BMW 220d Coupé automático

El sueño de la razón produce monstruos

Este aguafuerte de Goya, de la serie Caprichos, me sirve de inspiración para titular el BMW 220d Coupé automático. No porque el coche sea feo o vaya mal, sino más bien al contrario, porque el sueño de la razón de los ingenieros de la marca bávara produce verdaderos monstruos del asfalto, de comportamiento sobresaliente, eficientes e indudable atractivo y calidad.

Ponerte a los mandos de un BMW siempre es una experiencia agradable, porque sabes que te va a sorprender de una manera o de otra, pero siempre en positivo. “¿Te gusta conducir?” no es un simple lema para una campaña publicitaria, es una realidad demostrable. El 220d Coupé automático es una prueba fehaciente más de lo que asevero. Los asientos delanteros, por su ergonomía, parecen decirte ven y siéntate. La disposición de los mandos, cerca de la mano y orientados hacia el conductor, te facilitan su empleo y que no tengas que retirar la vista de la carretera. Su interconectividad y tecnología de asistencia a la conducción hacen más agradable y segura la vida a bordo. Su maletero, de 390 litros de capacidad, te permite llevar todo el equipaje de la familia. Su modularidad, con respaldos traseros abatibles 40:20:40, favorecen el transporte de objetos largos sin perder plazas (siempre que se optemos por abatir la parte central, claro está). Su diseño cupé, con un frontal afilado, un lateral en que resaltan los pasos de rueda y las puertas sin marco y una zaga cargada de expresividad (aunque el descenso del techo hará que personas de 1,80 metros de altura rocen con la cabeza en el techo), llama la atención y le confieren un atractivo elegante y deportivo. Sus líneas marcadas, pero a la vez fluidas, y su corta distancia al suelo ponen énfasis en la aerodinámica, en el silencio de rodadura.


Pero bueno, esto lo podemos encontrar en algunos otros cupés. Entonces, ¿qué es lo que le hace diferente, tan singular y tan deseado? Además de lo señalado, sin duda, aquello que no se ve, lo que esconde su carrocería, como su sistema de tracción, su chasis o su noble y notable comportamiento dinámico. Hablo de una arquitectura que, basada en la del Serie 1, reparte el peso al 50% sobre cada eje, de su bajo centro de gravedad, de su anchura de vías, de unas suspensiones delantera independiente y trasera de cinco brazos perfectamente taradas, que calibran a la décima el compromiso entre agarre y confort, de una anchura de vías y de una tracción a las cuatro ruedas (en el caso del xDrive de nuestra prueba) que le asientan al asfalto con nobleza, de una mecánica poderosa que se conjuga con un cambio automático-secuencial de 8 marchas que extraen su quintaesencia, de… en fin, de un coche en el que la diversión al volante se da por supuesta.

Sentirse piloto

Bien es cierto que nuestra versión de pruebas llegaba súper equipada, con opcionales como el Driving Assistant (aviso de salida de trayecto, de salida de personas y advertencia de choque con frenado City), cámara de marcha atrás, chasis M adaptativo, acabado M Sport (faros bixenón y antinieblas, control de crucero con función de frenado, asientos deportivos, paquete aerodinámico M…), acceso y arranque sin llave, levas en el volante, navegador Professional con pantalla de 8,8″, disco duro de 20 Gb y comandos por voz, entre otros muchos añadidos; pero no lo es menos que son de serie elementos como 8 airbag, controles de estabilidad y dinámico de tracción, ABS con asistente de frenado en curvas, ordenador de viaje, recuperación de la energía de frenado, Auto Start Stop, indicador del punto óptimo para el cambio de marchas, modo ECO PRO con conducción en modo de propulsión por inercia, retrovisores exteriores regulables eléctricamente y calefactados, climatizador, sensores de luces y limpiaparabrisas y un largo etcétera. Con ello quiero resaltar no sólo su amplia dotación de serie, sino también sus innumerables posibilidades de personalización.


Y si es generoso con el equipamiento, no lo es menos con la calidad, con materiales suaves y blandos al tacto, ajustes milimétricos y una disposición intuitiva de los mandos que te lleva a buscarlos precisamente allí donde están. Te acomodas en el asiento, lo regulas, como el volante, en altura y profundidad, y ya te empiezas a sentir un poco piloto por la posición baja de conducción, por el apoyo lateral que te brindan y porque el cambio está muy a mano, aunque las levas tras el volante son mucho más accesibles y cómodas si lo que quieres es disfrutar del cambio en posición manual. Cómodamente alojado, echas un vistazo al cuadro de instrumentos, dominado por los relojes del velocímetro y del cuentarrevoluciones, entre los que se encontramos una pantalla digital que muestra el ordenador de viaje, sistemas activos y testigos de funcionamiento. Es un tanto clásica, muy al estilo de BMW, pero te muestra toda la información al primer vistazo. Si quieres saber más, sólo tienes que ladear ligeramente los ojos hacia la pantalla de 8,8″ de la consola central, verdadero centro neurálgico del 220d Coupé xDrive. Desde ella, y con la ayuda del mando iDrive que hay entre los asientos, puedes seleccionar equipo de audio, navegador, comunicaciones o algunos de los parámetros del coche. Cierto es que está algo retirado del campo de visión del conductor, pero enseguida lo encuentras y, gracias a sus botones de acceso directo, entras con rapidez a un sinfín de funciones. Además, la parte superior es táctil y facilita la introducción de destinos en el navegador. Por delante de él, y junto al cambio, encuentras otro selector, es el que te permite escoger el modo de conducción entre cuatro posibilidades: Comfort, Sport, ECO PRO y Sport+, que regulan la respuesta del acelerador, del cambio, de la dirección y de la suspensión.


Esa buena ubicación de los mandos, ese agarre del asiento y la amplitud de las plazas delanteras es lo que te llevan a sentirte un poco piloto, si así lo estimas, o a conducir placenteramente si buscas una conducción relajada. Detrás dispone de dos cómodas plazas, aunque el acceso, por lo bajo del coche y lo atrás que se encuentran, complicarán la entrada y salida de las mismas. Son ergonómicas y de mullido duro, para no cansar en largos viajes, y conceden holgura suficiente para piernas (siempre que el conductor no opte por conducir muy atrás), caderas y hombros. En altura es algo menos generoso y una persona de 1,80 metros rozará con la cabeza en el techo. Las concesiones a la aerodinámica y a la estética, con un techo que desciende hacia la zaga, tiene estos inconvenientes. El maletero, con 390 litros de capacidad, es amplio para el equipaje de las cuatro plazas homologadas y, como señalé anteriormente, puede ampliarse abatiendo los respaldos, para lo que basta con accionar unos tiradores en el maletero o en el propio respaldo. Una pequeña pega, la boca del maletero no es demasiado amplia y el umbral está elevado, lo que dificulta la carga y descarga de objetos pesados.

Disfrutar al volante

Con un motor de 190 CV, un par máximo de 40,8 mkg, una caja de cambios magnífica, una tracción que reparte equilibradamente la fuerza entre las cuatro ruedas según las necesidades y un chasis excelente, disfrutar al volante es coser y cantar, porque siempre te encuentras con una mecánica dispuesta a darlo todo, que acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos e impulsa al coche hasta los 225 km/h. Notables prestaciones que, sin embargo, no están reñidas con la eficiencia, con un consumo urbano oficial de 5,5 l/100 km, extraurbano de 4,3 l/100 km y combinado de 4,7 l/100 km, gasto ligeramente superior al que homologa con las cubiertas 205/55 R16 de serie. Pero es que nuestra unidad calzaba unas llamativas llantas de aleación con neumáticos delanteros 225/40 R18 y traseros 245/35 R18. En nuestras mediciones, el consumo ponderado fue de 5,3 l/100 km realizando una conducción normal, cifra asumible y que se aleja muy poco de la oficial.


Por lo que respecta al comportamiento, sólo hay una calificación: sobresaliente. Tiro del asidero de la puerta y, de inmediato, se desbloquean puertas y maletero. Busco una buena posición al volante, lo cual me resulta tremendamente sencillo, y presiono sobre el botón de arranque. En frío, o mejor dicho, hasta que alcanza su temperatura de funcionamiento normal, suena tenuemente. Selecciono ECO PRO y salgo a recorrer la ciudad. Transmite ligeras vibraciones al volante a bajas vueltas y cuando el sistema Start&Stop lo vuelve arrancar tras una detención, pero ni es molesto ni óbice para tachar de áspero a un coche que destaca por su suavidad de empleo. Sus cotas y la ligereza del volante animan a callejear. En el mismo sentido, las cómodas suspensiones filtran correctamente los baches y el cambio automático suma ese plus de comodidad que te evita tener que pisar continuamente el embrague en un modelo manual. El motor se siente lleno de fuerza desde apenas 1.600 vueltas y no desiste hasta pasadas las 4.000 rpm. Ante tal poderío, el cambio gestiona perfectamente los desarrollos en busca de la eficiencia, con marchas largas a bajo régimen, y, en cuanto puede, se suelta del motor y de las transmisiones para rodar por inercia o planear, con gasto cero. Nada más fácil que aparcar, gracias a los sensores de parking y a la cámara de marcha atrás, que vigilan por ti y te proporcionan una posición exacta del espacio que te queda, preservando la carrocería de pequeños roces.

Por autopistas y autovías, el modo ECO PRO sigue mostrándose ideal, porque no difiere en mucho del Comfort y favorece el planeo. Además, si necesitas más potencia, por ejemplo, para adelantar, basta con pisar el acelerador a tope para que tengas toda la reserva disponible. En ese momento, el cambio reduce tantas velocidades como precise para que la maniobra se lleve a cabo en el menor tiempo posible. La suavidad de las suspensiones y el silencio de marcha hacen del confort a bordo una constante, a lo que que la tracción total y las ayudas a la conducción suman seguridad. En curvas de amplio radio sigue fielmente las órdenes al volante, sin que la carrocería muestre el más mínimo atisbo de balanceo, mientras que sobre terreno llano, el planeo nos ayudará a economizar carburante.


La diversión máxima a bordo del 220d Coupé xDrive se alcanza al llegar a carreteras reviradas. Es cuando saca su quintaesencia deportiva y todos los sistemas de coche se acoplan a los deseos del conductor. En las curvas más cerradas, las cuatro ruedas se pegan tanto al asfalto que parecen querer arrancarlo. Con el cambio en manual y el modo Sport negocia curva tras curva con enorme facilidad, siempre bien apoyado y con magnífico aplomo. Cambia al primer golpe de leva, traza por donde se le indica y las inercias parecen no estar recogidas en su vocabulario. El control de estabilidad no es demasiado intrusivo y permite ciertos deslices en modo latente (con Sport+), ampliando el grado de diversión. Los frenos son muy eficaces y no registran fatiga, a pesar de la tralla a la que se vieron sometidos. Tras unas horas de conducción por carreteras de montaña, con la adrenalina disparada, vuelve la tranquilidad. Selecciono ECO PRO, devuelvo el cambio a su posición automática y me relajo escuchando música. Ha sido otra dura jornada, pero un comportamiento dinámico así de eficaz merece la pena disfrutarlo.

Eficiente en la ciudad, confortable en la autopista y deportivo en carreteras sinuosas, bien equipado, atractivo y seguro, el 220d xDrive es un cupé “todo tiempo” con el que tendrás tiempo para el negocio y para el ocio.

Juan Luis Franco


FICHA TÉCNICA

Datos del fabricante

MOTOR

  • Disposición: Delantero longitudinal
  • Nº cilindros: 4, en línea
  • Cilindrada (c.c.): 1.995
  • Nº válvulas por cilindro: 4
  • Alimentación: Inyección directa por raíl común, turbo de geometría variable e intercooler
  • Potencia máxima/rpm: 190 CV/4.000
  • Par máximo/rpm: 40,8 mkg/1.750-2.500

TRANSMISIÓN, DIRECCIÓN Y FRENOS

  • Tracción: Total
  • Caja de cambios: Automática Steptronic, 8 marchas
  • Dirección: Asistida electromecánica
  • Diámetro de giro: 11,3 metros
  • Frenos delanteros: Discos ventilados
  • Frenos traseros: Discos

SUSPENSIÓN

  • Delantera: Independiente, tipo McPherson, muelles helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Trasera: Eje de cinco brazos de acero ligero con doble apoyo elástico, muelles helicoidales, amortiguadores y barra estabilizadora
  • Neumáticos (del.-tras.): 225/40 R18 – 245/35 R 18

PESOS Y MEDIDAS

  • Peso en orden de marcha: 1.560 kilos
  • Long./Anch./Altura: 4.432 /1.774/1.418 mm
  • Capacidad depósito: 52 litros
  • Capacidad del maletero: 390 litros

PRESTACIONES Y CONSUMOS

  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 6,9
  • Velocidad máxima: 225 km/h
  • Consumo urbano: 5,5 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 4,3 l/100 km
  • Consumo medio: 4,7 l/100 km

EURONCAP: –