contenidos que te inundan de seguridad. Pero, ¡cuidado!, porque aunque el control de estabilidad -poco intrusivo, por cierto-, rinde sin demora, la física está ahí. En cuanto a los frenos, dosifican bien su uso al pedal, calibrando perfectamente las distancias de parada y no acusan fatiga en uso “masivo”.

Con un precio de 16.495 euros, un sinfín de opciones para personalizar (la fábrica de Colonia, en Alemania, puede producir hasta 20.000 variantes del Fiesta), lo último en tecnología, una fantástica y galardonada mecánica, un consumo durante la prueba de 5,2 l/100 km y un comportamiento ejemplar, poco más puede pedirse.

Juan Luis Franco

FICHA TÉCNICA

Datos del fabricante

MOTOR

  • Disposición: Delantero transversal
  • Nº cilindros: 3, en línea
  • Cilindrada (c.c.): 998
  • Nº válvulas por cilindro: 4
  • Alimentación: Inyección directa de gasolina, turbo e intercooler
  • Potencia máxima/rpm: 125 CV/6.000
  • Par máximo/rpm: 17,3 mkg/1.400-4.500

TRANSMISIÓN, DIRECCIÓN Y FRENOS

  • Tracción: Delantera
  • Caja de cambios: Manual, 6 marchas
  • Dirección: Piñón y cremallera con asistencia variable electrónica EPAS
  • Diámetro de giro: 10,05 metros
  • Frenos delanteros: Discos ventilados
  • Frenos traseros: Discos

SUSPENSIÓN

  • Delantera: Independiente, tipo McPherson, muelles helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Trasera: Rueda tirada con elemento torsional, muelles y amortiguadores
  • Neumáticos: 205/45 ZR17

PESOS Y MEDIDAS

  • Peso en orden de marcha: 1.164 kilos
  • Long./Anch./Altura: 4.040/1.735/1.476 mm
  • Capacidad depósito: 42 litros
  • Capacidad del maletero (mín./máx.): 303/984 litros

PRESTACIONES Y CONSUMOS

  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 9,9 seg.
  • Velocidad máxima: 195 km/h
  • Consumo urbano: 5,4 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 3,6 l/100 km
  • Consumo medio: 4,3 l/100 km

EURONCAP: 5 estrellas (2017)