Downsizing y nuevas tecnologías dejan entreabiertas las puertas al diésel

Conclusiones del Think Tank de Automoción sobre el futuro del diésel

Cuando los vehículos diésel han “abandonado” el liderato en ventas en España y el marco legislativo, político y de opinión es desfavorable para ellos, las conclusiones del Think Tank de Automoción del IE Business School señalan la demonización que vive esta tecnología “made in Europa” y el dilema que supone para fabricantes y administraciones cumplir con los compromisos de niveles de emisiones establecidos por la Unión Europea.

Las conclusiones del Think Tank ponen de relieve los intereses enfrentados de fabricantes y administraciones a costa del diésel, que es más perjudicial en términos de emisiones de NOx, pero menos lesivo en cuanto a los niveles de emisiones de CO2, al tiempo que vincula el futuro del diésel al downsizing (motores de menor cilindrada) y apuesta por nuevas tecnologías para minimizar sus emisiones nocivas para la salud. Así, mientras la Unión Europa sigue regulando niveles máximos medios de emisiones de CO2 para las ventas por fabricante, con fuertes multas para los constructores incumplidores, las ciudades ponen el foco en la reducción de las concentraciones de NOx, nocivas para la salud humana y vinculadas a la imposición de fuertes sanciones a las administraciones que superan dichos límites comunitarios.

Los expertos del Think Tank de Automoción del IE Business School, coordinados por Ricardo Conesa, director del Programa Avanzado en Dirección de Empresas del Automóvil de la escuela de negocios, y José Luis Criado, director Académico del mismo, han hecho públicas sus conclusiones sobre el futuro del diésel, tras más de seis meses de análisis. Éstas han sido complementadas con la aportación de expertos invitados, como Guillermo Wolf Elósegui, presidente de la Comisión Técnica de Motores, Combustibles y Lubricantes de Asepa, y José Manuel Prieto Barrio, subdirector general de Calidad y Seguridad del Ministerio de Industria.


Dilema y demonización

Una de sus principales deducciones es el dilema y demonización que vive la tecnología diésel, que continúa siendo la más eficiente y clave para la consecución del objetivo de emisiones de 95 g/km de CO2 marcado por la UE para 2021, y señalan los distintos marcos legislativos, la presión de los Ayuntamientos -fundamentalmente de las grandes ciudades- y la innovación como principales aceleradores de una nueva movilidad, para la que también reclaman una nueva forma de medir emisiones, más centrada en el kilometraje recorrido por tipo de vehículo que en las emisiones conjuntas del parque.

En cualquier caso, y aunque el futuro de la movilidad parece pasar por la electrificación, los expertos vaticinan que, a corto y medio plazo, convivirán distintas tecnologías de propulsión, tal y como demuestra que la industria del automóvil haya iniciado ya un proceso de transición hacia tecnologías más limpias que, además de grandes desafíos, implica no pocas incertidumbres. En dicho proceso, el diésel es una tecnología con demanda en retroceso y sin previsión de cambio de tendencia. Las inversiones en investigación en otras tecnologías por parte de los constructores hacen más difícil aún cualquier reversión. Sin embargo, el diésel tiene sentido en vehículos grandes y en el transporte de mercancías, pero no en los más pequeños, propios de la movilidad urbana.

La presentación de conclusiones del Think Tank “Y después del diésel… ¿Qué?”, concluyó con un ponencia de Guillermo Wolf, que contribuyó a generar debate sobre el tipo de combustible que utilizaremos dentro de 5 o 10 años, las alternativas existentes en el mercado y el poder de la UE y los propios usuarios en la elección del mismo.

Juan Luis Franco