El eco-renting cimenta las bases de la movilidad sostenible

Eficaz, eficiente y ecológico

Las últimas medidas anti-contaminación activadas por varios ayuntamientos, entre ellos el de Madrid, hacen cada vez más necesario derivar hacia un renting que incorpore en sus apellidos las tres “e”: eficaz, eficiente y ecológico; es decir, hacia el eco-renting. Las empresas no pueden permitirse perder eficacia en función de que sus coches tengan matrícula par o impar, puesto que eso restaría eficiencia (cumplir su trabajo con el mínimo coste posible). Las ecoflotas cumplen a la perfección esas premisas y, por eso, la solución perfecta es el eco-renting.

Pero, ¿qué es realmente el eco-renting? ¿Se basa exclusivamente en incorporar vehículos más respetuosos con el medio ambiente? ¿Es sólo para empresas o podemos participar todos? Como señala José Luis Criado, consultor de Movilidad y ex director de LeasePlan International, BV, una buena gestión de flotas debe combinar ecología y economía. Para Criado, tres eran, y siguen siendo hoy, los caminos sobre los que hay que trabajar: la elección del vehículo, la utilización eficiente y la conducción eficiente.


El primero parece claro. Si a la hora de elegir coche para nuestra flota analizamos no sólo las prestaciones, la seguridad, el equipamiento, la estética… sino que además tenemos en cuenta sus emisiones de CO2, que en todos los casos suponen un menor consumo (a menor gasto, menores emisiones), remacharemos al mismo tiempo economía y ecología. Esto no significa que tengamos que renunciar a un vehículo potente, ni seguro ni, mucho menos, bien equipado o elegante, porque la oferta de automóviles diésel que cumplen Euro6 (limita extraordinariamente las emisiones de NOx), es muy amplia. Asimismo, los modelos de gasolina actuales son igualmente limpios y siempre tendremos la oportunidad de incorporar a nuestra flota automóviles híbridos (gasolina/electricidad, gasolina/GLP…), híbridos enchufables y, por supuesto, eléctricos. Señala Criado que “hay una correlación directa entre el costo de una cuota mensual de renting y las emisiones de CO2, lo que ya de por sí implica un ahorro significativo y mesurable. Además, y como ejemplo, sólo en combustible, el reducir las emisiones nominales de un vehículo en 20 gramos de CO2 por kilómetro produce un ahorro anual de 317 euros”. En este sentido, recomienda que, al analizar la cuota de renting, se incluya el combustible, además de motivar a los conductores a escoger vehículos con menores emisiones de CO2. Una forma de hacerlo, sugiere, es hacer partícipe a los trabajadores de los ahorros económicos.


Conducción ecológica

Si además de hacer partícipe al trabajador del ahorro obtenido en la selección del coche le enseñamos a manejarlo eficientemente, la economía de la empresa mejora. Aunque podemos contar en nuestra flota con los vehículos menos contaminantes del mundo, si el conductor no hace buen uso de él, de nada sirve. Por eso, casi todas las grandes empresas de renting ponen a disposición de sus empleados cursos de conducción ecológica, en los que se les instruye las pautas de la eficiencia, a saber: cambio de marchas, aceleración, desaceleración y velocidad. Las dos primeras colaboran en mayor medida a la reducción del consumo y son en las que debería centrarse el conductor, ya que un cambio correcto de marcha asegura un funcionamiento óptimo del motor y una aceleración suave y progresiva reduce el consumo, la rumorosidad mecánica y las emisiones. Igualmente, hay eficiencia en la desaceleración, porque al levantar el pie del acelerador reducimos al mínimo el gasto, y en la velocidad, que si la mantenemos moderada y constante mejoramos eficiencia en los consumos. Estas dos últimas son las más fáciles de inculcar y, sobre todo la desaceleración, consigue resultados sorprendentes.

La conducción ecológica, además de ahorrar combustible, mejora la fluidez en el tráfico, tal y como atestigua Fiat cuando señala que el tiempo medio del trayecto desciende el 3,3%, la velocidad sube el 2,4% y el tiempo medio con el vehículo parado baja el 13%. Es indiscutible que las condiciones de tráfico no permiten siempre esta fluidez, disminuyendo la velocidad media a causa de frenazos y aceleraciones, que aumentan los consumos. En este sentido, un estudio de la marca italiana afirma que si Madrid consiguiese aumentar las velocidades medias de viaje en 5 km/h, el consumo de combustible y las emisiones de CO2 disminuirían automáticamente el 9% gracias a un tráfico más fluido.

La conducción ecológica es una tarea que deben fomentar el sector automovilístico, los gobiernos y los conductores. El primero ya lo hace construyendo coches más eficientes y promoviendo innovaciones que ayudan a cambiar el modo de conducir. El gobierno y las autoridades locales, por su parte, deben estimular el conocimiento de la conducción ecológica, estudiar soluciones personalizadas para las condiciones de conducción y las costumbres locales y tener en cuenta la eficiencia de conducción en los sistemas de planificación de carreteras y del tráfico.


En cuanto a los conductores, la eficiencia al volante se encuentra al mismo nivel que las innovaciones tecnológicas respecto a la reducción de consumos y, además, no comporta costes adicionales. Por ello, es importante que respondan con un cambio de hábitos y fomenten la conducción eficiente entre otros conductores. Dicho cambio reduce las emisiones de CO2, aunque la escasa importancia que se le concede dificulta cuantificar el ahorro y es difícil de aplicar en la vida real. Para optimizar la reducción de las emisiones de CO2, por tanto, debe combinar la innovación tecnológica con un hábito eficaz de conducción. El mayor potencial de ahorro en una flota está en el pie derecho de los conductores y se consigue, en muchos casos, invirtiendo en cursos de eco-conducción, que se amortizan el primer año y multiplican sus beneficios durante el resto de vida del contrato de renting. Parece razonable, entonces, organizar cursos de eco-conducción, motivar a los conductores a seguir las pautas de mantenimiento recomendadas por el fabricante e, incluso, instituir competiciones internas de reducción de emisiones y premiar los resultados.

Anticipación y eficiencia

La anticipación, tanto al volante como a la hora de planificar las rutas, son claves para obtener un mayor ahorro. Por ejemplo, algunas técnicas recomienda evitar las aceleraciones y frenadas bruscas, ya que incrementan el consumo y dañan el motor. Igualmente, el cambio de marchas debe realizarse a la velocidad adecuada en el momento adecuado, pues las revoluciones altas elevan el consumo de combustible. La máxima eficiencia en la conducción depende de mantener una velocidad moderada y constante. Aunque parezcan irrelevantes, otros buenos consejos para ahorrar pasan por viajar con las ventanillas cerradas (abiertas, a una velocidad superior a 50 km/h, ejercen resistencia aerodinámica), utilizar con mesura los aparatos eléctricos, sobre todo en verano, pues el aire acondicionado y otros dispositivos aumentan el consumo de combustible o estar alertas del consumo instantáneo en el ordenador de a bordo, que ayuda a mantener bajo control el consumo. Además, hay que tener en cuenta que, al conducir sobre mojado, el agua sobre la carretera crea resistencia al arrastre.


Es real que la conducción eficiente aporta ventajas que se traducen en un ahorro significativo de combustible, CO2 y dinero. Prueba de ello son los datos aportados por Fiat, que constató una reducción media del consumo del 6% en sus vehículos con sistema eco:Drive durante los primeros 30 días, y que llegó al 16% en el 10% de los usuarios. Las mejoras más importantes se produjeron en los primeros 15 días, aunque continuaron a posteriori. De media, el ahorro se cifra en 133 kg de CO2 y 80 euros de combustible, que en el caso del 10% de los mejores conductores alcanzó los 354 kg y 211 euros de carburante. Si todos los conductores europeos condujeran de forma eficiente, el ahorro equivaldría casi al doble de la producción anual de petróleo de la instalación de perforación más grande del mundo; las emisiones de CO2 ahorradas serían del 50% de las emisiones anuales totales de Portugal, y el dinero ahorrado llegaría al 40% de la inversión total europea en energías renovables en 2009.

La eficiencia también se traslada al buen mantenimiento de motor y recambios. Fundamental es la correcta presión de los neumáticos, ya que si van desinflados aumentan la resistencia al avance y el consumo, y poco aconsejable resulta sobrecargar el automóvil, pues un peso excesivo hace funcionar más el motor.

En cuanto a la planificación anticipada, elegir el trayecto más breve, evitar las horas punta y compartir el automóvil con personas con el mismo destino; es decir, la utilización eficiente, es sinónimo también de ahorro en costes y en emisiones, aunque no siempre se analiza y trabaja lo suficiente. La reducción del kilometraje es una posibilidad real con sólo una cierta planificación de rutas y el compromiso de los conductores. El coste de un navegador, por ejemplo, se amortiza sólo con los ahorros en combustible de dos meses. Como señala José Luis Criado, una flota cuyas emisiones nominales medias sean de 140 g /km de CO2 y que hace al año una media de 30.000 km, está gastando del orden de 3.300 euros en gasóleo y está emitiendo 4,2 Tn de CO2 por vehículo y año. Si a través de una utilización más eficiente se logra reducir el kilometraje medio el 10%, en la misma medida se reducen el costo de combustible y las emisiones, lo que supone un ahorro de 330 euros por coche y una reducción en las emisiones de 420 kg de CO2.


Algunas maneras de conseguirlo combinan acciones como marcar objetivos que motiven la reducción del kilometraje anual, alentar la utilización conjunta de los vehículos cuando sea posible, planificar rutas y emplear sistemas de navegación.

Sobre este último punto, +QRenting señala que la proliferación de sistemas digitales de gestión de flotas instalados en los vehículos se ha disparado en los últimos años, sobre todo en el transporte por carretera, donde existe una tasa del 30%. El más utilizado es el GPS, capaz de determinar la ubicación del coche, su dirección y velocidad, datos que una buena aplicación de gestión de flotas administra para localizar vehículos y verificar su estado y mantenimiento. Es más, determinados programas pueden incluso elaborar perfiles de conductores o vehículos y controlar su eficiencia, además de ofrecer otras útiles funcionalidades para el gestor de flotas, como la limitación de áreas o la parada de vehículos a distancia. El método para transmitir los datos incluye sistemas vía satélite y terrestres. Los primeros son más costosos pero, sin duda, son los más adecuados para un seguimiento de vehículos en remoto.

Actuación global

Medidas aisladas, como reducir las emisiones medias nominales de los automóviles o la adquisición de vehículos híbridos para parte de la flota son acertadas, pero es necesario actuar globalmente, combinando y coordinando todo lo anterior bajo las pautas de un plan y una monitorización correcta; de lo contrario, estas acciones pueden quedarse en agua de borrajas y no obtener los resultados deseados. Lo aconsejable y deseable sería medir la huella de carbono real de la flota (no la nominal). Si no se conoce el consumo real de combustible, puede estimarse en función del kilometraje recorrido (la medida más real es toneladas por año). Asimismo, clasificar la flota no sólo por segmentos o categoría, sino también por kilometraje; dentro de cada segmento, marcar un objetivo de Tn/año; motivar a los conductores para mejorar sus objetivos, por ejemplo, primando la elección de vehículos con menos emisiones a cambio de mejor coche o más opciones; analizar la posibilidad de compartir los ahorros económicos con los conductores; pedir sugerencias de ahorros de emisiones y objetivos a los conductores (su compromiso es vital para el éxito del plan); adecuar la política de coche de empresa a los nuevos objetivos, y diseñar desafíos “verdes” internos y premiarlos.

La comunicación de los objetivos a los conductores y su participación en la fijación de los mismos es uno de los factores claves de éxito. Pero no lo es menos el seguimiento de los resultados y la comunicación de los mismos, señala José Luis Criado, que añade que en más de un caso, la empresa se sorprenderá del grado de concienciación de sus propios conductores y de su interés en “enverdecer” la flota. El hacer partícipe a los conductores de un objetivo común y la participación en los beneficios conseguidos son una combinación formidable.


Modos de empleo

Hasta ahora, hemos tratado las eco-flotas desde la perspectiva de la elección del automóvil y de la conducción, pero poco hemos incidido sobre los nuevos modos de empleo, como el carpooling o el carsharing, a los que no dudamos se sumaran más, como el nuevo renting a particulares puesto en marcha por ALD Automotive y Amovens (que analizamos en otro apartado de este especial Eco-rentring), en el que el cliente particular puede acceder al renting, incluso sin coste alguno, y compartir su coche o sus viajes con otros usuarios. Dicho de otra forma, ambas compañías han combinado lo mejor de tres mundos: el renting, el carpooling y el carsharing.

Carpooling y carsharing son, hoy en día, las respuestas más lógicas el uso del automóvil y generan beneficios a la movilidad y al medio ambiente, por lo que cada vez cuenta con más adeptos, sobre todo, desde la puesta en marcha de servicios como Car2go o Emov en las grandes capitales, el uno por parte del Grupo Daimler y el otro por parte del Grupo PSA.

Si consideramos que tendemos a la concentración en megalópolis, los conceptos de compartir o alquilar consiguen más valor, a pesar de que el automóvil aún tiene un valor de estatus emocional y libertad difícil de borrar a medio plazo. En generaciones, como la Y o Millennials, el concepto de propiedad está mucho menos arraigado que en anteriores y compartir el vehículo puede conseguir una ciudad menos contaminada y más dinámica en cuestión de movilidad, por lo que carpooling y carsharing son, por el momento, las mejores alternativas para combatir la contaminación y la masificación de vehículos.

El carpooling está más orientado a desplazamientos interurbanos. Consiste en compartir trayectos y costes de los mismos con una o varias personas, bien viajes periódicos bien puntuales. Sus virtudes pasan por reducir los costes, la congestión de tráfico, hacer más fluida la movilidad y reducir los gases contaminantes. También colabora activamente en los problemas de aparcamiento, reduce la siniestralidad del tráfico (menos coches en circulación) y facilita el desplazamiento a aquellas personas que no tienen automóvil y las relaciones sociales. Actualmente, la media de ocupación de viajeros de un vehículo es de 1,1, por lo que hay un amplio campo de acción para el carpooling, más aún si tenemos en cuenta que el ahorro en el trayecto para quien pone el vehículo puede llegar al 75%, dependiendo de la ocupación. Y aunque crece día a día, las estadísticas no revelan que pueda ser a corto plazo un servicio masificado para distancias cortas y/o cotidianas, a pesar que las administraciones trabajan para fomentarlo por los beneficios que genera. Hoy en día, compartir coche es mucho más fácil que antaño, gracias a las redes sociales y a plataformas colaborativas como BlaBlaCar, Amovens o Carpooling.


El carsharing, por su parte, es un sistema de uso de vehículos en el que múltiples usuarios se compaginan para utilizar el mismo vehículo en tiempos distintos, pagando sólo por el tiempo que necesitan. El carsharing, que elimina de la circulación entre 15 y 20 vehículos particulares, se emplea cada vez más en las empresas, puesto que con una flota de carsharing bien planificada puede dar cobertura a muchos trabajadores. Para ello, basta con contar con una aplicación, a vista de todos, en el que los usuarios reserven las horas en las que van a necesitar el vehículo. Si nadie lo ha reservado o está utilizándose, basta con apuntarse. Inmediatamente, la aplicación hace la reserva y muestra al resto de usuarios las horas en que sigue disponible. Es evidente que el carsharing supone un ahorro importante de costes respecto al vehículo propio, aligera la circulación y, al existir menos vehículos en circulación, la contaminación también es menor. De hecho, los últimos datos conocidos revelan que en Madrid fue utilizado por un 22,5% de los conductores, con gran acogida entre los más jóvenes. La puesta en marcha de Car2go y Emov, que desde el smartphone y a través de una aplicación específica te muestra donde están aparcados los coches y te permite hacer la reserva, el carsharing ha recibido un fuerte impulso. Ambas empresas utilizan exclusivamente vehículos eléctricos, por lo que el beneficio para el medio ambiente es mucho mayor.

Futuro eléctrico

Quizá sea todavía una quimera que todos los vehículos que circulen por la ciudad sean eléctricos, pero ya son varios miles los que ruedan por nuestras ciudades. Servicios como el taxi, que hasta hace bien poco parecía imposible que pudiesen utilizar este tipo de automóviles por su limitada autonomía, aumenta día a día su flota. Por lo general, el taxi no realiza más de 300 km al día por la ciudad, a lo que modelos como el Nissan Leaf da suficiente cobertura, más aún si tenemos en cuenta que la marca japonesa prioriza sus recargas rápidas, en la que no invierten más de 30 minutos, en sus concesionarios, y totalmente gratis, al menos, hasta el momento. Por ello, no extraña que cada vez más profesionales se pasen al eléctrico. Y no sólo porque son más limpios y más silenciosos, sino también porque su precio ha bajado ostensiblemente (gracias al alquiler de las baterías) y sus costes de mantenimiento son mucho menores (no utilizan aceite de motor, correas de transmisión, embrague…), lo que genera un ahorro de unos 150 euros al mes respecto a los diésel. Además son más fiables, requieren menos tiempo de parada en el taller y las marcas automovilísticas han ido incrementado su autonomía.

Según un estudio del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA), si se introducen 1.000 vehículos eléctricos en una ciudad, se dejarían de emitir 30.000 kg anuales de gases contaminantes (CO, NOx …) y 2 toneladas de CO2

Con cada vez mejores prestaciones y mayor autonomía, sólo resta que desde la administraciones se dé el tirón definitivo en materia de infraestructuras de recarga para que los eléctricos tomen las calles.


Las compañías de renting han sido pioneras en su utilización y son las que más vehículos eléctricos matriculan, haciendo del eco-renting su bandera. Una bandera que ondea eficaz, eficiente y ecológica y al que muchas empresas se apuntan por esos tres motivos y porque contribuyen a transmitir una imagen corporativa más moderna, dinámica y respetuosa con el medio ambiente. Una buena consultoría, en el que se analice el potencial de la empresa para electrificar gradualmente la flota, en la que se aconseje los modelos mejor adaptados a las características de la misma, en la que se oriente sobre la recarga de los acumuladores y se informe de los puntos más cercanos de recarga, puede llevar a muchas empresas a dar el salto definitivo hacia el eco-renting.

Pero, como señalábamos al inicio, el eco-renting no pasa necesariamente por el vehículo eléctrico, sino también por los diésel, los gasolina, los híbridos y los híbridos enchufable; es decir, cualquier empresa puede sumar puntos ecológicos, independientemente de las motorizaciones de sus vehículos, si tienen en cuenta la formación de sus conductores, analizan sus necesidades, fomentan la conducción eficiente e incluyen servicios colaborativos en sus flotas.

Juan Luis Franco