Audi A6 Avant Competition 3.0 BiTDI quattro Tiptronic 8 velocidades: Audifighter

No es un Audi A6 familiar cualquiera, no. Es el más potente de la gama, que en su versión Competition, con motor 3.0 diésel biturbo de 6 cilindros en V, eroga 326 CV y puede llegar hasta los 346 CV por unos instantes gracias a la función overboost. Sólo el BMW M550d xDrive Touring, con 381 CV, es más potente, pero cuesta unos 12.000 euros más, 84.840 euros el Audi y 96.350 euros el BMW.


Enamora al primer golpe de vista… y de oído. Y ya si lo conduces, no te desprenderán de su interior ni con agua caliente ni aunque te manden a la Guardia Civil con palanquetas. Al familiar más potente de la gama A6 le sobran los retrovisores, ¿quién quiere mirar atrás con una aceleración de 0 a 100 km/h de 5,2 segundos, una velocidad máxima de 250 km/h o con un impresionante potencial de recuperación que en momentos puntuales puede llegar a los 346 CV?, y le faltan las alas, porque al Audifighter sólo le falta volar. ¡¡Cómo camina!!

Lo recojo en el garaje de Audi y, al primer vistazo, ya está pidiendo guerra con su impresionante estética. Me subo y los asientos deportivos en cuero Valcona negros con rombos me confirman “de que va”. Presiono el botón de arranque y, mientras la pantalla de 8″ del sistema de infoentretenimiento emerge, el motor ruge, bajito, pero ruge. Pongo el excelso (y me quedo corto) cambio Tiptronic de 8 marchas en posición D e inicio la marcha. El gorgoteo del V6 a 90º se deja sentir con mayor intensidad a medida que presiono el acelerador. Apago el equipo de audio Bang&Olufsen, que suena a las mil maravillas, para escuchar la musicalidad del motor, mucho más emocionante, interesante e inspirador que cualquier programa de radio que puedas sintonizar. Ruedo a muy bajo régimen, con el cambio en séptima, y las ganas de contar los caballos que hay debajo del capó afloran con la misma rapidez que el cambio reduce de ¡séptima a tercera! Me deja pegado al asiento, sin aliento y gritando ¡Yuuuuuhuuuu! Son pura sangre, llenos de vida, que llegan a las cuatro ruedas a través de la tracción quattro, agarrando tan fuerte las Pirelli PZero 265/30 R21 al asfalto que lo levantan a su paso. Seguro que puedes seguir su huella, pero olvídate de alcanzarlo. Ni quiero ni debo hacer apología de la velocidad, pero ésta se ha metido en mis venas y debo sacarla en un circuito cerrado, quiero transmitir a mis lectores las palpitantes sensaciones que este A6 Avant me ha dejado impresas desde la retina hasta la punta del pie derecho. De camino, por la autopista, el agrado de conducción es increíble. Sólo estoy rozando el pedal del acelerador y los 120 km/h aparecen impresos en el velocímetro. Tanta es la seguridad y el aplomo que ofrece, que te dan ganas de abrir las ventanillas para confirmar que el coche está en marcha. Piso a fondo y el rugido del motor subiendo de régimen dibuja una sonrisa que me abarca la cara por completo. El resto de conductores miran y tratan de seguir mi rastro, pero ven como el poderoso par, 66,3 mkg entre 1.400 y 2.800 rpm, les deja atrás en adelantamientos fulgurantes. He pasado de 80 a 120 km/h en un instante, un instante que lleva a más de uno a comprobar si su coche camina o la estela del mío le ha birlado sus caballos. A todo esto, el consumo medio a 120 km/h se mantiene por debajo de los 6 l/100 km.


Potencia bajo control

Está bien y es lógico que existan velocidades máximas en las carreteras. Pero no es lo mismo, por mucho que se empeñen las autoridades de tráfico, conducir un coche de 326 CV con tracción a las cuatro ruedas y cambio automático, con el que sólo tienes que centrarte en el volante, que manejar uno de 110 CV con tracción delantera y caja manual. Un mundo, desde el punto de vista de la seguridad, les separa. Tampoco es lo mismo las enormes pinzas de freno rojas que muerden los discos ventilados del A6 Avant que las que llevan los coches normales. Ni tan siquiera la calibrada dosificación al pedal, ni el ABS, ni el ESP, ni el diferencial trasero deportivo. Digo, sin menospreciar a nadie, que no puede compararse un automóvil de altísima gama con un tractor.

Críticas a parte, en el interior de nuestro protagonista se respira un aire de sosiego y tranquilidad, de tecnología, de confort… Los ergonómicos asientos sujetan con tesón el cuerpo incluso en las curvas más rápidas, el cuadro de instrumentos se lee con facilidad, los mandos están al alcance de la mano y el volante transmite fielmente las órdenes del conductor a la dirección. Los baches son seda para las suspensiones, que junto a la tracción quattro no permiten que el coche se mueva una pizca de la trayectoria. Por eso, no extraña que al final de un largo viaje, quien conduce un modelo de estas características llegue descansado y con ganas de seguir conduciendo, preguntado si no hay una carretera más virada, lejos de las tediosas autopistas, por la que hacer la ruta. Y, afortunadamente, sí las hay. Y nos fuimos a buscarla. Y la encontramos. Y disfrutamos del A6 Avant a tope, pero sin llegar al límite, porque sólo un experto piloto puede sacarle el máximo partido.


Por carreteras de montaña, la conducción cobra un nuevo sentido a los mandos del A6 Avant diésel biturbo. El comentario cambia de “a ver si se termina esta maldita carretera” a “¡genial, que nunca se acabe!”. Es una lástima que coches de este porte no estén al alcance de todos, porque ganaríamos en seguridad, en placer, en diversión y en atención al volante. Por estas sinuosas vías, ya sea en subidas o en bajadas, afrontas las curvas con otro talante. Con el cambio en posición Sport, el motor apura más las marchas. Entras con la seguridad que te da la tracción a las cuatro ruedas y con la convicción de que el diferencial deportivo te va a ayudar cuando pierdas algo de tracción, frenado la rueda interior ligeramente y transmitiendo el par a la exterior, que tiene mejor agarre, ayudándote a redondear la curva. Sin que la carrocería apenas se mueva, bien sujeta por muelles y amortiguadores, vira prácticamente plano y pisas de nuevo el acelerador a la salida para que salga asentado, con garra. En sucesión de curvas rápidas, el tren trasero sigue fielmente al delantero, facilitando un rapidísimo paso. En este sentido, no quiero restar protagonismo a la magnífica tracción quattro, que en condiciones normales pasa el 60% de la fuerza al eje delantero y el 40% al trasero, pero que en caso de necesidad, puede entregar hasta el 70% al eje delantero y hasta el 85% al trasero. Igualmente destacable es el cambio Tiptronic en posición manual, dejando a tu elección el cambio de marchas a través de las levas situadas tras el volante. Eso sí, en caso de que el motor se vea “amenazado” por el cambio, sube una velocidad.


En circuito, nada mejor para disfrutar de un divertido día que adentrarte a la conducción deportiva con el A6 Avant 3.0 BiTDI, porque responde con premura a cualquier insinuación, tanto, que parece intuir lo que quieres hacer. Traza por donde se le indica y es muy raro que te de una mala respuesta, a no ser que entres “colado”. En tal caso, los controles de seguridad, tracción y el diferencial trasero deportivo intentan resolver la “papeleta” dentro de los límites de la física.

Nuestra versión de pruebas también es apropiada a la conducción urbana, sobre todo, con la dirección activa, que recorta las vueltas de volante para girar las ruedas entre topes en un periquete, facilitando giros muy cerrados y enorme rapidez. Su longitud, casi 5 metros, y el radio de giro, 11,9 metros, le restan, por el contrario, algo de agilidad en maniobras.

Enorme calidad

Si comportamiento, motor, cambio y tracción son magníficos, el interior atesora calidad y muchísima clase. Los plásticos blandos inundan el interior y los apliques resaltan su atractivo. La unión entre piezas es magnífica y el cuadro de instrumentos, con velocímetro (tarado a 300 km/h), tacómetro, temperatura del motor y nivel de carburante se leen sin esfuerzo. En el centro del panel, una pantalla a color de 7″ ofrece información del ordenador de viaje, navegador, teléfono… Como señalé antes, todos los mandos están al alcance del conductor y son fáciles e intuitivos de utilizar. La pantalla central escamoteable, rapidísima al emerger y ocultarse, es el centro neurálgico de las principales funciones del coche y se controla desde el mando MMI, situado en la consola central. Éste nos da acceso al Audi drive select, desde el que podemos elegir el modo de funcionamiento del motor, del cambio automático, de la dirección y de otros sistemas entre los modos Comfort, Auto, Dynamic, Efficiency o Individual. Igualmente, desde él podemos variar la altura de la suspensión neumática adaptive air suspension.

En cuanto a espacio, delante se viaja holgadamente y los ajustes eléctricos de asiento y volante facilitan la posición de conducción. Detrás, las plazas laterales son ergonómicas y amplias, mientras que la central es más estrecha, dura y está recorrida por el túnel de la transmisión, por lo que no es demasiado cómoda. Los respaldos de los asientos traseros se abaten por partes asimétricas, para lo que basta con tirar de unas palancas situadas en las paredes del maletero para aumentar su capacidad de 565 litros a 1.680. Y aunque no deja un piso totalmente plano, si es muy utilizable, gracias a los raíles del suelo. Por debajo cuenta con un fino hueco portaobjetos, donde se alojan los triángulos de emergencia y se puede ocultar, por ejemplo, una tablet o un ordenador portátil, y más abajo tiene su hueco la rueda de repuesto de emergencia.


En materia de equipamiento, el A6 Avant Competition tiene prácticamente de todo y, además, puede personalizarse con multitud de opciones. Una de las que más me llamó la atención fue el equipo de audio Bang&Olufsen, con 15 altavoces (los delanteros emergen sobre el salpicadero) y una potencia de 1.300 W (cuesta 7.620 euros). También el sistema MMI navegación plus, integrado por disco duro, pantalla MMI en color de 8″, interfaz táctil y red wifi interna en el vehículo. Son sólo algunos ejemplos, porque el catálogo de equipamiento de serie y opcional es inmenso.

Una semana con el Audi A6 Avant Competition 3.0 BiTDI quattro Tiptronic es suficiente para darte cuenta de que este modelo juega en una división superior, la de los mejores y más tecnológicos familiares del mundo. Un placer conducirlo y una satisfacción comprobar que los caminos de la vanguardia de la técnica son inescrutables, y que Audi avanza para abrirlos.

Juan Luis Franco

FICHA TÉCNICA

Datos del fabricante

MOTOR

  • Disposición: Delantero longitudinal
  • Nº cilindros: 6 en V a 90º
  • Cilindrada (c.c.): 2.967
  • Nº válvulas por cilindro: 4
  • Alimentación: Inyección directa por raíl común, turbo de dos etapas con intercooler y admisión variable
  • Potencia máxima/rpm: 326 CV/4.000-4.500
  • Par máximo/rpm: 66,3 mkg/1.400-2.800

TRANSMISIÓN, DIRECCIÓN Y FRENOS

  • Tracción: Total permanente quattro
  • Caja de cambios: Automática Tiptronic, 8 marchas
  • Dirección: Electromecánica servoasistida
  • Diámetro de giro: 11,9 metros
  • Frenos delanteros: Discos ventilados
  • Frenos traseros: Discos ventilados

SUSPENSIÓN

  • Delantera: Eje de 5 brazos, brazos transversales superiores e inferiores, estabilizador tubular y muelles de acero
  • Trasera: Independiente, eje de brazos trapezoidales con soporte de ejes con cojinete elástico, estabilizador tubular y muelles de acero
  • Neumáticos: 265/30 R21

PESOS Y MEDIDAS

  • Peso en orden de marcha: 2.005 kilos
  • Long./Anch./Altura: 4.943/1.874/1.461 mm
  • Capacidad del depósito: 73 litros
  • Capacidad del maletero (mín./máx.): 565/1.680 litros

PRESTACIONES Y CONSUMOS

  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 5,2 segundos
  • Velocidad máxima: 250 km/h
  • Consumo urbano: 7,7 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 5,7 l/100 km
  • Consumo medio: 6,4 l/100 km

EURONCAP: –