¡Qué no te mareen en el coche!

Niños, adolescentes y embarazadas, los más propensos a marearse

Cuando viajamos en coche, nos mareamos porque el cerebro recibe informaciones contradictorias de vista y oído. Por ejemplo, si vamos leyendo, la vista no registra la sensación de movimiento, puesto que estamos mirando a un punto fijo, mientras que el oído sí registra el movimiento. Evidentemente, nadie queremos marearnos ni que los que viajen con nosotros lo hagan. Evitarlo es fácil, siempre que tengamos en cuenta una serie de recomendaciones que, en este caso, nos ofrece la compañía prémium de alquiler de coches Sixt.


Antes de pasar a los consejos, profundicemos un poco más en la causa de los mareos. Nuestro cerebro, para ubicarnos, procesa la información que recibe de vista y oído, además de la procedente de músculos y articulaciones. La vista nos ubica en el espacio y nos informa hacia dónde nos dirigimos; el oído interno, mediante unos conductos semicirculares llenos de líquido, se encarga del equilibrio y músculos y articulaciones, mediante la fuerza de la gravedad, nos muestran qué es arriba y abajo. Cuando la información que recibimos de la vista no coincide con la procedente del oído, el cerebro, conectado por el vestíbulo espinal con el aparato digestivo, la traduce en síntomas como mareo, vértigo, nauseas o vómito. Los niños suelen ser los que más se marean porque su visión se limita al respaldo delantero, aunque hoy en día, con las sillitas, van más elevados y pueden buscar puntos en el horizonte o a través de las ventanillas hacia los que mirar. Además de los niños a partir de tres años, los más propensos a sufrir mareos en el coche son los adolescentes y las embarazadas. Por el contrario, el pasajero delantero no suele marearse porque oído y vista perciben al unísono sensación de movimiento; es decir, no hay informaciones discordantes. Mucho menos el conductor, porque recibe información sensorial coordinada y sabe anticipadamente lo que va a suceder, mejorando su equilibrio aún más.


Mirar al horizonte

Unos de los colectivos que más saben del mareo por movimiento son los marineros, quienes recomiendan mirare a un punto fijo en el horizonte, beber poquito de manera espaciada y no viajar con el estomago vacío. Sixt corrobora como consejo más importante mirar siempre hacia delante, tomando como referencia un punto fijo en la carretera, y añade evitar leer, bien el smartphone o un libro, así como jugar con la consola, ver una película o mirar a otra persona mientras se mantiene una conversación.

Si, aún así, los síntomas del mareo aparecen, lo mejor es abrir la ventanilla y que el aire fresco de en la cara de la persona con malestar. Asimismo, ayuda cerrar los ojos y relajarse.

A los adultos propensos al mareo, la mejor recomendación es que tomen asiento junto al conductor. En el caso de niños, la mejor plaza es la central trasera, porque tendrá a la vista el punto del horizonte y, además, es el asiento más seguro en caso de accidente. Asimismo, Sixt sugiere realizar una conducción suave, sin tirones ni frenazos bruscos, y guiar el volante delicadamente, porque las brusquedades derivan en movimientos no detectados por el cerebro y en el mareo.

También la temperatura del habitáculo es importante para evitar o reducir los mareos, y la ideal está entre los 21 y 23ºC.


Parar, beber o viajar de noche

Si sabemos que alguno/s de nuestros pasajeros son proclives a marearse, es recomendable hacer paradas más frecuentes, para que puedan tomar aire fresco y estirar las piernas, y no olvidar llevar botellas de agua, pues una buena hidratación durante el viaje es fundamental. Y como aseguran nuestros amigos los marineros, no llevar el estomago vacío, puesto que es más fácil marearse. Tampoco llevarlo al borde del desbordamiento. Con una comida ligera antes de iniciar la marcha será más que suficiente. Otra solución pasa por hacer los viajes de noche o muy temprano, sobre todo, si los que se marean son niños, ya que así harán la mayor parte de la ruta dormidos.

Si, a pesar de estos consejos, los mareos siguen apareciendo, es recomendable valorar la ingesta de algún medicamento contra el mareo; eso sí, asesorado por el médico o farmacéutico, o probar las pulseras antimareo, que presionando en la zona de la muñeca, interrumpe las señales que provocan las náuseas.

Y recuerda siempre que al volante siempre hay que respetar las normas de tráfico, no beber alcohol ni consumir drogas, parar a descansar al menos cada dos horas de trayecto, utilizar el cinturón de seguridad y, en el caso de los niños, sentarlos en una silla infantil homologada.

Juan Luis Franco